Apps y smartphones: nueva adicción adolescente

Por Patricia Peyró @kontrolparental

Las conductas compulsivas en relación al móvil y a su uso abusivo no sólo afectan a los adultos, sino que comienzan a ser conductas habituales también para los jóvenes a partir de su entrada en la adolescencia o en su infancia tardía: sobre los once años, los niños no sólo tienen móvil, sino que lo usan constantemente,  llegando a convertirse en un problema de adicción o de nomofobia juvenil.

18 de diciembre de 2014

 Apps y smartphones: nueva adicción adolescente
El móvil es ya el juguete tecnológico favorito de los adolescentes, o al menos constituye su principal fuente de diversión, por encima incluso de estar con sus propios amigos.

¿Por qué los jóvenes se enganchan al Smartphone?

Los adolescentes encuentran en el Smartphone una vía más de socialización que les impide ver la realidad de su compulsividad, en tanto que perciben  este  empleo excesivo de las nuevas tecnologías como un "enganche" a sus amigos, y no como un apego irracional y desproporcionado con su propio  dispositivo.

"Una de las motivaciones que les impulsan a esta constantemente conectados es el miedo a perderse algo", explica la psicóloga infantil Alicia Montes.  "La falta de información sobre lo que sucede en el grupo, o el desconocimiento de información circulante acerca de sí mismos les genera ansiedad y, por ende, el impulso de consultar el teléfono una y otra vez, así como de reportar  acerca de sus propios estados, ya sea en twitter o en redes sociales, y muy especialmente a través de foros creados en el whatsUpp"

Problemas vinculados a la adicción al Smartphone

La psicóloga advierte de cómo la adicción puede interferir con el aprendizaje normal de los menores, mermando también su capacidad de retención mnemónica y memorística.  El aspecto social y el trato "cara a cara" es otro de los aspectos con los que interfieren las apps de mensajería de los smarphone:  "Los chicos de hoy no van a ser capaces de dar la cara, simplemente porque no han aprendido el mismo modelo social que la generación anterior".  En este sentido, los padres "han de tomar la responsabilidad de inculcar el valor del trato social real y tangible, que es distinto al que proporciona el contacto vía mail o micromensajería".

Enrique Echeburúa, Catedrático de la Universidad del País Vasco advierte también de los peligros que están generando el hábito "multi-tag" o multi-tarea, que implica estar con distintos asuntos abiertos y con la atención diversificada en varios temas muy diferentes.  Lo que a priori puede parecer positivo, en realidad normalmente se traduce en la falta de concentración y en la capacidad de discernir lo importante de lo accesorio o lúdico.  Echeburúa teme, asimismo, por la sustitución del contacto real con el virtual, que no sólo no es similar, sino que "empobrece a la persona".

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