Las Jornadas del Bacalao en el restaurante GAZTELUBIDE perduran después de la Semana Santa

Se acabó la Semana Santa y con ella la vigilia, pero los fans del bacalao están a tiempo de disfrutarlo todavía en uno de los grandes referentes de la cocina vasca en Madrid, junto a los mejores platos de esta temporada. Gaztelubide sigue presentando este producto de exquisita textura y sabor en forma de ricas y distintas elaboraciones.

8 de abril de 2015

Las Jornadas del Bacalao en el restaurante GAZTELUBIDE perduran después de la Semana Santa
Terraza Gaztelubide

Croquetas, pintxos o carpaccios, desde el Bacalao al Club Ranero, Braseado con ajos tiernos o al Pil Pil, hasta el Bacalao Asado con verduras naturales, al Ajoarriero o a la Vizcaína,.... Y así más de doce elaboraciones distintas para que podamos degustarlas en una experiencia única en preparaciones, presentaciones y calidad del producto.

      Bacalao ajoarriero con huevo escalfado / Bacalao braseado a los ajos tiernos

En Gaztelubide hay cosas que no cambian como esa sabia mezcla de tradición y actualidad que es el fundamento de sus platos más clásicos como el Solomillo al foie de oca con tocino ibérico y fondo de setas de temporada, el Chuletón de ternera gallega o el Entrecotte de buey a la parrilla y pescados como la Lubina salvaje en salsa marinera, o el Lenguado con crema caliente de chalotas y Txacolí con nieve de cibulette. Los mariscos de la ría (percebes, cigalas, gambas, almejas....) son otro apartado importante y el surtido de postres (hasta 18) es por sí solo un capítulo imprescindible de su larga carta, entre los que se encuentra un clásico e inolvidable Helado de Pan de Centeno, que yo conozco en esta casa desde hace muchos años.

Salpicón de marisco con bogavante / Helado de pan de centeno

Pero hay otras cosas que sí, y cumpliendo su XXV Aniversario en la Urbanización de la Florida, lo hace renovando completamente su decoración. Los tiempos cambian y también las tendencias y la familia Prada, dirigida por Darío, -el patrón de la casa, que con más de 80 años sigue todavía seleccionando rigurosamente todo el producto que entra en sus cocinas- , no escatima medios para seguir siendo lo que ha sido siempre: un restaurante que mira al futuro sin renunciar al pasado, tanto en su carta como en su imagen. Mantener el equilibrio y la coherencia no es siempre fácil.

Ahora un nuevo comedor interior, donde se han conservado valiosos elementos del pasado se rejuvenece con una imagen más actual. Paredes en tonos blancos, grises y cremas contrastan con los techos que mantienen su tradicional estructura de vigas de madera de roble, algunas de ellas labradas a modo de artesonado y procedentes de un antiguo palacete toledano. Mesas perfectamente vestidas, con mantelería de hilo y menaje de porcelana y fino cristal y donde las copas están especialmente pensadas para disfrutar de los grandes vinos de la bodega del Restaurante en toda su amplitud.

Salón interior

Todo, acompañado por un excelente servicio en sala, que dirige José Luis García, y por una actualizada carta de vinos formando parte de una bodega generosa que contiene también una gran colección de destilados: las mejores variedades de ginebras y tónicas de diversas marcas, además de importantes referencias de whisky, incluidos single malts, para una sobremesa sin prisas después del almuerzo o la cena. No faltan tampoco grandes cócteles clásicos como el Dry Martini o el Whisky Sour, siempre en la línea de la mejor escuela.

Esta renovación se suma a la apertura en el pasado verano de su espectacular terraza, diseñada por el estudio T27 en colaboración con el arquitecto e interiorista José María Pérez de Albéniz. Una terraza acristalada con paneles móviles para dar opción a poder estar al aire libre que también cuenta con climatización especial para cuando suben las temperaturas. Un lugar apto para fumadores. 

Aquí existe la posibilidad de tomar medias raciones desde un excelente lomo de Guijuelo hasta unas zamburiñas a la bilbaína y una carta más ligera en la que se repiten algunos de sus platos más clásicos y una "Degustación Gourmet" con propuestas más ligeras y actuales a un precio de 40 euros, con vino incluido.

Renovarse o morir. Es la frase que diría Darío Prada, todo un ejemplo de tenacidad y constancia como imagen de Gaztelubide desde su creación en Madrid en 1962. Hay mucho que aprender de este empresario de raza, que se ha mantenido siempre firme defendiendo el producto de calidad.

En Gaztelubide cualquier cosa está rica, pero de momento lo mejor es no perderse los últimos días de estas Jornadas del Bacalao.