Albillo Real. La apuesta de Bodegas Arrrayán por el blanco

Es el primer vino blanco de esta bodega y la última creación de Maite Sánchez, que desde 2009 ha enriquecido el proyecto que diez años antes crearon José Mª Entrecanales y María Marsans. La nueva apuesta de esta joven enóloga son las variedades autóctonas como la garnacha o la albillo en distintos suelos y altitudes, buscando sutileza, elegancia, equilibrio y complejidad en sus vinos con la mínima intervención en bodega y el máximo cuidado en viña

15 de abril de 2015

Albillo Real. La apuesta de Bodegas Arrrayán por el blanco
Arrayán Albillo Real

También es el único vino de esta variedad en la D.O. Méntrida. Con Arrayán Albillo Real 2014, la bodega consolida la etapa que inició en su día Maite como responsable enológica y que lleva dando gratas sorpresas a lo largo de estos seis años, sobre todo con sus dos garnachas, diferentes en dos D.O. distintas. 

En la D.O Méntrida elabora a 700 metros de altitud en suelos arenosos de El Real de San Vicente, La Suerte de Arrayán, un vino floral, mineral, con notas balsámicas y de bosque en nariz y en boca fresco, elegante y complejo con una buena acidez para perdurar, un buen ejemplo de garnacha del que sólo se hacen 6.000 botellas. La añada 2014 de estas cepas de entre 40 y 80 años, saldrá a finales de mayo o junio.

Equipo Bodegas Arrayán

Como Vino de la Tierra de Castilla y León elabora en Cebreros su Garnacha de Arrayán, de una viña muy vieja plantada en vaso a 960 metros de altitud en ladera, en suelos de pizarra. Solo algo más de 1.300 botellas para disfrutar de un vino rotundo, lleno, intenso, mineral y elegante. 

Pero volvamos al blanco. Arrayán Albillo Real 2014 se elabora con uvas procedentes de una viña vieja de dos hectáreas con cepas de más de 60 años, suelos arenosos de origen granítico y unos 600 metros de altitud en la localidad toledana de Almorox, una zona donde quedan muy pocas viñas de blanco. Una uva temprana que madura a principios de agosto con una producción escasa. Se elabora mediante pisado de racimos enteros en depósitos pequeños. Posteriormente macera en frío durante un día, se prensa y fermenta en barricas de 500 y 300 litros y con una crianza en barricas roble francés de 7 meses. Esta primera cosecha tiene una producción de 2000 botellas que se piensa aumentar en las próximas añadas.

Es un vino color amarillo oro con notas delicadas de flores blancas e hinojo en nariz, destacando una punta mineral. En boca se presenta untuoso y redondo con una larga y franca persistencia. Con más tiempo en botella, aumentará su complejidad y completará la integración de la madera. 

La bodega sigue manteniendo las cuatro variedades originales (Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot), que plantó en su día en la finca "La Verdosa" de Santa Cruz del Retamar, el australiano Richard Smart, con la idea de crear una bodega cuyo perfil integrara a la perfección el viñedo en la dehesa ibérica. Ahora, Maite Sánchez da identidad propia al proyecto buscando una mayor frescura y elegancia en sus vinos, tanto en los monovarietales, como en los coupages del Arrayán SelecciónPEstela de Arrayán o del Premium, este último elaborado con uvas seleccionadas de las mejores parcelas de cada variedad. 

Confieso que su Arrayán rosado (60% Merlot y 40% Syrah), es uno de mis preferidos dentro de los pocos rosados que me gustan, ¿será porque soy mujer?. Sus notas cítricas y sus marcados matices de frutas rojas aportan lo mejor a este vino intenso, equilibrado y persistente.

Variedades Bodegas Arrayán

Todos están a la espera de la calificación como "vino ecológico", ya que todo el cultivo se realiza sin utilizar desherbantes ni fertilizantes químicos, basándose en el laboreo y el empleo del estiércol como enmienda.
En total son nueve vinos los que se producen, seis de la finca, los dos garnachas de Gredos y ahora este albillo real de Almorox. Cada uno de los diseños de sus etiquetas indica un paraje distinto, pero cada elaboración de Maite, refleja claramente el paraje del que viene cada vino. 

"De casta le viene al galgo". No encuentro mejor refrán para declarar mi admiración y respeto por esta enóloga, hija de Bartolomé Sánchez, uno de los críticos vinícolas más respetados de España que me honra con su amistad desde el día que le conocí hace ya "algunos" años. Estoy segura de que, a pesar de su infinita modestia, la experiencia y el resultado del trabajo de Maite le llenan de orgullo. No podría ser de otra manera.

Maite Sánchez trabajando en la bodega