EL ACOSO CARA A CARA ES MÁS FRECUENTE Y MÁS DAÑINO SEGÚN UN ESTUDIO

Patricia Peyró @kontrolparental

22 de noviembre de 2017

EL ACOSO CARA A CARA ES MÁS FRECUENTE Y MÁS DAÑINO SEGÚN UN ESTUDIO
Un estudio llevado a cabo en Inglaterra pone de manifiesto que el acoso escolar tradicional es más dañino y frecuente que el ciberacoso.

Cuando el acoso se produce en el marco de las nuevas tecnologías e internet a través de los dispositivos móviles o tablets y de las redes sociales o canales de mensajería, hablamos de ciberacoso o ciberbullying, una de las grandes amenazas de la red. El acoso escolar y el ciberacoso se diferencian entre sí por el medio en que tienen lugar:  mientras que el primero se desarrolla en un espacio físico y se realiza cara a cara (generalmente en las instalaciones del colegio), el ciberbullying tiene lugar en un espacio virtual y dentro de un medio tecnológico.

La gran avalancha de comunicación surgida entorno al ciberbullying y su capacidad de multiplicar el bullying convencional han generado una gran preocupación en la comunidad educativa y entre los propios padres, que ven en él un nuevo agente de violencia entre iguales, con graves consecuencias para la víctima: por un lado se teme su capacidad para viralizar y adquirir repercusión entre una población indeterminada, y por otro, el que pueda permanecer activo durante mucho más tiempo.  Otra de las hipótesis habitualmente sostenidas es que el ciberbullying podría constituir la génesis de un posible acoso escolar.

Sin embargo, las evidencias empíricas no van en esa dirección y sugieren que el acoso convencional cara a cara continúa siendo mucho más frecuente que el ciberacoso, y que éste no suele constituir el inicio de un acoso escolar cara a cara, sino que más bien se utiliza como un recurso más para cometer un hostigamiento ya iniciado en la vida real. 

Un estudio transversal realizado en la Universidad de Oxford por los psicólogos investigadores Andrew K Przybylski y Lucy Bowes  a una población de 120 mil adolescente de 15 años en Inglaterra halló los siguientes resultados al evaluar el estado de bienestar de los jóvenes e incluyendo preguntas expresas sobre el bullying y el ciberbullying:

-El 36 por ciento de las niñas y el 24 por ciento de los niños reportaron haber padecido algún tipo de acoso en los dos últimos meses.

-Sólo el 3 por ciento de los encuestados manifestó haber sufrido ciberacoso.

-Mientras que el acoso escolar cara a cara se da muy habitualmente sin su homólogo tecnológico, rara vez se produce el ciberbullying sin la existencia previa de un acoso presencial.

-Si bien ambas formas de intimidación se asociaron con un empeoramiento del bienestar mental, en términos generales, el impacto del ciberacoso en la salud mental de los adolescentes es pequeño en comparación con el acoso escolar tradicional, en vivo y en directo.

Con estos resultados no se pretende minimizar la importancia del ciberacoso, sino reflejar su prevalencia y efectos generales sobre una amplia población adolescente.  No podemos olvidar que tanto el bullying como el ciberbullying se relacionan con una conducta antisocial en la infancia según otro estudio de la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco, y que esta es, además, un indicador de futuras dificultades de adaptación y desajustes en la edad adulta, e incluso puede predecir una futura delincuencia.