Un corazón roto late igual

La ruptura sentimental es uno de los temas más tratados en multitud de áreas, tanto en la literatura, como en el cine y cómo no en la música  ¿cuantas canciones de desamor hay escritas? hay artistas que deben su fortuna a cantarle a las desgracias del abandono sentimental. Pero hoy lo enfocaremos desde la psicología.

6 de marzo de 2015

Un corazón roto late igual

Aunque parezca una obviedad, una ruptura sentimental siempre duele, pero ese dolor será más o menos grande o profundo dependiendo de varios factores; como por ejemplo, número de relaciones previas, edad, nivel de implicación en la relación y por supuesto, el motivo de ruptura.

Se han escrito ríos de tinta acerca de cómo afrontar una ruptura de pareja desde diversas ópticas, desde la psicología, se ha descrito la ruptura como un proceso similar al del duelo por la muerte de un ser querido, con la gran diferencia que en la muerte del ser querido, este no nos ha abandonado porque ha querido y en cambio al finalizar una relación la decisión ha sido tomada voluntariamente (al menos por una de las partes).

Entonces empieza un proceso que consta de cinco fases para la persona abandonada:

FASE 1: NEGACIÓN

Aquello que intuíamos desde hacía un tiempo se ha hecho realidad. Me han dejado. En un primer momento, la reacción más habitual es la negación para no afrontar la verdad, creemos que la relación aún se puede salvar y podemos llegar hasta suplicar que no nos dejen. Pero suplicar no es una buena idea, una relación debe basarse en el amor y no en la pena, ni la lástima.
Una vez aceptado el hecho de que la relación no se puede arreglar, se pasaría a la fase 2.

FASE 2: DESESPERANZA

Es la fase más desagradable pues el estado de ánimo tiende a ser depresivo, la autoestima baja y es cuando suelen surgir los pensamientos irracionales del tipo "nunca encontraré a nadie como él/ella", "no me volveré a enamorar", "¿quién me va a querer?"...La conducta más habitual en este período es encerrarse en sí mismo y dejar de realizar actividades de ocio. Todo ello, ayuda a que se alargue la tristeza más de lo necesario. También es posible que en esta fase aparezca el sentimiento de rabia hacia la expareja.

Lo más sano mentalmente es intentar aceptar lo sucedido e intentar reconstruir nuestra vida y nuestros objetivos futuros a nuestro nuevo estado. Algunas personas, después de sentir tristeza, pasan a la culpa.

FASE 3: CULPA

En esta fase, comienzas a pensar acerca de qué fue lo que falló y sueles hacer un juicio poco objetivo culpándote a ti mismo y teniendo remordimiento por todo aquello que hiciste mal o todo aquello que dejaste de hacer, este tipo de culpa suele formularse en el formato de pregunta ¿ Y si...?, es decir, en tu cabeza o con tus amigos planteas diferentes escenarios que hubieran podido cambiar el resultado de ruptura, aunque estos planteamientos no cambiaran el resultado final. El aspecto positivo es que contribuye a que reflexiones sobre aspectos a mejorar como persona, pero la parte negativa es que puedes llegar a culparte de manera poco ecuánime pudiendo llegar a frustrarte gratuitamente.

FASE 4: ACEPTACIÓN

Cuando vemos que nada de lo que hacemos o pensamos hace que nos sintamos mejor empezamos a asimilar la decisión de la otra parte. Debes asumir que ya no forma parte de tu vida y ahora toca que iniciar nuevas rutinas y actividades SIN él/ella. Es aquí cuando realmente empezaremos nuestra recuperación y al principio nos sentiremos raros al volver a hacer cosas sin contar con la otra persona, pero es más fácil si lo afrontamos con positividad. En esta etapa es mejor evitar hacer cosas que nos recuerden en exceso a nuestra expareja.

FASE 5: SUPERACIÓN

Es la última fase. En este momento estás preparado para recordar tu anterior relación de pareja con objetividad, pudiendo analizar, evaluar y verbalizar con alguien los errores cometidos para aprender de ellos. Evita el rencor porque culpabilizar sólo a la otra persona de la ruptura de vuestra pareja es injusto. A no ser que haya habido un motivo grande de desequilibrio entre la pareja como la infidelidad o de abuso de poder como el maltrato, el desgaste de una relación no lo produce sólo un miembro de la pareja.