Emprendedores y autónomos: riesgos vs oportunidades

Cualquier persona en un momento de su vida se pregunta si realmente es feliz con su trabajo. Es un momento en el que plantearse también cuál será nuestro futuro laboral. ¿seguirá siendo el mismo o añadiremos algún cambio?

28 de julio de 2015

Emprendedores y autónomos: riesgos vs oportunidades
Hombre adaptado a las nuevas tecnologías

Llega un momento en la vida para cualquier persona en la que se pregunta si realmente es feliz con su trabajo. Es un momento en el que plantearse también cuál será nuestro futuro laboral. ¿Continuará siendo el mismo o incorporaremos un cambio? ¿Sería un buen momento para darle un giro de tuerca a nuestra vida y hacernos emprendedores? Son preguntas que muchas personas se han formulado antes de hacerse autónomos.

Como de costumbre suele ocurrir en estos casos, uno de los desenlaces más habituales es que hagamos un repaso exhaustivo alrededor de los riesgos y las oportunidades que existen a la hora de transformarse en emprendedor. Solo así podemos ver si realmente es algo que nos puede interesar o encajar en nuestro modelo de vida ideal.

Riesgos para todos los gustos

Inestabilidad económica

El principal riesgo con el que se enfrenta el emprendedor se encuentra en la inestabilidad económica. Salvo que sea tan afortunado de encontrar un inversor o una aceleradora que apoye su proyecto desde sus inicios, tendrá problemas no para llegar a final de mes, sino para saber cuánto será lo que cobrará en los próximos días. El autónomo depende mucho del mercado y de sí mismo, por lo que si no se esfuerza de forma suficiente, difícilmente alcanzará unos buenos ingresos. E incluso esforzándose día y noche es posible que se encuentre con obstáculos. No disponer de un colchón financiero para comenzar nos pone en un gran riesgo en términos económicos.

La búsqueda de una buena idea

Lo primero que debe hacer el autónomo es definir cuál será su rol en la sociedad profesional. ¿Cuál es su talento? ¿Qué es lo que hace bien y que puede ofrecer al resto del mundo? Encontrar una buena idea nunca es fácil y tiene riesgos sensibles que es posible que deriven en un sonoro fracaso. Elegir la idea que defina al emprendedor se tiene que convertir en el primer gran reto que superar. Confirmar que esa idea funciona será el segundo reto. Y obtener beneficios el tercero.

¿Y si no le intereso a nadie?

Ya seamos un emprendedor con una idea o un autónomo con un talento, el riesgo en determinado momento de nuestro nuevo papel es el mismo: no encontrar clientes. Este es un paso duro para el profesional, que debe armarse de valor para saber que no todo llega en el primer momento y que es posible que tarde en conectar con quien le proporcionará ingresos en el futuro.

La desprotección del autónomo

Aunque mejoran las condiciones de trabajo de los autónomos, la realidad sigue siendo que un profesional independiente necesita tener algún tipo de protección o seguro de vida para autónomos para no encontrarse en un camino sin salida si algún día tiene un problema de salud. Esto es especialmente recomendable en aquellos casos en los que el emprendedor tenga familia, dado que se tiene que asegurar de poder darle la atención necesaria.

Este tipo de riesgos son fácilmente superables si no decidimos dar el salto a la independencia profesional. Con un puesto de trabajo tradicional no hay que preocuparse de si se cobrará mes a mes, de tener ideas o de sufrir una enfermedad. Pero al mismo tiempo, se pueden dejar de lado una serie de oportunidades como las que veremos a continuación.

Muchas oportunidades

Así nacen los sueños

El desarrollo de un emprendedor, de sus ideas y sus sueños, no está limitado de ninguna manera por las habituales barreras que existen en un puesto de trabajo normal. Es posible progresar, llegar más lejos, crecer y llegar a materializar con éxito un resultado que pueda significar un cambio de rumbo absoluto para la vida profesional de una persona. Los emprendedores, además de profesionales independientes, son soñadores. Y solo los soñadores alcanzan el mayor éxito posible.

Sin límites de ingresos

Un buen autónomo, el que trabaja duro día y noche, sabe que para su trabajo no debe haber límites. No los hay tampoco en cuanto a los ingresos que puede obtener, dado que siempre puede seguir avanzando e incluso apoyándose en empleados que trabajen con él para llevar el negocio cada vez más lejos. Las proyecciones económicas de un buen emprendedor están a años luz de las que obtendría una persona en un puesto de trabajo normal.

Las reglas las pone uno mismo

El profesional independiente no tiene porqué seguir las reglas de un jefe o de una empresa con las que quizá no coincida. Él mismo es quien tiene la oportunidad de escribir sus propias reglas y de estipular la mejor manera en la que realizará su trabajo. Esta flexibilidad puede aportar mucho a la hora de reducir los niveles de estrés y de obtener mayor comodidad en la vida profesional.

No hay nada escrito

Es tal la flexibilidad que puede tener el autónomo en su día a día que nunca sabe qué estará haciendo de aquí a un periodo de unos pocos años. Este dinamismo, el no encontrarse en una posición estancada, aporta vitalidad, frescura y emoción a la vida. No hay nada escrito para el emprendedor y este puede alterar sus objetivos de manera dinámica teniendo siempre en cuenta lo que le resulte más atractivo o beneficioso.

Aún con los riesgos mencionados antes, el enfoque de un autónomo o emprendedor sobre su vida profesional resulta tan distinto y refrescante que resulta difícil no dejarse llevar por la tentación. No es un camino fácil, pero se trata de un camino lleno de sorpresas.