Tartaleta de cebolla caramelizada al vino blanco

Esta es sencillamente deliciosa. Tan delicada como sabrosa, la cebolla caramelizada se ha convertido casi en un ingrediente fetiche en los últimos años, y hemos aprendido a comerla con queso de cabra, con carnes y con otras preparaciones. Aquí, solo la idea de que sea el centro de la fiesta, me abre el apetito y me hace recordar la primera vez que la probé, en una reunión de amigos que utilizaba como conejillos de indias, y el efecto fue un cerrar de ojos generalizado. Cada uno con sus propios recuerdos y sensaciones...

20 de enero de 2017

Tartaleta de cebolla caramelizada al vino blanco
Tartaleta de cebolla caramelizada al vino blanco

Ingredientes:

Masa:

2 tazas de harina
2 huevos enteros
70 gramos de mantequilla
1 cucharada de té de Levadura en polvo
Sal
Agua fría

Relleno:

4 cebollas grandes cortadas en juliana muy finas
½ vaso de vino blanco
4 cucharadas grandes de azúcar
2 huevos
1 bote de nata espesa para cocinar
Sal, pimienta
Aceite de oliva

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes de la masa en un recipiente y amasamos bien.

No hay mucha ciencia en la masa, pero debe quedar firme y elástica, sin pegarse en los dedos. Sobre todo eso: si se pega en las manos, iremos agregando harina, poco a poco, una pizca a la vez, hasta que deje de hacerlo.

Por el contrario, si queda dura y seca, podemos humedecernos las manos con un poco de agua y amasar. Este proceso suele ser más complicado, pero también se puede rescatar la masa.

Con las medidas de la receta no debería ocurrir ni lo uno ni lo otro, pero como los ingredientes y su calidad pueden variar de un sitio a otro, lo mejor es saber cómo enfrentar cualquier posibilidad.

Una vez conseguida la masa, la extendemos en una fuente apta para horno dejando más altos los bordes para que sea capaz de contener el relleno. La pinchamos con un tenedor en varias partes para que no se hinche y horneamos unos 10 minutos a 180ºC. La retiramos del horno y ya está lista para rellenar.

Para el relleno, calentamos 3 cucharadas de aceite de oliva y agregamos la cebolla. Salpimentamos. Cocinamos lentamente a fuego suave por unos 15-20 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que empiece a coger un color dorado.

Añadimos el vino blanco y el azúcar, y cocinamos a fuego fuerte hasta que se evapore el líquido, revolviendo continuamente para que no se queme la cebolla. Retiramos del fuego y reservamos.

En un bol, batimos los huevos, la nata y un poco de sal y pimienta. Añadimos la cebolla y mezclamos bien. Ponemos esta mezcla sobre la masa ya preparada según la receta básica y extendida sobre una fuente apta para horno, cuidando de dejar los bordes a una buena altura.

Horneamos la tartaleta durante 25-30 minutos a 190ºC o hasta que la mezcla parezca cuajada.

Se puede servir inmediatamente o dejar reposar a temperatura ambiente.