El tándem perfecto para nuestra vida

Existen dos parámetros de personalidad afectan a nuestra manera de enfrentarnos al mundo y a nuestro día a día de manera relevante, son la autoestima y el autoconcepto.

17 de abril de 2015

El tándem perfecto para nuestra vida

Todas las personas podemos tener altibajos en nuestro humor, sentirnos unos días mejor que otros pero tendemos a mantener un estado de ánimo sin cambios demasiado drásticos. Para conseguir ese equilibrio emocional las personas disponemos de dos constructos que desempeñan un papel muy importante en nuestras vidas, el autoconcepto y la autoestima.

Los éxitos y los fracasos, la satisfacción de uno mismo, el bienestar psíquico y el conjunto de relaciones sociales llevan su impronta. Tener un autoconcepto y una autoestima positivos es de la mayor importancia para la vida personal, profesional y social puesto que nos darán herramientas para favorecer el éxito en estas áreas.

A continuación, vamos a hablar de estos términos.

El autoconcepto es lo que yo soy, es decir, las características que conciben mi ser: mi personalidad, mi forma de ver la vida, mis características personales. Es decir, el autoconcepto tiene un valor descriptivo. Para algunos autores el autoconcepto consiste en el conjunto de opiniones, hipótesis e ideas que individuo tiene sobre sí mismo. Es el componente cognitivo.

Es decir, el componente cognitivo es el conjunto de percepciones, ideas u opiniones que el individuo tiene de sí mismo; independientemente de que seas falsas o verdaderas, objetivas o subjetivas, y estas opiniones le permiten describirse a sí mismo tal como se ve.

Si al pensar en nuestro autoconcepto nos sentimos agusto, tendemos a ser más optimistas y enérgicos.

A la autoestima, por el contrario, le contribuímos un significado valorativo. Es aquello que pensamos y sentimos del conjunto de características que poseemos. La autoestima consiste en las actitudes que el individuo tiene hacia sí mismo, es decir, recreamos una imagen de nosotras y nosotros mismos. Es un juicio sobre nuestra propia competencia y valía personal. Es el componente emocional y evaluativo. Son aquellos sentimientos favorables o desfavorables que sentimos según sea la valoración sobre nuestras características personales.
Dentro de nuestra actitud, es el elemento clave. La percepción de nuestra autoestima dependerá de nuestro concepto del yo ideal y del yo real, por ello, es importante ser realistas y aprender a cambiar aquellos pequeños detalles que no nos gustan cuanto más cerca estén el yo ideal del yo real más alta será nuestra autoestima.

El resultado de conseguir tener un adecuado autoconcepto junto con una buena autoestima es que nos dará capacidad para ser críticos con nosotros mismos, nos ayudará a detectar aquellas pequeñas cosas que no nos gustan de nosotros mismos, a conseguir cambiarlas y a no dejarnos influenciarnos por opiniones externas sino a escuchar estas opiniones y poder decidir por nosotros mismos.