Los Seahawks le entregan la Super Bowl al MVP Tom Brady

Histórica final de la Super Bowl entre New England Patriots y Seattle Seahawks decidida en una última jugada que será recordada por siempre en la historia de la NFL.

2 de febrero de 2015

Los Seahawks le entregan la Super Bowl al MVP Tom Brady
Tom Brady, en la final de la Super Bowl.

Si el deporte es espectáculo, plasticidad, explosividad y desafíos en un cóctel que aúna la fuerza física con la mental, la Super Bowl entre New England Patriots y Seattle Seahawks de esta misma madrugada no puede considerarse otra cosa más que el espectáculo deportivo a batir en lo que queda de año.

No será fácil que algo supere a lo vivido en la final de la NFL. Alternativas, jugadas para el recuerdo, la entronización de Tom Brady y un final absolutamente de locos.

El partido había seguido el guion más o menos establecido, con Tom Brady, el QB de los Patriots, dirigiendo sus piezas en ataque con la precisión de un cirujano (a pesar de las dos intercepciones, las mismas que en sus cuatro finales anteriores juntas); Russell Wilson, su homólogo en los Seahawks, flotando como una mariposa y picando como una abeja; y con dos martillos pilones por bando, la bestia parda que lleva por nombre Marshawn Lynch (1,80 y 98 kilos) por parte de los de Seattle, y Julian Edelman por la de New England, un contenido 'wide receiver' de 1,78 y 90 kilos.

Por momentos, uno llegó a pensar en si Marshawn Lynch es humano. El 'running back' de los Seahawks, un personaje capaz de presentarse en una rueda de prensa y contestar durante cinco minutos a todas las preguntas con la misma respuesta, se tiró contra cualquier defensa de los Patriots con la fe del que piensa que puede atravesar una pared. Y que en el choque, los ladrillos temblarían más que él...

Pudo ser la noche del cuento de la Cenicienta para Chris Matthews, un modestísimo jugador de los Seahawks. Sólo había jugado tres partidos en toda la temporada. Por supuesto, con 0 TD. Por no presentar, no presentaba ni una sola recepción. Salido de la nada, en la final parecía un gigante, con sus larguísimos brazos superando a los defensores de los Patriots. Firmó un TD, otra larguísima recepción y dejando a todo el mundo con la misma pregunta en la boca. ¿De dónde ha salido Chris Matthews?

Con los Patriots contra las cuerdas, Tom Brady volvió a hacer magia junto a Edelman para poner a New England cuatro arriba. Quedaban apenas dos minutos y a los Seahawks sólo les valía el TD para llevarse la final.

En esos dos minutos, la NFL vivió uno de esos momentos imposibles de olvidar. El maravilloso 'drive' de los de Seattle parecía abocado al 'touchdown' tras una milagrosa recepción de Kearse. Cayó junto a su defensor, el oval golpeó en varias manos y rodillas y, sin que nadie supiese cómo, terminó atrapando el balón. Completado. El touchdown estaba justo a un paso y con tiempos muertos suficientes para jugar a la mano con Lynch...

Todo el mundo lo daba por hecho. Y más si tienes en tu equipo a Lynch, capaz, en esa situación, con la adrenalina saliendo por cada poro de su piel, de saltar por encima de un tanque si se lo hubiese propuesto. Sólo había que hacer una cosa. Una. Dársela a Marshawn 'Beast Mode' Lynch y que llevase el barco de los Seahawks hasta la orilla de la Super Bowl.

En vez de eso, los de Seattle completaron un suicidio deportivo difícil de entender. Por intentar poner un ejemplo más entendible, es como saber que tienes dos 'putts' para ganar el Masters de Augusta y, en vez de asegurar el título con dos jugadas conservadoras, intentar ponerse la chaqueta con un putt de 11 metros...

En la jugada decisiva, apareció como un resorte un defensor de los Patriots e interceptó el balón. Era Malcom Butler. Caprichos del destino, era el mismo defensor que había permitido la increíble recepción de Kearse apenas unos segundos antes.

El título era para los Patriots. Para un Tom Brady que daba saltos de alegría en la banda para celebrar un anillo que parecía ganado a falta de dos minutos, perdido unos segundos antes y en el bolsillo con una acción que pasará a la historia de la NFL.

La magia de un deporte del que ya es leyenda. Brady, que consiguió ante los Seahawks el récord de pases completados en una Super Bowl (37) y superar a Montana como el QB que más TD suma en la historia de las finales (13), luce ya cuatro anillos de campeón.

El dedo que le sobra es para poner el de su matrimonio con Giselle Bundchen. Get over it...