Decir NO es saludable

En la entrada de la semana pasada hablamos de la importancia del autoconcepto y la autoestima para sentirnos mejor con nosotros mismos y con nuestra vida. En el post de esta semana hablaremos de la asertividad, el tercer pilar fundamental para tener una vida satisfactoria.

24 de abril de 2015

Decir NO es saludable

Me he dado cuenta de que mucha gente no conoce adecuadamente el termino Asertividad y lo confunden con una actitud agresiva o por el contrario en una actitud complaciente y estas atribuciones son erróneas. Así que hoy explicaremos el concepto de asertividad y sobre todo su enorme importancia para nuestra felicidad.


La asertividad se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la pasividad que consiste en permitir que terceros decidan por nosotros, o pasen por alto nuestras ideas y la agresividad que se presenta cuando no somos capaces de ser objetivos y respetar las ideas de los demás, enfrentándonos a nuestro interlocutor con gritos o actitud desafiante. Suele definirse como un comportamiento comunicacional en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos, respetando en todo momento los derechos del resto de personas implicadas en la conversación.


Es también una forma de expresión consciente, congruente, directa y equilibrada que nos ayuda a comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad de la ansiedad, la culpa o la rabia. Contar con un criterio propio es indispensable para comunicarnos de una mejor manera puesto que podremos aportar nuestro criterio o punto de vista al tema tratado.


Varios autores sostienen que la asertividad tiene una relación directa con la autoestima. Las personas que no se consideran valiosas habitualmente optan por no defender sus derechos de forma activa, lo que crea un círculo vicioso al volver a minar su autoestima cuando sus derechos no son respetados, ya que creen que no son merecedores de que se le reconozcan estos derechos. Por otro lado aquellas personas que tengan un ego demasiado elevado utilizarán la agresividad para defender sus propios derechos y necesidades sin pensar en lo que necesitan los demás, o peor aún sin que les importen las necesidades de la gente de su alrededor.


A parte de la relación con la autoestima existen otros motivos para que haya déficit de asertividad que serían la influencia de ciertos estereotipos sociales y laborales. En algunas culturas u organizaciones muy jerarquizadas se establece la sumisión como la conducta aceptada en determinados roles y géneros. Esta sumisión puede crear ansiedad y depresión en aquellas personas que durante un tiempo prolongado han estado sumidas a este estado


Hasta el momento no se ha hallado una causa innata relacionada con la asertividad, así que, todo el mundo puede ser capaz de decir ¡NO!, cuando no quiere hacer, decir o implicarse en algo. Aunque cueste al principio, finalmente nos sentiremos mejor.


Finalmente recordaros, que cuando le digamos que sí a alguien, no le digamos no a nuestros principios o creencias.