Las tics y los riesgos para la salud infantil

El uso desmedido de los dispositivos por parte de los niños no está exento de riesgos para su salud

Patricia Peyró @kontrolparental

5 de febrero de 2015

Las tics y los riesgos para la salud infantil
Para ellos es un juego en el que no miden las consecuencias

Que las nuevas generaciones han nacido rodadas de dispositivos tecnológicos es una realidad con la que debemos convivir de forma sana.  Tan poco sentido tiene una completa permisividad parental en su utilización, como el empleo de prohibiciones o castigos que traten de inhibir la tendencia natural de su uso. 

Sin embargo, cada vez son más los estudios que demuestran que los adolescentes tienden a engancharse tanto a los juguetes tecnológicos como a los móviles o tablets con conectividad a internet, y se estima que hasta el 77% de los adolescentes españoles padece una adicción al teléfono móvil. El empleo de éste suele estar vinculado al uso compulsivo de chats como whatsApp, y a las App de redes sociales con intercambio de vídeos o imágenes como Instagram o Snapchat. (Ver fuente)  

¿Qué peligros tiene el exceso de internet?

A nivel orgánico, la dependencia de los artículos tecnológicos comienza a verse en términos de "drogadicción" tanto por psicólogos como por neurocientíficos, que ya han observado cambios cerebrales que recuerdan a las drogodependencias cuando se utiliza, por ejemplo, Facebook.  Así lo ha demostrado recientemente un estudio publicado por "Psychological Reports" , en el que se afirma la existencia de hiperacividad tanto en la amígdala como en el cuerpo estriado del cerebro, ambas zonas relacionadas con la impulsividad.

A nivel emocional los niños adictos a las tecnologías de la comunicación se han demostrado apáticos y con tendencia a las dificultades sociales.  "Se vuelven inseguros, apáticos, e incluso llegan a deprimirse", según explica la pediatra mexicana Elizabeth Ojeda Sánchez, del Hospital General Tacuba de México DF.  La doctora señala el peligro a partir de las cuatro horas diarias de utilización de los dispositivos como pasatiempo.

El aprendizaje puede verse asimismo afectado por el abuso infantil de las TICS:  los niños que pasan un excesivo tiempo conectados tenderán a padecer nerviosismo, fatiga e insomnio, que inevitablemente afectará al mantenimiento de la atención necesaria para aprender, comprender y retener nuevos conceptos.  Su adicción excesiva les llevará a un descanso insuficiente, al no ser capaces de ponerse límites.

Las relaciones familiares pueden verse deterioradas por generar un mal ambiente, enfados y discusiones cuando el niño es incapaz de soltar el móvil o su juguete tecnológico en los contextos más destinados a la comunicación, como durante las comidas o a lo largo del fin de semana. En este sentido, la comunicación familiar y sana se resiente en la medida en que disminuye, no existe, o se sustituye por reproches constantes.