RECENTRALIZAR COMPETENCIAS, UNA CUESTIÓN DE IGUALDAD.

28 de mayo de 2018

RECENTRALIZAR COMPETENCIAS, UNA CUESTIÓN DE IGUALDAD.
devolución de competecias

Normalmente cuando se aborda el debate sobre la devolución de competencias gestionadas por las Comunidades Autónomas al estado central, se suele enfocar bajo la premisa de la eficacia y racionalización económica.

La realidad nos marca que a día de hoy no existe ningún estudio serio ni contrastado sobre el hipotético ahorro a la hora de gestionar una competencia por el mero hecho de asumirla el estado central, más allá de las consabidas duplicidades entre diferentes administraciones Locales, Autonómicas y Central.

En la actualidad lejos de desistir del aspecto económico, deberíamos priorizar la recentralización de las competencias Autonómicas como una garantía de igualdad entre españoles, sobre todo si hablamos de competencias medulares que vertebran un país como la sanidad y la educación.

Haciendo un análisis somero sobre tres indicadores básicos de evaluación de estas dos competencias nos encontramos que Andalucía es la Comunidad Autónoma que menos presupuesto sanitario per cápita invierte, con 1108 euros por habitante, frente a los 1616 euros que destina el País Vasco,

Todavía son más llamativas las desigualdades que nos encontramos en el ámbito educativo, piedra angular para el desarrollo y el crecimiento de un Estado, mientras que el gasto por alumno en Andalucía es de 4600 euros, en el País Vasco prácticamente se duplica con una inversión de 8900 euros, destacando las tasas universitarias como auténtica barrera que garantiza una desigualdad sin precedentes a la hora de estudiar una Grado o un Máster.

Llegado este momento debemos hacer una parada obligatoria en el capítulo de las tasas universitarias por su profunda desigualdad en función de donde se quiera estudiar. Nos encontramos Comunidades como la andaluza en la que estudiar un grado universitario cuesta aproximadamente 700 euros, mientras que en Cataluña el gasto medio de una familia se triplica alcanzando un coste de 2300 euros para estudiar el mismo Grado, siempre en instituciones públicas y de similar calidad educativa.

Sin entrar en el fondo de un elemento distorsionador social como el nacionalismo insolidario, es posible que una mayor fiscalización de la gestión de las competencias en origen pueda contener y racionalizar los presupuestos en las diferentes áreas, pero no garantizaría en ningún caso una equidad entre todos los españoles.

La solución no llegará mientras que el entramado Autonómico siga pensando que los derechos son de los territorios y no de las personas, hasta ese momento seguiremos teniendo desigualdades por lo tanto, seguiremos teniendo españoles de primera y españoles de segunda.