El divorcio, ¿cómo afecta a los más pequeños?

Según el portal Business Insider, en el 2014, España se situó en el quinto puesto de los países con mayor tasa de divorcios, con un porcentaje de rupturas del 61%, aunque estamos por debajo de países como Bélgica, Hungría o Portugal, todos ellos con un porcentaje de divorcios superior al 65%.

Por Elena Osborne. @elenaosborne84

19 de junio de 2015

El divorcio, ¿cómo afecta a los más pequeños?
Foto: Archivo

Los efectos que produce un divorcio en el núcleo familiar pueden llegar a ser muy negativos, sobre todo para los más pequeños. Es necesario establecer unas buenas pautas de actuación ante esta situación de cara a que los hijos salgan lo menos perjudicados de esta situación.
Soy de la opinión, como hija de padres divorciados, que es mejor una separación a tiempo a que los hijos sean testigos de las continuas peleas de sus padres. No obstante ésta es sólo una opinión personal.

Cuando el divorcio o la separación se hace irremediable, los padres, de manera conjunta, deben establecer qué pasos seguir para evitar provocarles más daño a los hijos. Ciertamente, esto es algo difícil ya que, cuando existe una separación, es obviamente porque la relación parental está dañada y por lo tanto habrá rencores, peleas, etc... Sin embargo, los padres deben dejar estas diferencias a un lado por el bien de sus hijos. En privado si quieren pueden tirarse los trastos a la cabeza, pero delante de los niños, siempre debe existir relación cordial entre ellos.

¿Cómo comunicar a los hijos el divorcio? Deben ser los dos padres, juntos, los que comuniquen esta noticia a los hijos. Deben explicárselo de manera que lo entiendan en función de su edad, contestar a las preguntas que les hagan y explicarles cómo será la situación a partir de ahora con el objetivo de evitar lo máximo posible la incertidumbre en los pequeños. No es cuestión tampoco de mentirles diciendo que nada va a cambiar porque tampoco es cierto, obviamente las cosas cambiarán, pero los niños deben entender que nada de ésto es responsabilidad suya, que aunque ya no vivan todos juntos ambos padres van a seguir participando de su día a día y que les siguen queriendo muchísimo.

¿Cuáles son las consecuencias del divorcio en los niños? Si los padres optan por llevar esta situación por las malas, es decir, pelándose delante de los niños, criticando al otro delante de ellos intentando que tomen partido por uno u otro o intentando que vean al otro como alguien malo, las consecuencias en los niños pueden ser nefastas, pudiendo provocar el desarrollo de una depresión, aparición de problemas de conducta, bajada del rendimiento escolar, ansiedad, miedos, baja autoestima... Lo peor de todo, es que estos problemas tienen efecto a largo plazo, llegando a afectar en la vida adulta de los niños con un menor nivel de compromiso con sus futuras parejas.

La edad más difícil es la que va desde los 6 a los 12 años, ya que no saben lidiar con ese dolor que sienten debido a que no han desarrollado todavía las herramientas necesarias para ello y, además, creen que los padres van a volver juntos, por lo que experimentan continuamente sentimientos de fracaso al ver que eso no es así. En los adolescentes puede aparecer culpabilidad por la separación, ya que se hacen se hacen responsables de esta situación, depresión o ansiedad. Además, ven disminuida su habilidad para mantener una pareja estable. En niños más pequeños, de 3 a 5 años, el sentimiento que más se observa es el de culpabilidad y temor a quedarse solos. En esas edades, los padres, para los niños, son todo su mundo, y cuando ese mundo se rompe ellos dejan de sentirse cuidados y protegidos.

¿Qué pautas son las correctas? Como he dicho antes, lo principal es que los padres mantengan una relación cordial delante de los niños y que no intenten poner a los niños de su lado criticando al otro. Es importante repetir a los niños que ellos no son culpables de nada, pero también hacerles ver que tampoco pueden hacer que ellos vuelvan juntos. Es importante mantener los límites y la disciplina, no hay que caer en el error de malcriar a los niños pensando que así estarán mejor, ese es un gran error que por desgracia se comete a menudo. Hay que tratar de mantener las mismas rutinas, cuantos menos cambios haya mejor, ésto les proporcionará tranquilidad y seguridad. Dentro de lo posible, ambos padres deben participar de la vida de sus hijos por igual, para ello va a ser necesario que los padres lleguen a acuerdos y dejen a un lado la luchas de poder.