Risotto alla milanese

El risotto de la nonna era una fiesta en casa. Hoy, el de mi madre, el de mi hermano o el mío son también sinónimo de vítores y algarabía... Lo que se lleva en la sangre no se puede ocultar. Este arroz caldoso es una de esas cosas que van en nuestro ADN familiar.

27 de mayo de 2016

Risotto alla milanese
Una receta familiar, que pasa de generación en generación, y que hoy comparto con vosotros.

Ingredientes:

2 tazas grandes de arroz (se puede comprar la variedad arborio que viene genial para esta receta o un arroz normal de grano largo ¡No usar arroz vaporizado!)
2 litros, aproximadamente, de caldo de carne
1 cucharadita de hebras de azafrán
1 cebolla mediana, pelada y cortada en cubos muy pequeños
3 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharada grande de mantequilla
½ taza de queso Parmesano rallado
½ vaso de vino blanco
La piel de medio limón (sin la parte blanca)
Sal y pimienta

Preparación:

Calentamos previamente el caldo hasta que hierva. En una taza, ponemos las hebras de azafrán y la llenamos hasta la mitad con caldo caliente para que suelte el color y el sabor. Dejamos reposar.

En una olla grande, calentamos el aceite y freímos la cebolla hasta que se vuelva transparente. Agregamos el arroz y lo mezclamos bien. Bajamos el fuego al mínimo.

Cubrimos con caldo el arroz, agregamos la taza de caldo con el azafrán, el vino blanco, la piel de limón y una cucharadita de sal. Removemos constantemente con una cuchara de madera y a medida que se vaya consumiendo el caldo, vamos agregando poco a poco mientras se cocina.

Tenemos que probar para que no se pase el arroz, pero tarda alrededor de 18-22 minutos, dependiendo de la cocina y los ingredientes.

Una vez que esté listo, retiramos del fuego y agregamos la cucharada de mantequilla, y un toque de pimienta recién molida junto con el queso Parmesano. Mezclamos bien el risotto y ya está listo para servir bien caliente.

Nota: La preparación de los acompañamientos para el risotto es muy simple. Podéis elegir uno de ellos o ponerlos todos en la mesa para que los comensales prueben a su antojo:

a. Setas salteadas en mantequilla: se pueden usar setas frescas o champiñones de lata. Lo importante es que estén escurridos, secos y cortados en trozos. Doramos y salteamos bien en mantequilla, con sal y pimienta. Agregamos medio vaso de vino blanco y dejamos reducir el vino. Servimos caliente

b. Quesos variados: al momento de retirar del fuego el risotto, podemos agregar una mezcla (una taza, por ejemplo) de quesos de diverso sabor y mezclarlos con el arroz, revolviendo enérgicamente hasta que se derritan. Inevitablemente, hacen que el resultado sea un plato más fuerte (y las porciones más pequeñas).

c. Tomates cherry: cortamos por la mitad dos tazas de tomates cherry, los salteamos en aceite de oliva, salpimentamos y agregamos un vaso de vino tinto. Agregamos una cucharada de azúcar y dejamos a fuego fuerte hasta reducir el vino. Servimos caliente.