Rioja en blanco


Si en algunos de los bares o tabernas a las que acudimos nos hicieran una vez más la pregunta tan manida y aburrida de ¿Ribera o Rioja? y nos presentaran un blanco si elegimos la segunda opción, ¿cuál sería la cara de algunos?. Pues al menos, de sorpresa, porque en la memoria colectiva de hace decenios, si alguien pedía un vino de Rioja inmediatamente se asociaba a tinto, pero algo está cambiando. Los blancos de Rioja llegan con fuerza y la gama de vinos de calidad, tipicidad y diversidad, se amplía.

22 de junio de 2016

Rioja en blanco
Blancos de Rioja

Jóvenes afrutados, monovarietales, clásicos con envejecimiento en barrica...., los blancos de La Rioja renacen después de que muchas de las grandes firmas, con algunas excepciones ejemplares, fundaran bodegas en Rueda o Rías Baixas cuando querían sumar un blanco a su gama de tintos.

A la tradicional viura, malvasía, garnacha blanca, maturana, torrontés y tempranillo blanco, se suman las variedades foráneas chardonnay y sauvignon blanc, además de la verdejo, rompiendo con el anonimato generalizado en los blancos de Rioja hasta hace poco tiempo.

Ahora muchas bodegas recuperan una tradición en esta región dedicada al vino desde hace 2.000 años en la que la producción de vinos blancos, llegó a ser mayoritaria en alguna etapa histórica como en el siglo XVIII, donde hay documentado un mayor volumen de elaboración de vinos blancos que de tintos. Bodegas históricas como Marqués de Murrieta o Viña Tondonia han sido claros ejemplos en la elaboración de blancos de calidad dentro de esta Denominación de Origen.

Otros ejemplos a destacar son blancos como el "Qué bonito cacareaba" de Benjamín Romeo con aromas intensos que le dan sus ocho meses en barrica, el Viña Ane de la bodega del Monge Garbati -de viura, malvasía y otras-, fermentado y criado 4 meses en barrica, con densidad y graso en boca, el blanco de Remelluri, uno de los blancos más raros y exquisitos de Rioja que conozco y que me recuerda a los grandes vinos del Ródano, o el Marqués de Murrieta Capellanía, concebido para vivir una larga crianza en la botella.

El aromático, complejo y untuoso Viña Tondonia Reserva o el blanco de López Heredia, fiel a la antigua tradición riojana (se clarifica con claras de huevos frescos) , con una crianza de seis años en barricas viejas, un vino complejo de largo envejecimiento, siempre los elijo para ocasiones especiales al igual que el Mártires de Miguel Ángel de Gregorio, un 100% viura con una crianza de nueve meses en roble francés y ocho meses sobre lías que le dotan de sutilidad y fragancia y que en boca resulta graso, potente y sedoso, sin menospreciar a su Allende elaborado con las variedades Viura y Malvasía procedentes de viñas viejas, criado durante 14 meses en roble francés y los siete primeros meses con lías. Un vino dotado de una boca sabrosa, untuosa con un apreciable volumen y una enorme persistencia retronasal.

No quiero olvidarme de los vinos de Abel Mendoza, una bodega que ha hecho un gran trabajo con los blancos, sobre todo elaborando monovarietales de viura, malvasía, garnacha, torrontés, tempranillo blanco y un coupage con todas las variedades. El Abel Mendoza Torrontés, tiene el valor de su carácter único y debe ser de los pocos de esta variedad tremendamente minoritaria en Rioja; ni tampoco del Pujanza Añadas Frías de Carlos San Pedro, elaborado con uva Viura, que solamente se elabora en las mejores añadas permaneciendo 12 meses de crianza.

En coupages de variedades blancas autóctonas las bodegas Dominio del Berzal, Loriñón, Nivarius, Ortega Ezquerro y Puelles, están haciendo una labor destacada. En coupages de otras variedades blancas: Barón de Ley, Faustino, Lagar de Cayo, Usoa de Bagordi y Vallobera. En blancos fermentados en barrica: 6 Cepas, Baigorri, Eguren Ugarte, Sierra Cantabria Organza, y Valserrano. En blancos monovarietales: Amador García, Cifras, Félix Azpilicueta Colección Privada, Marqués de Vitoria y Muñarrate. Y en blancos envejecidos en barrica y añadas antiguas: Allende, Marqués de Morestal, Mártires, Murua y Valserrano.

No están todos los que son, pero gracias a la labor de todos ellos, empeñados en la recuperación de las variedades autóctonas se abre un camino en el que queda mucho por explorar, sobre todo en la elaboración de los blancos jóvenes, frescos, sencillos y entendibles, al alcance de todos para disfrutar en cualquier momento. Este verano que comienza puede ser el inicio para empezar a conocerlos y disfrutarlos.