Dejamos para mañana lo que no haremos nunca

¿Quién no se ha planteado un cambio de vida con el año nuevo?

5 de diciembre de 2014

Dejamos para mañana lo que no haremos nunca
Motivación extra

Por estas fechas, todas las personas empiezan a programar sus propósitos de año nuevo, planificando una serie de cambios que desean realizar en sus vidas. Sí, porque todos sabemos que cualquier objetivo que nos planteemos para modificar nuestros hábitos empieza los lunes, a principio de mes o a principio de año. 

La mayoría de gente lo hace en esas fechas porque sólo se rinden cuentas al final. Así no nos sentimos mal diariamente por aquello que no cumplimos, sobrellevando mejor nuestro autoengaño ya que albergamos esperanza de saldar positivamente nuestro compromiso. Sólo sentiremos la frustración el día que toque hacer balance y no podamos negarlo.

Cuando estamos decididos a hacer una variación en nuestra manera de ser, no hay mejor momento para empezar que el "aquí y ahora". Ese momento de exaltación en el que estamos muy motivados para crear un nuevo yo, cuando creemos en nosotros mismos y que podremos con todo.

La pregunta del millón entonces es: siendo realistas ¿nuestra mejor motivación se da el día 1 de enero? . Excepto en escasísimas excepciones, no es una buena fecha para que se dé ese anhelado cambio en nuestra forma de vida o nuestras creencias, ya que tendemos a relajarnos, puesto que tenemos todo un año por delante y no es necesario sufrir más agobios. Asimismo, el cambio lo hacemos porque queremos, ¿no? Tampoco hay que estresarse, que dirán algunos. Craso error, así nunca vamos a encontrar el momento para llevarlo a cabo y finalmente lo dejaremos olvidado en algún cajón de la memoria, para sólo acordarnos en el momento de proyectar nuevos propósitos de enmienda.

Para evitar estas frustraciones, lo mejor es empezar en el momento en que se decide qué se quiere hacer, da igual si es jueves o marzo. Para ello existe una serie de recomendaciones que nos ayudarán a llevar mejor nuestra renovación conductual:
No hacer una lista de muchas cosas a modificar al mismo tiempo; es mejor ir centrándose en objetivos concretos, para centrar todo nuestro esfuerzo en llegar al éxito. 

Ya que vamos a eliminar algo negativo y mejorar como persona, elegiremos algo que realmente nos estimule, no aquellas cosas que escoja nuestro entorno o familia, ya que si no estamos decididos a rectificar, difícilmente lo vamos a conseguir.

Otro error común, es marcarnos metas inalcanzables para nosotros. "voy a reducir el número de comida basura que voy a tomar", es algo que con pequeños ajustes podemos lograr. 

Tenemos que entender la complejidad del propósito que vamos a aceptar, necesitamos voluntad, esfuerzo y modificar nuestros hábitos para conseguirlo, pero creer que podemos es fundamental. 

Elegiremos aquellos propósitos que con pequeños logros diarios podremos conseguir, se trata de ir evolucionando poco a poco.

Por último, tomaremos medidas para recordar nuestro propósito. Algunos deciden pegarlo en la nevera, otros en un post-it, lo cierto es que siempre es una buena estrategia escribir el propósito en un lugar visible para recordarlo de vez en cuando ¿no creéis?