Croacia: una buena cita vinícola

Nada mejor que aprovechar parte de unas vacaciones para conocer y hacer un breve recorrido por el vino y la gastronomía de este país mediterráneo que hasta no hace mucho nos ha sido totalmente desconocido. Una zona costera que se extiende a lo largo de casi 500 kilómetros de mar Adriático y otra interior que se extiende por toda la llanura del Danubio, nos ofrecen un abanico de tintos y blancos para disfrutar también de una rica mesa

4 de septiembre de 2015

Croacia: una buena cita vinícola
Dubrovnik

Desde el verano de 2013 en el que conocí a Neven Pelicaric, el embajador de la República de Croacia en Madrid, y me enseñó lo buen cocinero que era antes de dejar el cargo, tenía pendiente este viaje. Lástima que no he podido disfrutar de su asesoramiento en estos días y compartir con él esas recetas eslavas o turcas de la cocina de interior o esa maravillosa y sana cocina mediterránea de la costa.

No se me va a olvidar la "Buzara", ese plato de mejillones o maricos frescos con ajo, perejil y vino blanco típico de la costa, la carne de buey de Split cocida en vino con especias llamada "Pasticada", el cordero y la ternera de Dubrovnik para el horno de peka o el Brodet dálmata que son varios pescados cocinados con patatas y a veces acompañados de grelos que sin darme cuenta me han transportado a Galicia; el pavo con minci (pastas) y los pasteles de queso gratinados (strukli) de la parte continental.

Pero Croacia ha sido sobre todo un descubrimiento vinícola para mí. La mayor parte de sus bodegas son pequeñas y de propiedad privada, aunque todavía quedan cooperativas como reminiscencia de su etapa comunista y un 60% de sus vinos son blancos.

La Croacia vinícola se divide en dos grandes zonas: la interior y la costera. La zona interior, desde la llanura del Danubio hasta las montañas de Zagreb produce blancos aromáticos con bastante acidez y algunos espumosos. Los más importantes son los que proceden del riesling itálaico (welschriesling). Esta variedad aquí se llama grasevina, con la que se elaboran una gran cantidad de vinos desde los más ligeros a los más golosos, dulces y de vendimia tardía que se clasifican con los criterios propios de los vinos alemanes.

En esta zona también se encuentran los mejores terrenos para tintos, porque las viñas se ubican en las terrazas que hay en las laderas de las montañas que miran al río. En los vinos tintos de más calidad, predomina la variedad frankovka (blaufränkisch).

La zona costera es la que más he disfrutado: Istria y la costa septentrional, la Dalmacia septentrional, la continental y la meridional que comprende las pequeñas islas. Como Istria tiene frontera con la zona italiana de Friuli y con Eslovenia, los vinos blancos más importantes surgen de castas locales como la Malvasía istriana que en muchos restaurante de lugares tan pintorescos como la ciudad de Rovinj, te la sirven en jarritas de medio litro o de un litro como vino de la casa y también el Moscatel blanco de Momiano, y entre los tintos destacan los elaborados con teran (refosco) y terrano.

La costa dálmata que se extiende desde Split hasta Dubrovnik es el lugar idóneo para disfrutar de los tintos. El clima mediterráneo y el calor favorecen la buena maduración de estos vinos. Los mejores tintos croatas nacen de la casta tinta más noble que se llama plavac mali que crece siempre mirando al mar a unos 300 metros de altura con unos rendimientos muy bajos. También se producen vinos rancios de postre con esta casta. Los vinos más prestigiosos son los Dingac y Postup procedentes de la península Peljesac y el Faros de la isla de Hvar. Vinos potentes y estructurados que rondan los 15 grados. Otra variedad muy interesante es la Babic, muy cerca de Split. Dingac fue la primera Denominación de Origen que se aprobó en Croacia.
Dentro de las castas autóctonas, quizá la que más fama tenga fuera del país es la Zinfandel, cuyo origen, después de muchos años de investigación, no es californiano ni del sur de Italia, sino croata, de una humilde variedad como la crljenak.

Algunas más se me quedan en el tintero, pero para no alargarme, solo decir que Croacia dispone de un sistema muy sencillo que clasifica los vinos de calidad desde 1986, que quizás te sirva cuando vayas a comprarlos. La pirámide de las Denominaciones de Origen consta de tres peldaños de menor a mayor:

1.- Vinos de mesa (stolno vino s kontroliranim porijekolm)

2.- Vinos de calidad controlada o alta calidad (kvalitetno vino s kontroliranim porijekolm).

3.- Vinos de calidad superior o selectos (urhunsko vino s kontroliranim porijekolm).

Ah! Se me olvidaba lo más importante: he tenido la mejor compañera de viaje. Gracias Laura, por compartir conmigo mesa, sol, lluvias, risas, caminatas, vinos... y por tus fotografías para el recuerdo.