S.O.S. CREO QUE MI HIJO SUFRE ACOSO ESCOLAR

Patricia Peyró @kontrolparental

29 de mayo de 2017

S.O.S. CREO QUE MI HIJO SUFRE ACOSO ESCOLAR
El 67% de los casos no llega a denunciarse y los niños tardan un año de media en contarlo

¿Serías capaz de identificar si tu hijo padece acoso escolar? Sin duda no es una respuesta sencilla de responder, y en ocasiones ni él mismo estará seguro de padecerlo, en la medida en que se va acostumbrando a ser pasto de las "bromas" iniciales, que se vuelven "bromas pesadas" y que, poco a poco, se van transformando en bullying con todas las letras.  Ante la sospecha, mejor pecar de recelosos y activar todas las alertas.

El acoso no son bromas ni se deben tomar a la ligera.  Lejos de eso, los progenitores haríamos bien en hablar de ello en casa con naturalidad, para detectarlo en ellos mismos o en otros niños y que vean que son conductas reprobables y que se deben denunciar.  Callar nos convierte en parte del acoso como testigos pasivos del bullying o ciberbullying.  

¿Cómo detectarlo en niños?

La detección dentro del propio hogar es determinante para evitar daños irreversibles en el niño, e incluso que trate de atentar con su propia vida.  Los padres debemos estar atentos a su estado de ánimo, a su rendimiento académico y a cambios en su actitud hacia la escuela o sus costumbres.  A la par que activamos nuestro ojo avizor, no conviene agobiarlos para que no se sientan vigilados, ya que podrían malinterpretar nuestra preocupación por una suerte de evaluación o crítica hacia ellos.

 -Se pueden notar variaciones en su estado de ánimo acompañado de algún cambio de conducta:  el niño se vuelve retraído, triste y menos comunicativo, si bien no querrá hablar de ello y tratará de ocultar la situación.

-El niño acosado vive en un continua obsesión que le llevará a vigilar su móvil o el ordenador a hurtadillas para ver si se ha publicado algo sobre él, siempre tratando de esquivar las miradas que testifiquen su desgracia.

 -Muy  característica suele ser la aparición de cambios en relación a la escuela, que, de repente tiende a evitarse.  En ocasiones simulará estar enfermo con tal de no ir.

-La pérdida repentina y contínua de objetos y material escolar es otra característica que nos puede dar pistas de que el niño padece acoso.

 -Su rendimiento escolar se ve afectado para mal, al disminuir significativamente a causa de la falta de concentración en algo que no sea su propio malestar acerca de la situación que le asedia.

 -El niño podría comenzar a hacer o pedir cosas extrañas, como dinero o más comida, sin una explicación consistente, ya que muchas veces el acoso se perpetra robándole comida, material escolar o dinero a la víctima.

Desde No Al Acoso Escolar (NACE) , entidad sin ánimo de lucro que investiga y presta apoyo a casos de bullying,  Javier Pérez y Carmen Cabestany nos dan la clave sobre cómo actuar una vez detectado el acoso, a través de lo que llaman la "aplicación de las 3A":

Acoger: Siéntate y escucha, pregunta, obtén toda la información, ponte en sus zapatos, no juzgues.

Apoyar: Permanece a su lado y decide CON él -no POR él- todos los pasos que vais a dar para acabar con la situación.

Actuar: Elabora un escrito que recoja todos los hechos, informes, etc... Regístralo en Secretaría, acuerda medidas concretas con el tutor y haz un seguimiento. Si esto no funciona, acude a Inspección Educativa, al Defensor del Menor, etc...