Bizcocho de calabacín y gruyere

El resultado es espectacular, no solo por el color, sino por la textura y el sabor. Curiosamente, ese día tenía en casa a dos sobrinos que no eran muy dados a la aventura en la cocina. Quisieron probarlo, que ya es un paso importante, y quedaron tan encantados que siguen reclamando su trozo de bizcocho.

9 de septiembre de 2016

Bizcocho de calabacín y gruyere
Debe ser una de las recetas más curiosas que he probado. La verdad es que nunca había pensado en hacer algo así, pero fue ver la receta en un libro y lanzarme a buscar mi propia versión.

Ingredientes:

200 gramos de harina
2 cucharadas de levadura en polvo
3 huevos enteros
100 gramos de queso gruyere (rallado)
¼ taza de aceite de oliva
¼ taza de aceite de girasol
½ vaso de leche
1 cucharadita de mantequilla
1 calabacín grande o 2 pequeños
100 gramos de queso Parmesano o Grana Padano (rallado)
1 cucharada grande de albahaca fresca picada (opcional)
1 cucharada grande de menta fresca picada (opcional)
Sal, pimienta

Preparación:

Lavamos los calabacines, los pelamos y los rallamos. Derretimos la mantequilla en una sartén y doramos los calabacines hasta que no suelten más agua y el líquido se haya evaporado.

Precalentamos el horno a 180ºC.

Mezclamos la levadura con la harina. Aparte, batimos manualmente los huevos, los aceites y la leche. Salpimentamos esta preparación y la incorporamos lentamente a la harina para evitar grumos. Añadimos los quesos rallados, la albahaca, la menta y los calabacines. Mezclamos nuevamente todos los ingredientes.

Untamos con mantequilla y enharinamos ligeramente un molde de bizcocho, y luego vertemos la preparación. Lo ponemos en el horno precalentado durante 50-55 minutos aproximadamente.

Antes de desmoldarlo, es recomendable dejarlo enfriar para que no se deshaga. Se puede servir acompañado de ensaladas frías o templadas, como aperitivo o como snack.