Miedo a la separación

El primer día de guardería o de cole, ¿alguien se acuerda del suyo? Es probable que no, pero seguro que vuestros padres os habrán contado el espectáculo que organizasteis, que os pusisteis a llorar desesperados, con una especie de angustia y una cara de pánico que cualquiera pensaría que en vez de a la guardería o al colegio os estaban llevando al matadero y cómo nos aferrábamos a la mano de nuestra madre, hubiera hecho falta una palanca para separarnos...

Por Elena Osborne

17 de abril de 2015

Miedo a la separación
Niña llorando. Archivo

Esta ansiedad que sufre el niño se denomina ansiedad de separación, y es una característica normal del desarrollo infantil. Mediante esta ansiedad, el niño desarrolla su apego hacia las personas significativas de su entorno y, a medida que este apego se desarrolla, los niños empiezan a evitar a los extraños y a buscar la protección de las personas de su entorno cercano, los padres.

La conducta de los niños el primer día de guardería o de cole, no se debe a que quieran quedarse en casa jugando, es porque deben separase de sus figuras de apego, de sus padres. Empiezan a desarrollar sentimientos de malestar, como el miedo o la aprensión, y reacciones conductuales como el llanto y el no querer soltar la mano de su madre al anticipar futuras situaciones de separación de los padres.   

Esta ansiedad se puede observar desde los 6 meses de edad y, como he dicho, es algo normal, forma parte del desarrollo del niño. Sin embargo, llega un momento en el que esta ansiedad deja de ser adaptativa para pasar a ser patológica, es lo que se denomina Trastorno de Ansiedad de Separación (TAS).

Identificamos que se trata de un trastorno, cuando la ansiedad que sufre el niño es significativamente excesiva e inapropiada para su edad, persiste durante al menos un mes y causa un elevado malestar subjetivo y deterioro social o académico. Conductualmente, podremos observar cómo el niño rechaza ir al colegio, quedarse solo en casa, persigue a su madre por toda la casa y, ante la anticipación de la separación o cuando ya ha ocurrido, manifiesta claros síntomas físicos de ansiedad como palpitaciones, terror, llantos, súplicas, gritos...

El síntoma que más se suele observar es la resistencia o rechazo a ir al colegio, no obstante, los síntomas pueden variar en función de la edad de los niños. El tratamiento en este tipo de trastorno suele centrarse en aumentar la conducta independiente del niño exponiéndolo a situaciones que suponen separarse de sus padres, como ir a dormir a casa de amigos, asistir al colegio. Esta exposición debe ser gradual, hay que establecer una jerarquía de situaciones que generen ansiedad, siempre de menor a mayor grado de ansiedad. No nos va a servir de nada exponer al niño de primeras a una situación que le cause un nivel excesivo de ansiedad, lo que conseguiremos será todo lo contrario, que esa ansiedad de establezca de manera más intensa en el niño.

Quizá lo difícil sea diferenciar cuándo se trata de una ansiedad normal, propia del desarrollo evolutivo, y cuándo, por el contrario, se trata de un trastorno. Es importante recordar que los niños pequeños no saben todavía expresar sus emociones, por lo que tendremos que estar pendientes de esas posibles conductas que nos van a decir que algo está pasando.