Bullying, una cuestión de justicia

Patricia Peyró @kontrolparental

26 de febrero de 2015

El bullying se puede evitar si se consigue la conciencia social del problema

El caso de Carla Diaz, la niña de 14 años que se suicidó hace dos años lanzándose por un acantilado de Gijón,  continúa hoy siendo noticia a través de la voz de su madre, que sigue reclamando la proclamación del bullying como un delito debidamente reconocido y penalizado por la ley.

El dramático caso de su hija, muerta por suicidio tras ser víctima del acoso y hostigamiento de dos compañeras de colegio de su misma edad pretende servir de precedente para que las leyes se modifiquen y las penas se adecúen a la gravedad de los hechos. 

Y es que Montserrat Magnien, la madre de Carla, pone en entredicho la Ley del menor en este tipo de delitos, del todo insuficientes, a su parecer. Las dos niñas bully o acosadoras de su hija, concretamente, han sido sancionadas con unos trabajos sociales durante cinco meses, de forma compatible con su vida diaria.  La intención de Monserrat es la de conseguir que el bullying sea considerado como delito, y no sólo como falta.

En su lucha fija ahora el punto de mira en el centro escolar, al que atribuye buena parte de la responsabilidad de los hechos, en la medida en que éste era conocedor de la situación por la que estaba pasando Carla, y a pesar de ello no inició ninguna acción para terminar con esta grave situación.  Monserrat refiere la importancia de que los colegios aprendan a detectar el acoso escolar, en primer lugar, y que luego actúen, a continuación.

Casos como el de Carla o el de Amanda Todd están generando una mayor sensibilización social hacia el tema del bullying, antaño considerado como "cosas de críos" en las que no se debía intervenir. 

Esta toma de conciencia y reconocimiento del problema está generando grupos de apoyo como la Asociación PostBullying, entidad encargada de "Asesorar, formar y sensibilizar a profesorado y alumnado con el fin de promover la paz y la adecuada detección e intervención en los distintos casos de violencia escolar".

La incorporación de las TIC a la vida cotidiana de los adolescentes ha empeorado la situación del acoso entre iguales, puesto que ahora se perpetra también mediante internet, chats y redes sociales, adquiriendo un carácter viral a través de lo que se conoce como Ciberbullying.  Esto explica los datos que reporta la australiana Susan McLean, experta en cyberseguridad y directora de Cyber Safety Solutions cuando afirma que "entre el 15 y el 30 por ciento de los menores han sufrido algún tipo de ciberbullying"