Tú a Londres y yo a California

Así, tal cual, en Planeta Low Cost queremos proponerte una forma de viajar diferente y en la que te ahorrarás el alojamiento. Aunque parezca increíble, gracias a esta iniciativa, en ciernes, podremos viajar por numerosos países como si tuviéramos nuestra propia casa en cada uno de ellos. ¿Cómo es posible? Intercambiando nuestro hogar con otra persona.

2 de abril de 2015

Tú a Londres y yo a California
Caserio Merrutxu. Merrutxu Nekazalturismoa (Flickr)

Olvida la idea de que tendrás que intercambiar tu casa por un mes, gracias al increíble número de páginas web que nos facilitan el contacto con nuestros posibles intercambios, las posibilidades se disparan. Desde un fin de semana o un puente hasta las vacaciones de verano. Tú eliges cuanto tiempo estás dispuesto a intercambiar tu casa. Incluso en algunas páginas van más allá, permiten cambiar una casa por una caravana o incluso por un barco. El límite lo ponen los interesados.

Imagino, que a estas alturas el lector estará pensando que cómo es posible que haya gente que deje su casa a un desconocido. La respuesta es sencilla, al tratarse de un intercambio el respeto es fundamental. En general, estos viajeros tratan la casa de destino tal y como les gustaría que tratasen la suya. Además, tras la estancia ambos podrán evaluar sendas experiencias, así posteriores interesados podrán informarse de lo que pueden esperar de su futuro intercambio. Cuantos más comentarios positivos obtengas, más posibilidades de intercambio tendrás en un futuro. Además, existen otros trucos para evitar llevarse alguna sorpresa. En la página Vacaciones de Intercambio aconsejan dialogar, a través de teléfono, videoconferencia o mail, con la persona con la que vamos a cambiar nuestra casa, así se pueden detallar la equipación del inmueble y solucionar cualquier duda que tengamos. En este caso, al tratarse de una página gratuita no existe ningún contrato de por medio que implique a la página. Sin embargo, ponen un modelo a disposición de los usuarios.

El intercambio de casas resulta tremendamente útil cuando ambas familias tienen niños de edades similares. Por ejemplo, no necesitaremos cuna de viaje o trona, ni siquiera una bolsa con juguetes. Bastará con coger su peluche favorito ¡Ahorraremos kilos de equipaje! Lo mismo ocurre si tenemos mascota y nos encanta llevárnosla a todos nuestros destinos.

Para aquellos que no necesitan tanto espacio y que se conforman incluso con dormir en el sofá existe el coachsurfing. Modalidad en la que compartimos la estancia con los propios inquilinos. El funcionamiento es similar. El interesado pone a disposición de los usuarios su sofá cama o en el mejor de los casos una habitación. La ventaja es que si damos con alguien enrollado podrá ser nuestro guía o incluso llevarnos a los garitos de moda.

A partir de ahora, no podrás decir que no te puedes permitir esas vacaciones que tanto necesitas. Te animamos a que si estás interesado te registre cuanto antes en la página que más confianza te dé y empieces a buscar destino. Ya que la búsqueda con antelación es una premisa importante para encontrar algo que se adapte a nuestras necesidades y preferencias.