Calabacines al horno

Es uno de mis platos favoritos desde que era pequeño y en casa de mis padres se hacían cada semana. Cómo será la tradición, que mis sobrinos han adquirido la misma costumbre y piden habitualmente que se los preparen. Como dice mi madre, "lo que se hereda no se hurta". Esta versión no es la típica que se hace con carne picada, por lo cual, es apta para vegetarianos.

29 de julio de 2016

Calabacines al horno
Esta versión no es la típica que se hace con carne picada, por lo cual, es apta para vegetarianos.

Ingredientes:

4 calabacines grandes y gruesos
1 huevo
3 cucharadas de harina
2 cebollas medianas picadas en cubos pequeños
Sal, pimienta
Aceite de oliva
Queso Parmesano en polvo

Preparación:

Lavamos bien los calabacines, cortamos las puntas y luego los partimos por la mitad a lo largo. Los ponemos en una olla grande con agua fría y sal, y los cocinamos hasta que estén blandos (45 minutos aproximadamente).

Escurrimos los calabacines con mucho cuidado y, con una cuchara, quitamos cuidadosamente el interior, dejando la piel de un grosor aproximado de 1 centímetro. Colocamos la piel en una fuente grande para el horno y reservamos. Mientras, vamos precalentando el horno a unos 200ºC.

Escurrimos nuevamente el interior de los calabacines para que terminen de perder el agua. Mientras, en una sartén freímos la cebolla en dos cucharadas grandes de aceite de oliva hasta que quede transparente. Salpimentamos la cebolla, retiramos del fuego y reservamos.

En un bol, mezclamos la cebolla, el relleno de los calabacines, el huevo y la harina. Verificamos la sal y mezclamos hasta que quede una pasta homogénea.

Rellenamos los calabacines que teníamos reservados en la fuente para el horno cuidadosamente con una cuchara, vigilando que el relleno no se salga por los bordes. Espolvoreamos con el queso en polvo y lo llevamos al horno unos 25 minutos o hasta que estén gratinados por encima. Se pueden servir calientes, templados o fríos, acompañados de ensalada de tomates, arroz o verduras salteadas.

También se pueden servir como entrantes, sin acompañamiento o con unas rodajas de tomate fresco.