¿Mandas tú o el Estrés?

Cómo habréis notado hace dos semanas que no actualizaba el blog, ha sido gracias al maravilloso estrés vivido durante estas dos últimas semanas. Por eso hoy vamos a hablar del estrés.

5 de junio de 2015

¿Mandas tú o el Estrés?

Sé que no le voy a solucionar la vida a nadie con un post sobre el estrés. Pero es que necesito hacer una catarsis, liberar toda la presión que llevo dentro y poder tirar hacia delante con fuerza para poder cumplir con mis metas y este es el objetivo del post, explicar el proceso que sigue el estrés y que podamos gestionarlo antes que termine con nosotros (de manera figurada, se entiende) .  Vivimos en una sociedad en que el estrés es algo común, todos lo hemos sufrido y hemos lidiado con ello. ¿Pero el estrés es bueno o malo? Pues depende.

 A Grosso  modo existen dos tipos de Estrés que los catalogaremos como Estrés bueno y Estrés malo. El primero es como una energía que nos motiva y nos empuja a hacer cosas y mantenernos activos, por lo tanto este estrés no nos creará consecuencias negativas en nuestra vida. El segundo estrés, el malo, es aquel que surge cuando existen diferencias entre aquellos que percibimos que nos demandan y los recursos que tenemos para afrontarlo. Surge habitualmente cuando tenemos que hacer un sobreesfuerzo para poder gestionar todas las obligaciones que hemos ido adquiriendo y como consecuencia vemos peligrar nuestro bienestar personal.

Normalmente el estrés se desarrolla en 3 etapas:

1.      Fase de alarma: reacción de nuestro cuerpo  inicialmente de gran activación(lo que todos señalamos como síntomas de estrés: hablar rápido, pulso acelerado, taquicardia etc.. ) que nos prepara para estar alerta y afrontar problemas  y luego desciende si la situación ha sido resuelta definitivamente. Este sería el nivel del estrés bueno.

2.     Fase de resistencia: Se llega cuando la situación que resulta estresante se mantiene en el tiempo porque no se ha resuelto, se mantiene la activación del organismo por encima de los niveles habituales. Esto produce un efecto de desgaste importante. Aquí empezaría el estrés malo.

3.      Fase de agotamiento: Se llega si aún persiste la situación y en la fase anterior no se ha resuelto. El nivel de activación corporal cae en picado y se tiene la sensación de decaimiento, aparecen problemas de salud tanto mentales como físicos.

Para no llegar a la fase de agotamiento, es necesario que detectemos que estamos en la fase de resistencia e intentar solucionar nuestros problemas o si es por la acumulación de diferentes tareas, pararnos a pensar cuales de esas actividades se pueden dejar o aplazarlas un tiempo hasta que todo esté en orden.  Si conseguimos hacer esto, mejoraremos nuestro nivel de bienestar personal y ese bienestar se proyectará sobre nuestras relaciones familiares y sociales y sobre la calidad  de nuestro trabajo incrementándose esta y nuestra motivación y predisposición para disfrutar más de las cosas.