Pitos a Bale con Modric en el horizonte

Bale marcó un golazo de falta e inició la jugada del primer gol del Madrid ante el Espanyol, pero un sector de la grada le recriminó su individualismo.

12 de enero de 2015

Pitos a Bale con Modric en el horizonte
Bale celebra su tanto ante el Espanyol. Foto: Gtres

A Modric cada vez le queda menos para volver a estar a las órdenes de Ancelotti. El menudo croata (menudo jugadorazo, quiero decir) se lesionó en un partido con su selección en noviembre y apura la última fase de su recuperación. 

La idea es que el croata esté al 100% para la eliminatoria de octavos de final de la Champions frente al Schalke. Si Modric vuelve a un nivel similar al que tenía antes de la lesión, su puesto en el once parece asegurado. Luka es uno de los mejores centrocampistas del mundo.

La vuelta de Modric será un bendición para Ancelotti, pero un nuevo quebradero de cabeza (bendito problema) para el técnico italiano, que deberá hacer de nuevo magia para acomodar a Modric poco a poco sin desconectar a Isco, James, Bale o Benzema.

Con el regreso de Modric a la vuelta de la esquina empieza a señalarse sin género de dudas quién debe cederle el puesto: Gareth Bale. Poco importa que el galés clavase un golazo de falta ante el Espanyol. Menos aún que iniciase la jugada del gol que abría el marcador con un pase milimétrico hacia Cristiano. Si las circunstancias que rodean al Madrid fuesen normales, Bale hubiese salido a hombros del Bernabéu. Sin embargo, escuchó música de viento. La razón: una jugada a la contra en la que Bale no le pasó un balón a Cristiano . El pase no era tan evidente, ni tan sencillo, como una jugada similar en Mestalla con Benzema como destinatario, pero bastó para un sector de la grada. A Bale se le está poniendo cara de sospechoso habitual por más que de cojo tenga lo mismo que Keyser Söze.

A Bale, que no ha nacido en España ni es representado por Mendes, ya le han colocado el sambenito de chupón. Como se vio en el Bernabéu el sábado será difícil que se lo quite. A ver si sirve con números: 17 asistencias la temporada pasada y cinco en lo que llevamos de curso. De Bale dicen algunos que no sabe jugar al fútbol. Lo dicen en serio, sin reírse. Como si el fútbol no fuese otra cosa que intentar meter la pelota en la portería del equipo contrario. Mientras un partido de fútbol lo gane el que más goles meta, dejar a Bale en el banquillo sería como tener un tanque e irse a la guerra en bicicleta. 

Mientras, en Can Barça, salió Messi a lo Coque Malla diciendo que todo es mentira. Negó que haya pedido la cabeza de Luis Enrique. Messi dijo esta boca es mía, en plena era de las RRSS, un siglo después de que, al unísono, todos los medios de comunicación de Barcelona contasen, con pelos y señales, los motivos del divorcio entre ambos.

Da igual ya lo que diga Messi: Luis Enrique no será el técnico del Barça la próxima temporada. Es imposible que Bartomeu, en el hipotético y milagroso caso de que ganase las elecciones, mantuviese a Luis Enrique. Y más milagroso aún que un nuevo presidente del Barça, y más sin fichajes que presentar, no quiera decidir al menos quién sería su entrenador.

Lo sabe Luis Enrique, lo saben sus jugadores y lo sabemos todos: Lucho no será el técnico del Barça la temporada que viene. Y veremos lo que dura en la presente. Esto coloca a Luis Enrique, ya sin el apoyo de Zubizarreta, fulminado por Bartomeu, en una situación de extrema debilidad.

La misma debilidad institucional en la que se encuentra el Barcelona, un club en una encrucijada de difícil resolución: para volver a ser un club poderoso como institución le tiene que quitar el bastón de mando al mejor jugador de su historia.