¿Cómo hacer que mi hijo se porte mejor?

Es muy importante establecer límites y normas de conducta a los niños. Pero una vez hecho esto, ¿qué hago para que cumplan estas normas? Por ejemplo, decirle al niño que no debe gritar, que tiene que terminar los deberes o comerse toda la verdura no asegura que el niño te haga caso y lo haga. Entonces, ¿cómo podemos hacer para aumentar en el niño las conductas adecuadas y disminuir las inadecuadas? Para ello hay que establecer un buen sistema de reforzadores y castigos.

Por Elena Osborne.

13 de marzo de 2015

¿Cómo hacer que mi hijo se porte mejor?
No quiero verduras. Archivo

¿Cómo podemos aumentar la probabilidad de que una conducta se repita y mantenga en el tiempo?

Esto puede conseguirse si las conductas positivas son recompensadas. De ésta manera aumentará la probabilidad de que estas conductas se repitan y se mantengan en el tiempo. Para ello podemos establecer dos tipos de reforzadores, los reforzadores positivos y los negativos.
Un reforzador positivo es darle al niño algo que le guste tras la emisión de una conducta adecuada que queremos que se repita. El reforzador puede ser material, por ejemplo un caramelo o un juguete o social, decirle al niño "lo has hecho muy bien" "enhorabuena", darle un beso o un abrazo. El reforzador social es el más efectivo.

Un reforzador negativo es quitarle al niño algo que no le gusta para aumentar la probabilidad de que esa conducta positiva se mantenga. Por ejemplo, le decimos que no hace falta que se coma todas las verduras o reducir un día el tiempo de hacer deberes. 

¿Cómo podemos disminuir la probabilidad de que una conducta se repita y mantenga en el tiempo?

Para ello establecemos los castigos que, al igual que los reforzadores, tenemos el castigo positivo y el castigo negativo.
El castigo negativo es quitarle al niño algo que le gusta cuando éste ha llevado a cabo una conducta inapropiada. Por ejemplo, el niño se ha peleado con su hermano o hermana o ha faltado el respeto a los adultos. Para impedir que esta conducta se repita le quitamos al niño algo que le gusta, por ejemplo, le dejamos sin ir al entrenamiento de fútbol o a clases de ballet o le quitamos un juguete que les guste.

El castigo positivo es darle al niño algo que no le gusta tras emitir una conducta inapropiada. Siguiendo los ejemplos anteriores, un castigo positivo para esas conductas sería aumentar el tiempo de hacer deberes o ponerle más verduras en el plato. 

¿Cómo se establecen de manera adecuada los reforzadores y castigos?

Es muy importante que el niño entienda y comprenda qué conducta se está premiando y cuál castigando. Esto se debe hacer de manera explícita, por ejemplo "Como te has comido todas las verduras puedes comer un trozo de tarta ". Para aumentar la eficacia del reforzador o el castigo, estos deben aplicarse de manera contingente a la conducta y debe pasar el menor tiempo posible desde que el niño emite la conducta hasta que aparece el reforzador o el castigo.

Existen diferentes técnicas para aumentar la frecuencia de aparición de una conducta deseable que a lo mejor el niño no emite de forma habitual o espontánea o modificar aquella que no queremos que lleve a cabo. Una de las más eficaces, desde mi punto de vista, es la Economía de fichas. Consiste en establecer un sistema de puntos, que el niño ganará o perderá en función de su conducta. Tras conseguir un determinado número de puntos el niño conseguirá un premio. La próxima vez explicaré concretamente cómo establecer esta técnica, la cual es muy útil tanto en el ambiente familiar cómo en el escolar.

"Reprender al que yerra no basta si no se le enseña el camino recto" Columela, escritor romano

Si queréis hacerme alguna consulta en concreto o queréis que trate algún tema que os interese, podéis escribirme a elenaosborne@hotmail.com y estaré encantada de atenderos.