Una habitación con vistas en Queen's Park, Londres

Después de dos meses buscando una habitación decente, en Londres, encontré una habitación impresionante en Queen's Park, un barrio que desconocía por completo pero que es precioso. Está al noroeste de Londres, a media hora de mi querido Camden, donde he vivido durante más de un año, y está muy bien comunicado con el centro. La habitación la encontré gracias a Ana, íntima amiga de mi hermano Luis, a la que se lo agradeceré toda la vida.

8 de diciembre de 2014

Una habitación con vistas en Queen's Park, Londres
Una casa en Queen's Park, Londres

Buscar una buena habitación en Londres a un buen precio es como intentar encontrar cubitos de hielo en el desierto del Sahara. Bueno, pues Ana apareció con los cubitos de hielo en mitad del desierto . Los dos meses que pasé buscando habitación fueron de pura agonía, porque vi todo tipo de zulos. Mi presupuesto era un poco bajo para tratarse de Londres, pero no me quedaba otra, así que cada día que iba a visitar una habitación salía pensando que me tenía que volver a Madrid.


La primera habitación que vi era una casa bastante cutre pero en buena zona, la habitación era pequeña pero decente y cuando levanté un cartón que estaba apoyado en la ventana, para ver qué había detrás, vi que el cristal estaba roto. Pregunté que si lo arreglarían y me dijo que preguntaría. ¿Que preguntaría? ¡¡¡Pero como se puede alquilar una habitación por un dineral al mes y dártela con la ventana rota!!!

Me fui de ahí pensando que ya vería algo mejor ¡Ja! Ésta fue, con diferencia, la mejor que vi. Después, vi una habitación, en un bajo, que era diez centímetros más ancha que la cama, que era individual. Tenía un baño que, aparte de ser muy cutre, no tenía plato de ducha, tenía un agujero en una esquina del suelo por donde se iba el agua. La cocina tenía todos los muebles abiertos, porque estaban demasiado viejos para que pudieran cerrar.


Vi otras cuantas, todas por el estilo, y la última que vi no llegué a la puerta de la casa, porque a medida que avanzaba por un montón de callejuelas vacías con casas cutres y solitarias, pasando por debajo de vías de trenes y por recodos, en los que había coches abandonados y viejos, me imaginaba siendo asesinada dos veces cada noche cuando volvía de trabajar. Asi que llamé y les dije que suspendía la visita porque la zona no era como esperaba.

Una casa victoriana en Queen's Park
Entonces, cuando estaba a punto de acabar con mi aventura londinense por falta de presupuesto, me dijo mi hermano Luis: "Ana deja su habitación, está genial, es súper grande y bonita, está en una zona muy buena y vive con ingleses, que te vendrá muy bien para practicar inglés" Yo no me lo podía creer, quedé con Ana enseguida, y fui con la respiración contenida, pensando que tenía que tener algo horrible. Pero no.


Me encontré con una preciosa casa victoriana, totalmente reformada por dentro y por fuera. Después de subir la típica escalera empinada, con trece escalones, y de ver una cocina nueva y preciosa, un baño nuevo con bañera y un lavabo moderno, con un espejo grande, subí otros cuatro escalones, y mientras yo cruzaba los dedos mentalmente, Ana abría una puerta lacada en blanco y vi la habitación más bonita que había visto en mi vida.

Estaba toda pintada en gris, con molduras de madera, una chimenea blanca con hierro forjado negro y un ventanal maravilloso. Me acerqué a la ventana, ya estaba anocheciendo, pero se veía que tenía unas vistas preciosas y que de día tenía que entrar muchísima luz. ¡No me lo podía creer! Todavía pasé dos días de agonía, pensando que el landlord (el casero) cambiaría de opinión en cualquier momento. Pero no, dos semanas después hice las maletas y dejé a mi hermano tranquilamente viviendo en su casa y yo empecé a vivir muy feliz en la mía.

Mis compañeros de piso

Tengo una galesa, Kate, a la que no hay quien entienda, porque tiene uno de los acentos más difíciles que he oído en mi vida, pero al final siempre nos entendemos. Tiene la bonita costumbre de hacer saltar la alarma de incendios cada vez que cocina, y hay que salir corriendo con un palillo chino y una silla para apagar la alarma, pero es algo a lo que ya me he acostumbrado. Después está John, que es inglés, músico y muy guay, le veo muy poco. Y luego está Mattias que como buen sueco es muy guapo y encantador, también es músico y toca el piano por los hoteles de Londres.

Las tres sillas están esperando ahí a que se quieran sentar para posar para el blog. Kate, como es súper entusiasta y encantadora, ya me ha dicho que sí, ahora tengo que convencer a Mattias, que es más tímido, y a John, que dudo mucho que quiera. Las sillas aparecen en todas las fotos de la habitación porque son los únicos muebles que tengo todavía, junto con la cama.

Queen's Park

Este es un barrio pequeñito y precioso. Digo pequeñito porque lo forman la calle principal, Salusbury Rd, y las callecitas que la cruzan, que son totalmente residenciales, las típicas calles inglesas con sus hileras de casitas victorianas. A un lado tenemos el parque: Queen's Park, que es pequeño, para ser inglés, pero muy bonito, con esas casas ideales que se asoman en los laterales (en la foto de la cabecera) Y al otro lado, un poco más alejado, Kilburn High Rd, que es más feo, pero que tiene de todo: Marks & Spencer, Sainsbury's, Primark, Barckays, Vodafone, y un Poundland, que yo nunca había tenido uno cerca y es un vicio.

La calle principal, es preciosa, tiene un montón de sitios chulos con terraza: Starbucks, Gail's que es un café con bakery que venden cosas riquísimas, en especial la tarta de zanahoria; Jack's donde dan brunch los domingos, con lo que a mí me gustan, y encima con terraza; The Salusbury Foodstore, un italiano donde van los guays del barrio, dos tiendas de vinos, una de ellas ideal. Y para tomar algo por la noche, The Alice House, que es un sitio precioso para tomar un vinito, tiene una de las mejores decoraciones de interior que yo he visto en Londres, porque tiene todo el techo lleno de bombillas ideales.

Y, además de todo esto, los domingos, en uno de los colegios que hay a un paso de mi casa, hacen un mercadillo gastronómico con productos ingleses que es chulísimo, ya haré un post.

Vivir la aventura
Cuando vivía en Madrid pagaba lo mismo por un apartamento con piscina, en pleno Arturo Soria, de lo que pago aquí por una habitación en un piso compartido, era pequeñito pero era todo para mí. Ahora tengo que compartir casa, pero es lo que tienen las aventuras, que son aventuras, y tienen su lado bueno y su lado malo. También es verdad que gracias a que estoy en un piso compartido hablo el doble de inglés y eso es muy bueno.


Espero, en dos meses, tener un estudio maravilloso montado en este habitación con vistas en la que estoy encantada, y en un año tener mi propia casa, aunque eso lo veo más difícil.