LA JUNTA DE ANDALUCÍA CONTRA EL CIBERACOSO ESCOLAR

Patricia Peyró @kontrolparental

19 de enero de 2017

LA JUNTA DE ANDALUCÍA CONTRA EL CIBERACOSO ESCOLAR
Una de las grandes paradojas de la evolución tecnológica es que viene acompañada de situaciones de riesgo como el ciberacoso

Cada vez es mayor la preocupación que trae consigo el acoso escolar en combinación con las nuevas tecnologías, puesto que multiplican el alcance del daño causado.  Prueba de ello es que, desde la administración de diferentes países, y siguiendo el ejemplo de Finlandia, comienzan a llevarse a cabo protocolos de prevención y actuación.  De las últimas en sumarse ha sido la Junta de Andalucía: la Consejera de Educación, Adelaida Calle, ha puesto en marcha un protocolo de actuación contra el ciberacoso que tendrá aplicación en los colegios andaluces. 

El protocolo ha sido diseñado por un grupo multidisciplinar de expertos y, tras un año de trabajo, acaban de presentar un comunicado con instrucciones sobre las actuaciones específicas a tomar en cuenta en los centros escolares en los que se detecte la práctica de este tipo de hostigamiento,  también conocido como ciberbullying.

Concretando actuaciones

Partiendo de la idea de que las TIC ofrecen amplias posibilidades en el campo de la educación, del aprendizaje y del desarrollo de la propia identidad a través de la comunicación con los demás, se trata de minimizar las situaciones de riesgo que puedan conllevar, no de prescindir del uso de las nuevas tecnologías.

Las TIC, paradójicamente, permiten un amplio abanico de situaciones de acoso:  unas veces del adulto al menor (grooming), y otras veces entre chicos de la misma edad.  Con este informe se aclaran y concretan las actuaciones a seguir en el protocolo, que en el caso de grooming se supeditan a "la prevención y, en su caso, a la detección temprana y el asesoramiento a las familias o tutores legales sobre las medidas a adoptar y el procedimiento a seguir para la denuncia de los hechos".

El protocolo contempla, entre otras, "las situaciones de acoso a través de medios tecnológicos o ciberacoso, siendo de aplicación en los casos de intimidación, difusión de insultos, amenazas o publicación de imágenes no deseadas a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación".

Para hablar de ciberacoso se han de dar los siguientes factores, según estipula el equipo de Adelaida Calle:

- Intencionalidad por parte del agresor o agresora. No se trata de un descuido o acto fortuito.

 - Repetición en el tiempo. En el caso del ciberacoso un solo mensaje o imagen difundida a través de redes sociales puede tener un efecto multiplicador que convierte una única intervención en una agresión repetida en el tiempo.

-Desequilibrio de poder. En el caso del ciberacoso esta desigualdad suele ser psicológica, social, o basada en una mayor competencia digital, que provoca que la víctima no pueda defenderse fácilmente por sí misma.

-Daño y victimización: la víctima sufre un deterioro de su autoestima y dignidad personal, dañando su estatus social, provocándole victimización psicológica, estrés emocional y rechazo social.

Una vez identificada la situación de acoso a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), el protocolo propone una evaluación exhaustiva a través de todos los agentes implicados, así como la comunicación de la situación a la inspección educativa, incluso adoptándose medidas de urgencia si se estimaran necesarias para la protección del menor.

En todos los casos la dirección del centro habrá de elaborar un informe tras analizar toda la información aportada por las distintas fuentes, en el que se recogerá información completa relativa a los actores y víctimas del acoso, naturaleza e intensidad de los hechos, duración en el tiempo y pruebas o evidencias, entre otros datos.  Uno de los propósitos de este informe pretende ser la valoración del centro sobre la necesidad de comunicar o no el caso  a la Fiscalía.

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