Lunch en The Blue Bird y paseo por Chelsea hasta el Támesis

La semana pasada escribí la primera parte de este post, hablé de Chelsea y de los anticuarios de Belgravia, hasta ahí la primera parte. Cuando acabamos con los anticuarios (estaban todos cerrados) volvimos a Chelsea, que está pegado a Belgravia, cruzamos Sloane Square y enfilamos King's Road, hasta la esquina con el primer Starbucks que se ve a la izquierda, porque ahí empezaba nuestro recorrido por las charity shops de Chelsea.

27 de abril de 2015

Lunch en The Blue Bird y paseo por Chelsea hasta el Támesis
Escaparate de The Chelsea Quarter, en King's Road.

King's Road (no confundir con King Cross, que es una zona totalmente diferente) es la arteria principal de Chelsea y no es especialmente bonita, lo bonito de verdad de Chelsea son las callecitas que cruzan King's Road o toda la zona de Cadogan Gardens, que son unas cuantas calles ideales y con casas espectaculares.
King's Road está lleno de tiendas, tiene algún edificio y alguna fachada con encanto, pero tanto comercio la ha matado, estéticamente, claro, porque está siempre hasta arriba de gente. Las tiendas son, salvo alguna excepción, bastante normales, porque la milla de oro de esta zona está en otro lado, en Sloane St.

¿Qué es una charity shop?
Una charity shop es una tienda de caridad, la gente da ropa usada que tiene y que ya no se pone y en estas tiendas la venden, pero claro, a un precio buenísimo porque no tienen que comprar nada, son todo donativos. Pero no son tiendas para pobres, al revés, compra todo tipo de gente, a la gente con problemas se les da el dinero que se consigue. Además, recuerdo, que es un sito estupendo para trabajar colaborando (sin ganar dinero) y así practicar inglés.


Las charity shops, de Chelsea
Lo bueno de las charity suele ser la zona donde estén, ya que los donativos suelen ser de la gente que vive alrededor, así que si vas a un barrio rico, la charity shop tendrá mejores cosas, porque los ricos compran mejor ropa y cambian más a menudo. La primera charity a la que fuimos, en Shawfield St, tenía todo a £5 y, la semana anterior, tenían todo a £45 o £50, pero era todo de firma.

Mis compras de charity
Mis compras fueron: una americana de primavera monísima de rayitas azules y blancas, una chaqueta tipo poncho de ochos, también de primavera en un gris azulado de lana fina súper agradable, una chaqueta de punto cortita, una camiseta verde suelta un poco larga y una camiseta sin nada, pera más mona de lo normal. Todo por £25.
Luego volvimos a King's Road y fuimos cerca del número 400, donde la calle hace una especie de curva. Se ve muy claro porque la primera tienda a la izquierda dice Charity Shop y la siguiente es Cancer Research UK. Aquí hay varias charity shops: tres en una acera y una en la otra, pero yo ya no compré nada, me emocioné con la primera y perdí fuelle, pero estaban también genial.

Camino de The Blue Bird
Antes de terminar de ver las tiendas, ya teníamos hambre, pero el shopping es el shopping y hasta que no terminamos todas las tiendas no fuimos a comer. Yo propuse ir a The Blue Bird y aceptaron mi propuesta. Me sorprende de este sitio que tienen una carta muy sencilla y muy bien de precio y, sin embargo, es muy habitual del pijerío y del famoseo de Londres, supongo que irán más al restaurante y a la terraza que al café, que es lo realmente barato.
Como estaba al lado de donde estabábamos, llegamos en un momento. En el camino, descubrí una galería de arte genial que no conocía, y un edificio blanco con una azotea blanca preciosa, los dos han sido fotos de mi Instagram (@estrelladepablo) porque me encantaron.

The Blue Bird
Ya lo he dicho alguna vez, pero lo repito, The Blue Bird es un edificio enorme con un patio delantero muy bonito. Dentro del edificio hay una tienda de ropa y cosas para la casa, para mí es una de las mejores tiendas de todo Londres, tiene todo muchísimo estilo y es muy original . También tiene una bakery (una pastelería), un restaurante muy bien montado y un café, que es al que fuimos. Para sentarse en la terraza, que es lo guay, hay como media hora de espera, pero para ir al café, que es más normal, probablemente te sienten en el momento.
Pedimos unos huevos Benedictine, en Reino Unido se llaman Benedict Eggs, una hamburguesa con muy buena pinta y una pasta que parecía sosa pero que Elena dijo que estaba muy buena, no sé si por educación. Los postres no nos decían nada y Elena tuvo una idea buenísima "¿Porqué no vamos a alguna de las bakeries que hemos visto por el camino? Así que dejamos la carta, al momento, y pedimos la cuenta.

Una tarta en The Chelsea Quarter
Ya he dicho que las tiendas de King's Road no son nada del otro mundo, son las normales que suele haber en todas partes, salvo mi queridísimo Anthropologie. Pero no pasa lo mismo con las pastelerías, según avanzas por King's Road se te va haciendo la boca agua por los escaparates que se ven, uno de ellos es el de The Chelsea Quarter y ahí fuimos. Este sitio, además de un escaparate genial, tiene dentro una barra súper apetecible, la zona de mesas no es especialmente bonita, pero no está mal.
Yo había probado la quiche, que estaba buenísima, y el otro día probamos las tartas y estaban muy buenas, pero no me parecieron a la altura de las de Euphorium o Gail's de las que me declaro adicta. Pero estaban muy buenas, especialmente, la de fruta de la pasión, que pidió mi primo Javier. Creo que es mejor lo salado que lo dulce.

Camino del Támesis
Y cuando salimos, dijimos esa frase tan famosa de "¿Y qué hacemos?" Y yo pensé que había una parte de Chelsea que no conocía, la parte que da al río. En realidad, la conocí hace un montón de años, pero no la recordaba bien y la quería ver de nuevo. Así que nos metimos por la primera calle a la derecha, es decir, Glebe Place y fuimos callejeando por esas calles tan bonitas que he dicho que cruzan King's Rd hasta que llegamos al río.
Llegar al Támesis, que es tan grande, en un día de primavera con el cielo completamente azul es alucinante y esta parte de Chelsea es preciosa.

El Támesis a su paso por Chelsea
Esta parte de Chelsea tiene una avenida grande, a un lado los típicos edificios grandes de ladrillo naranja, que caracterizan Chelsea, al otro el Támesis y en medio césped y parterres de flores espectaculares, con unos colores preciosos. El Támesis tiene varios puentes, así que se puede cruzar y ver Chelsea desde el otro lado, se ve muy bonito. O cruzar a Battersea Park, que está a un paso y es un parque precioso. Hay un paseo que se hace en un momento y es muy bonito, cruzar el puente por un lado, pasear por la otra orilla y volver a Chelsea por el siguiente puente.
Me encantó, el río es espectacular, los barcos que se ven son alucinantes, parece mentira los barcos tan grandes que pueden navegar por un río, y las casas son de morirte de envidia. Pero la verdad es que tengo muchas fotos y poco que contar, así que en pocos días dejaré una galería de imágenes, para que las veáis.