El placer de viajar, barato, en tren: cinco rutas ferroviarias por España que no te puedes perder

Cuando organizamos viajes y excursiones siempre tendemos a pensar en billetes de avión, alquiler de coches o incluso trenes de alta velocidad. Pero en nuestro país existen rutas y escapadas donde el protagonista es el tren. Un tren clásico, de aquellos que rezuman tranquilidad y elegancia. Distinción. Rememora el viejo y olvidado placer de mirar por la ventana, contemplar el paisaje y descubrir en cada parada rincones únicos con el sabor tradicional que ofrecen estos trenes. Desde Plantea Low cost te animamos a embarcarte en esta manera distinta de viajar, con una selección de viajes en tren por nuestra geografía que ofrecen destinos interesantes y sobre todo unos precios más que atractivos.

19 de febrero de 2015

El placer de viajar, barato, en tren:  cinco rutas ferroviarias por España que no te puedes perder
Foto: www.pixabay.com


1. El Estrella del Cantábrico

Con sabor y apariencia clásica, este tren compuesto por tres vagones, uno de ellos cafetería y capacidad para 120 personas ofrece al visitante una nueva forma de descubrir Asturias, con dos itinerarios: El de Covadonga, con salida desde Oviedo, Comienza con una visita al Santuario, para segur hasta Cangas de Onís donde además de disfrutar de su casco antiguo, la ruta cuenta con una comida en su Parador Nacional. El camino sigue hasta Nava y el museo de la Sidra, en una escursión que recorre parte de los lugares emblemáticos de la comunidad. El segundo itinerario, "de la Biosfera" parte de Gijón rumbo al Museo de la minería, el parque Natural de Redes o una visita degustación a una quesería entre otras paradas. Un recorrido por lugares emblemáticos del valle del Nalón y del pasado industrial asturiano. El precio por persona es de 59 euros, con descuento a menores de 14 años.

2. Tren de Sóller

Mallorca tiene un sinfín de alicientes que ofrecer al turista, y entre todos ellos destacan sus playas, sus montes y la naturaleza que envuelve a esta majestuosa ciudad. Una manera distinta de descubrir y apreciar todos estos encantos es hacerlo a través de un viaje en el llamado Tren de Sóller. Un ferrocarril de principios del XX que se adentra en la sierra de Alfàbia, y permite contemplar en su viaje de Palma al puerto de Sòller, la bahía, así como innumerables tuneles, desniveles, y puentes a través de la maravillosa naturaleza mallorquina que hacen de esta excursión un imprescindible. El billete tiene un precio de 19,50 euros la tarifa más cara.

3. Tren Costa verde

Amplios ventanales y asientos con mesas centrales para la máxima comodidad son algunos de los elementos que caracterizan los 4 vagones del Costa Verde, diseñado en los años 70. A través de esta ruta, que comienza en la estación FEVE de León, descubriremos los parajes más bellos y secretos de la naturaleza de la zona a través de un viaje por la Montaña leonesa. Además de los enclaves naturales la visita incluye el Museo de la Minería y Siderurgia de Sabero y el Museo Ferroviario de Cistierna. El precio del billete son 59 euros, 30 para los menores de 14 años.


4. Tren Río Eresma

A bordo de un tren de finales de los setenta, y recibiendo la visita de un revisor vestido a la vieja usanza, esta ruta nos acerca desde Madrid hasta la histórica ciudad de Segovia, Patrimonio de la Humanidad. Más allá de los numerosos y destacados monumentos que alberga ésta, y de su destacada gastronomía, la ruta ferroviaria Río Eresma destaca por un recorrido a más de 1300 metros de altitud a través de la Sierra de Guadarrama. Unas vistas y parajes sin igual, todo ello por un precio de 30 euros el billete sencillo, que estará destinado a la restauración de trenes antiguos.

5. El Norte del Norte

Embarcándonos en esta alucinante ruta, conoceremos los confines de nuestra geografía en el extremo norte. Con un viaje en tren de fin de semana que nos llevará a disfrutar de los acantilados,islotes y magníficas puestas de sol, en los entornos más salvajes del Cabo Ortegal y Estaca de Bares. Una escapada que ofrece desde 99 euros, alojamiento, paseos a caballo, comida casera y el encanto de llegar al final del mundo con el dulce traqueteo del tren.