DIFERENCIAS ENTRE LAS BROMAS Y EL ACOSO ESCOLAR

Patricia Peyró @kontrolparental

18 de octubre de 2016

DIFERENCIAS ENTRE LAS BROMAS Y EL ACOSO ESCOLAR
Al contrario que sucede en el acoso escolar, las bromas no pretender herir ni insultar

El bullying se ha convertido ahora en uno de los grandes temas de conversación más habituales y recurrentes entre amigos.  Cualquiera que tenga hijos podrá identificarse a sí mismo diciendo frases como:  "esto ha ocurrido toda la vida" o "ahora no se para de oÍr hablar de ello".  Ambas cosas son verdad.  Sin embargo, también se oyen otras frases que no son ciertas y que minimizan la gravedad del acoso escolar y de sus consecuencias en los niños y adolescentes.  Distinguir las bromas del acoso será importante para poder detectarlo a tiempo y, en caso necesario, intervenir.

Entre las aseveraciones más frecuentes que quizá hayamos escuchar estarán alguna de las siguientes:

- "Es cosa de niños"

- "Sólo son bromas"

- "Los niños tienen que aprender a defenderse"

Las bromas no son acoso escolar

Una cosa son las bromas y otra el acoso escolar,  y esto es algo que deberíamos tener muy en cuenta.  Las bromas suelen tener un cariz de juego y se desarrollan entre amigos o niños que tienen confianza entre sí.  Es verdad que a veces se pueden tornar pesadas y llegar a molestar o herir los  sentimientos del destinatario o víctima, pero lo cierto es que no están ideadas con el propósito de hacer ningún mal ni de agraviar al otro.  Por el contrario, en el caso del bullying, el hostigamiento entre iguales se produce de forma deliberada y para hacer daño a otro niño, que generalmente podrá estar indefenso ante tales ataques.

 Cuándo se trata sólo de una broma

Hemos de tener en cuenta que la principal característica de las bromas es que se dan en un entorno de seguridad y camaradería en la que hay respeto y acuerdo.  En cualquier caso, padres y educadores debemos atender a los juegos de niños para asegurarnos de que las bromas son en realidad bromas y no esconden una mala intención detrás.  El diálogo con ellos será importante cuando se sospeche de que la broma se les ha ido de las manos.

 Cuándo se trata de un bullying camuflado

Cruzar la línea entre la broma y el acoso escolar pasará por la intencionalidad y la repetición:  es decir, será bullying cuando el destino de "la broma" sea siempre el mismo niño y cuando la intención de esta sea lastimarlo y perpetrar la continuidad del acoso incorporando cada vez a más niños en este supuesto "juego bromista".  Con esta actitud en realidad se está generando una víctima con cada vez más dificultad para defenderse.

 ¿Cómo actuar ante las bromas pesadas?

Así debemos actuar si somos testigos de algunos juegos "sospechosos" en términos de bullying:

-Averiguar si realmente se trata de un juego, descartando la posibilidad de un acoso escolar real y camuflado.

-Hablar con el niño supuestamente bromista y hacerle preguntas relacionadas con la empatía hacia la víctima de la broma:  "¿Qué quieres conseguir?", "¿Has pensado en lo que pueda estar sintiendo él?"

-Animar a que el niño pida perdón al amigo cuando observemos que las consecuencias han ido más allá de la broma.

 -Si hace falta, el adulto deberá mediar entre las partes para explicar el malentendido y, sobre todo, para asegurar una pequeña negociación entre los niños, en la que se asegure el compromiso de no incurrir nuevamente en un comportamiento hiriente o que suponga el mínimo atisbo de acoso escolar.