Smartphones: Padres adictos, ¿hijos también?

Patricia Peyró @kontrolparental

22 de enero de 2015

Smartphones: Padres adictos, ¿hijos también?
Los juguetes tecnológicos han sido los más solicitados por los niños en estas pasadas navidades: consolas de videojuegos, ipads, y smartphones, los más codiciados. Pero, ¿dónde están los límites? ¿Existe alguna prescripción por edades?

Los móviles han invadido las casas españolas, hasta el punto de que hasta el  96% de los españoles tiene móvil. Según la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), el smartphone ya se usa más que el portátil y el PC cuando se trata de navegar por la red, en la proporción de un 85,5%, frente a un 77,7% y a un 73,3%  de los otros dos dispositivos, respectivamente.

La "nomofobia" o adicción al uso del móvil ha sido, con razón, una de las palabras nuevas más llamativas y mediáticas del 2014.  Según los datos que aporta Marc Massip, psicólogo experto en adicción y tratamiento de las enfermedades emergentes surgidas por la adicción a las nuevas tecnologías,  el 77 % de los adolescentes españoles padecen nomofobia, entendiéndose esta como "la angustia y nerviosismo que responde a no tener el móvil, o a no disponer de batería o cobertura".  Unas cifras de vértigo, cuando las comparamos con el 12,7% de la media europea

De padres gatos, "hijos misines"

Que la cultura de uso de los móviles de última generación está plenamente absorbida en nuestros hogares ya es un hecho, y que es el  modelo que observan e imitan los más pequeños de la casa, también.  Los pequeños, conocidos ahora como ciudadanos digitales han nacido con la tecnología, al estar presente en su ambiente desde que tienen uso de razón.

Así, "es fácil que pronto sigan el ejemplo de sus padres", nos explica Noemí Fernández, psicóloga Doctora experta en trastornos de ansiedad.  Se trata del comportamiento vicario o de imitación nos explica, por el que, "de forma adaptativa, y mediante procesos de imitación, los niños aprenden observando e imitando a los modelos a seguir, que son sus padres."

Sin embargo, el aprendizaje vicario no ha de ser el único presente en el hogar, sino que se ha de educar desde una disciplina en la que se adopte una posición más positiva que negativa:  "Las recompensas a los buenos comportamientos funcionan mejor que los castigos a las conductas reprochables", explica esta psicóloga.  Los premios, añade, " no son siempre materiales, sino también sociales, como una frase de reconocimiento y una sonrisa."

¿Cómo evitar el uso temprano del móvil?

El primer consejo que se le puede dar a un padre pasa por "dar ejemplo" a sus hijos, procurando no pasarse el día con el móvil en la mano, explica la Doctora Fernández.  "El control estimular, o el establecimiento de límites y pautas de uso sería el segundo paso para establecer una relación cordial y sin dependencia con el móvil". Esto se logra marcando horarios de uso, negociando con el adolescente, y proporcionándole alternativas válidas, preferiblemente con actividades deportivas y al aire libre.

La comunicación con el adolescente, por otra parte, ha de ser en la medida de lo posible basada en la confianza del menor en el adulto, puesto que "el joven se sabe objeto de preocupación, pero no ha de sentirse asfixiado, sino comprendido en los cambios vitales por los que está pasando." Saber más sobre la comunicación con el adolescente, aquí