El imperio (de la ley) Contraataca

La democracia se retuerce mientras los representantes de los ciudadanos discuten en el parlamento de la República galáctica sin percibir que detrás hay un Lord Sith dispuesto a aplastar los derechos y libertades.

3 de diciembre de 2014

El imperio (de la ley) Contraataca
Star Wars, la eterna batalla entre el bien y el mal

Hace varios decenios del estreno de la primera parte de la saga Star Wars, tres películas que marcaron parte de las fantasías infantiles de una generación.

Por aquel entonces, finales de los setenta y primeros ochenta, todo niño soñaba con ser Luke Skywalker o Han Solo y blandir un sable láser frente a Darth Vader.

Con el paso del tiempo, esta generación fue abandonando aquel ardor guerrero por la lucha diaria y las responsabilidades cotidianas. Dejando el sable láser en el cajón de los recuerdos.

Hace menos tiempo, George Lucas decidió volver a "hacer caja", preparando otras tres películas que si bien aprovecharon el tirón de los nostálgicos y de los niños, no dejaron el mismo poso ni significaron un acontecimiento como sus predecesoras.

Pero merece la pena revisitarlas todas, dedicarles una vista tranquila y detenida, a fin de recordar su línea argumental.

Star Wars es, como suele suceder con la ciencia ficción, la eterna batalla entre el bien y el mal.

Y es que los caballeros Jedi eran buenos, mientras que los Sith significaban la encarnación del mal. La energía positiva y negativa, el ying y el yang,..... Cristo tentado en el desierto por el diablo....  Luke luchando frente a la atracción del camino fácil y poderoso del Lado Oscuro de la Fuerza....

Star Wars, además, localiza toda esta lucha clásica en un contexto político, la "República" frente al "Imperio", la democracia frente a la dictadura,....... Las seis formas de gobierno de Aristóteles.

En definitiva, sin complejos y sin complejidades, el universo fantástico de Star Wars nos recuerda que la vida es filosofía.

Hace años pude leer una parte de la obra de Isaac Asimov, en concreto un pequeño volumen denominado Fundación e Imperio.

La historia similar a la desarrollada en la Guerra de las Galaxias, contenía un ingrediente extra de importancia capital para continuar con el artículo. La Justicia, era impartida por un gigantesco ordenador. Un cerebro artificial, conocedor de todas las posibilidades estadísticas y con un procesador tan poderoso capaz de cruzar millones de posibilidades y características hasta alcanzar un veredicto.

En aquel imperio galáctico, cualquier controversia era resuelta por este artificio y los ciudadanos se acercaban a él en busca de Justicia, sin jueces, sin procedimientos complejos y sin abogados, procuradores,....... No decía nada el libro de la tasa, así que supongo que tampoco estaban obligados a abonarla.

Hoy, décadas después y ya lejos de mi infancia, me admiro aún más de la clarividencia de los creadores que en sus películas, guiones o novelas nos enseñan cual será el futuro y nos demuestran que lo más alucinante puede, siempre, ser superado por la realidad.

En el mundo occidental la ciudadanía asiste estupefacta al descrédito del sistema que ha regido los pasados y presentes de las últimas generaciones. La democracia se retuerce mientras los representantes de los ciudadanos discuten en el parlamento de la República galáctica sin percibir que detrás hay un Lord Sith dispuesto a aplastar los derechos y libertades.

En la discusión entre las partes unos y otros se lanzan a la cara un argumento, la Ley, el Imperio de la Ley y el cumplimiento de la Ley. Y los mismos personajes se contraatacan con la política y hacer política,.... Da igual que discutamos sobre la unidad de España o sobre el Ingreso en la OTAN, o sobre la Guerra de Irak, o sobre explotaciones petrolíferas en el mar del Norte.... Indistintamente, usan las espadas laser de la ley y de la política.

Sin embargo, toda esta batalla dialéctica, falsa y traicionera ha olvidado a la filosofía, ha olvidado de dónde venimos, a donde vamos y que hacemos en esta parte del universo. No busca respuestas para esto, es individualista y aprovechada.

Más allá de la lucha entre el Imperio y la República hay una lucha entre los Jedi y los Sith, entre aquellos (los que están en desuso) que abogan por el espíritu de la ley, por el Derecho natural los valores resumidos en los derechos Humanos que debe iluminar la actuación de la Justicia y la política y los más habituales que se dedican a dictar normas de forma desaforada para tratar de tapar agujeros que la ley o la política no pueden tapar, acercándose a un sistema de Justicia dirigido por la CPU de Isaac Asimov.

Una sociedad que abandona la búsqueda de la virtud es una sociedad poco preparada para luchar frente a la corrupción. La ley o la política no pueden ser por si solas soluciones frente a la corrupción moral.

Hoy, el Imperio contraataca. ¿Estamos preparados para hacer frente al Lado Oscuro?