Un paseo por Brick Lane en el First Thursdays de Londres

El primer jueves de cada mes, celebran en Londres, First Thursdays que es el día en el que las galerías de arte del East End, es decir, el Este de Londres, abren hasta tarde (9.00 PM) y hacen actividades especiales. Unas dan un vinito, otras una charla, otras visitas guiadas y más cosas diferentes.

25 de mayo de 2015

Un paseo por Brick Lane en el First Thursdays de Londres
Arte Urbano en Brick Lane.

Ésta fue mi segunda intentona, la primera funcionó a medias, fuimos a Whitechapel, que es una de las mejores galerías de arte de Londres, luego a otra galería muy cutre y antes de ver la tercera galería nos metimos en un pub a tomarnos una cerveza y luego otra, y ahí se acabó nuestro primer First Thursday londinense.


Whitechapel, siempre espectacular
Así que esta vez, el primer jueves de mayo, preparé con mucho cuidado y con la ayuda de la TimeOut, un recorrido que empezaba en Whitechapel High St y continuaba por todo el East End hasta la City, donde se encuentra el Barbican Centre. Pero si quires ver más de dos galerías de las buenas, tienes que salir con mucho tiempo.

Nosotros empezamos en Whitechapel, como ya he dicho es una de las mejores, lo que exponen es interesantísimo, así que si te gusta el arte te entretienes bastante. Tiene muchas salas y escaleras que subes y bajas varias veces y, al final, se te va una hora. Todo lo que exponen buenísimo, gente como Christopher Williams o Peter Liversidge.

Saliendo de Whitechappel
Cuando sales de Whitechappel, si quieres ver las galerías de Shoreditch, tienes que ir hacia la izquierda y meterte por la primera a la izquierda, que al principio se llama Osborne St y enseguida se convierte en la famosísima Brick Lane.

Pasear por Brick Lane un día de diario cualquiera se ha convertido en todo un lujo, ya que el domingo está lleno de puestos de su mercadillo, que en estos momentos es el más de moda de Londres, así que el resto de la semana puedes disfrutar de los mil grafitis y murales que hay sin pelearte con la gente del mercadillo.


Subiendo por Osborne St y Brick Lane
Al principio, Osborne St es una calle anodina pero enseguida cambia, y si te gusta el arte urbano y la mezcla de culturas y de gente te encantará. La foto de la cabecera pertenece a Osborne St, que es una calle muy corta y su continuación es Brick Lane. Esta calle está tomada por los bangladesíes y los grafiteros, así que el espectáculo es digno de verse.


Los olores de Brick Lane
A medida que avanzas vas, oliendo a deliciosos currys, tikka masalas y a mil especias que utilizan para su cocina, una de las más ricas del mundo, mientras vas viendo grafitis y murales espectaculares, muchos de ellos están en las callecitas que cruzan, pero se ven al pasar.
Los olores a comida india salen de los muchísimos restaurantes que han abierto, hace ya muchísimos años, todos en la misma calle. Ellos esperan en la puerta de los restaurantes para invitarte a pasar y así conseguir clientes. Si no estás acostumbrado a ellos, no te agobies, sonríeles y diles "no thank you".

Brick Lane y las pastelerías
Las esquinas de Brick Lane son curiosas, en muchas de ellas se pueden ver las placas con los nombres de las calles escritos en inglés y en bangladesí. Muchos edificios, que son bajos, tienen un poco de decoración árabe y una cosa que no me había fijado antes, hay montones de pastelerías, todas bangladesíes claro, y tienen los típicos pastelillos árabes que a mí me encantan.
Así que entramos en una y me compré ocho pastelillos que elegí al tuntún diciendo dos de estos, dos de estos, dos de estos y dos de estos, estaban todos deliciosos. Los pastelillos árabes a los que me refiero (no sé su nombre real) son esos pequeñitos, de masa con trocitos de piñones y miel.



Un paseo inolvidable por Brick Lane
Los pastelillos me los pusieron en una bolsa de plástico y me los fui comiendo mientras daba uno de los mejores paseos que he dado por Londres. Estaba atardeciendo, debían de ser las ocho de la tarde, la luz estaba preciosa, había pintadas por todas partes, así que nos metíamos por las callecitas que cruzaba para ver qué había, y había algo fantástico.

Por Brick Lane andaban deprisa los bangladesíes con sus túnicas largas y sus cabezas cubiertas, y se mezclaban con los europeos que vivimos en Londres con nuestras ropas occidentales y con grupos de turistas, que vienen a ver esta zona por sus grafitis. Más de un bangladesí miró en dirección hacia donde yo hacía una foto como pensando "¿Pero que hay ahí que le pueda interesar?" Seguro que piensan que estamos todos locos.