NOVATADAS: ¿UNA FORMA DE ACOSO?

Patricia Peyró @kontrolparental

4 de octubre de 2017

NOVATADAS: ¿UNA FORMA DE ACOSO?
Cada año son cientos los universitarios que adquieren el título de "novatos", por el que tendrán que pagar soportando pesadas bromas

Si cambiar de colegio es una fuente de estrés para cualquier niño, temeroso de llegar a padecer bullying en su nuevo centro escolar la vida universitaria puede ser tanto o más dura para unos estudiantes que todavía son adolescentes entre 17 y 18 años.  La llegada a las aulas universitarias viene acompañada de todo un ritual de iniciación a través de las tradicionales novatadas: una serie de pruebas en forma de bromas de carácter pesado que, año tras año, realizan los veteranos a los nuevos alumnos.

Siempre polémicas, las novatadas cuentan con todo tipo de argumentos tanto para defenderlas como para rechazarlas enérgicamente, pero lo cierto es que en ocasiones las tradicionales bromas llegan demasiado lejos, como se ha visto recientemente en el caso de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de León (INEF), una universidad con gran arraigo en esta costumbre y suerte de "bienvenida" a los novatos.  En esta ocasión, la universidad de León nos ha sorprendido a todos con las imágenes de una "subasta" de alumnos novatos como "esclavos" de los veteranos: durante una temporada, el esclavo se pone a merced del alumno más antiguo para llevarle libros, pasarle apuntes o incluso limpiar su habitación.  Lo más grave del asunto ha sido que algunos de los novatos, en su afán de búsqueda de aprobación social y de recibir mayores pujas, han terminado por desnudarse ante un público universitario ávido de la carnaza de la humillación propias de las novatadas más abusivas.

Tales imágenes deberían hacernos reflexionar sobre si no estaremos llegando demasiado lejos.  En el caso concreto de la facultad de León los hechos han sido fuertemente reprobados tanto por el Vicerrectorado como por la Liga Estudiantil Universitaria, quienes no encuentran justificación a los hechos acontecidos, calificados por la gran mayoría como vejatorios.

 El final no deseado de algunas de estas novatadas, entre las que frecuentemente hay además humillación sexual y sexista podría considerarse un tipo de acoso o maltrato que dejaría secuelas traumáticas en el alumno que es víctima de ellas.  La falta de denuncia se comprende por un pacto de silencio implícito y por el que ningún alumno debe condenarlas, sino aplaudirlas.  Sin embargo, la realidad es que algunas novatadas crueles, además de peligrosas, como el emborrachar, privar de sueño, obligar a realizar actividades físicas y dominar abusivamente, son difíciles de entender como una forma de integración grupal.

Sorprende también el escaso número de investigaciones realizadas, tal y como apuntan Ana Aizpún Marcitllach (psicoterapeuta) y Ana García-Mina Freire (docente e investigadora de psicología), autoras del libro "Novatadas.  Comprender para actuar".

Las expertas entienden la ausencia de atención académica y social como un indicador de "la ambigüedad y el desconocimiento que rodea este fenómeno".  Una tradición entendida de forma diferente según las partes, aseguran.  "Los veteranos dirán que su función es integrar, y los novatos asimilarán que deben pasar por ello para ser aceptados".  Mientras que, por su parte, las autoridades educativas y la propia sociedad "reaccionarán en función de la gravedad percibida o de las consecuencias que generen". La ausencia de investigación y literatura no debería, sin embargo, hacernos entender a todos que las novatadas con gran frecuencia atentan contra la dignidad y salud de las personas y se deberían erradicar.