1964: la añada mítica de la historia de Rioja

No deja de ser un honor participar en una gran ocasión como ésta y por ello me siento privilegiada. Hace dos días que el Consejo Regulador de la DO Ca Rioja, organizaba la cata de once vinos de la que está considerada una de las mejores cosechas de su historia, en conmemoración de su 50 aniversario. Allí se vio la capacidad para el envejecimiento de los Riojas clásicos como una de las cualidades más exclusivas y que alcanza su máximo potencial en añadas de calidad tan excepcional como la del 64

26 de noviembre de 2014

1964: la añada mítica de la historia de Rioja
Botellas Rioja añada 1964

Que la cata estuviera dirigida por Pedro Ballesteros no deja de ser otro lujo añadido. He tenido la suerte de compartir micrófonos en algunas ocasiones con el único "Master of Wine" que tenemos en España. Cada año que le entrevisto en mi programa "Mesa y Descanso" de Gestiona Radio con motivo de la celebración del Concurso Internacional de los vinos Baccus de la Unión Española de Catadores, Pedro Ballesteros no deja de sorprenderme, por su simpatía, su sencillez y sobre todo por cómo defiende con uñas y dientes al vino español. Se gana la vida en Bruselas, como funcionario en la Unión Europea y ya me gustaría que otros funcionarios de parecido nivel lo hicieran en la misma medida (lo de defender al vino, digo). "Una cata excepcional de una región excepcional", comentaba él.

El sumiller riojano Carlos Echapresto, con el que también coincidí hace años en el curso de formadores homologados en Jerez, fue el coordinador técnico de la cata para la selección y conservación de los vinos y quien dirigió su servicio. Nadie mejor que él para explicar la historia de cada una de las bodegas y esos vinos capaces de sobrevivir a todo: viajes, movimientos o mezclas con una capacidad inaudita para envejecer. El los maneja, los entiende y los cuida en su "Venta Moncalvillo", el restaurante familiar en Daroca de Rioja que, junto a su hermano Ignacio, consiguió una estrella Michelin hace años y que mantienen. Un lugar que merece la pena conocer y disfrutar por su cocina de nivel y su espléndida bodega.

El presidente del Consejo, Luis Alberto Lecea, presentaba la cata para la que se abrieron 66 botellas entre las once marcas y solo salió una mal. Y es que la añada del 64, al alcance solo de unos pocos privilegiados y objetivo de los coleccionistas como algunos Burdeos o Borgoñas, fue una añada muy buena, con una maduración lenta, acidez y color alto y buen grado, y en suma las condiciones climáticas favorables y "el saber hacer" de los viticultores y bodegas de hace medio siglo que contribuyeron a lograr vinos como los que se cataron el lunes. "Esta calidad se basa en el trabajo bien hecho de viticultores y enólogos, pero solo de cuando en cuando la naturaleza se confabula con dicho trabajo para ofrecernos añadas perfectas como la del 64. Se dieron todas las circunstancias para que se produjera un verdadero milagro", comentó.

En el 64 España empezaba a ser un país emergente y nuevo. Fue el primer año que se empezó a pensar en la exportación y se llevó a cabo con 2 millones de litros en un año que fue excepcional en calidad y en cantidad con 22 hectolitros por hectárea. Los 135 millones de litros elaborados fueron una cosecha abundante para aquella época en que la producción media era un 30% inferior. Por aquel entonces sólo existían 26 bodegas en Rioja y pocos se dedicaron a guardar para el futuro. ¿Sería porque el consumo de entonces era de 66 litros por habitante y año? Hoy estamos en 14!!!! Eso no es ninguna buena noticia.

En fin, lo cierto es que estos vinos son leyendas vivas de una historia vinícola. Hay más, (echamos en falta algún otro) pero estos once dejaron patente lo que se ha conservado de aquella añada:

Campo Viejo Reserva 1964 (Bodegas Campo Viejo). De estilo borgoñón, tempranillo complementado con garnachas, mazuelo y graciano con un alcohol moderado y una acidez natural, que todavía le mantiene fresco.

Royal Reserva 1964 (Bodegas Franco-Españolas). Con matices diferentes donde la garnacha tiene un protagonismo que no tiene en otros vinos.
Monte Real Gran Reserva 1964 (Bodegas Riojanas). Elaborado por el sistema de maceración carbónica es un tempranillo complementado con garnacha, donde la característica fundamental es basar la calidad en la crianza con 72 meses en barrica. 

Faustino Gran Reserva 1964 (Bodegas Faustino). Una bodega centenaria aunque no empezó a embotellar hasta 1931. Este Rioja clásico de mezcla demuestra el gran papel que juega la variedad Mazuelo (también cariñena) para aportar frescura. (70% tempranillo, 15% garnacha y 15% mazuelo).

Marqués de Legarda Reserva 1964 (Bodegas de la Real Divisa). Es la bodega datada con más antigüedad del mundo (1367) y la primera de España en ganar un premio en Burdeos. 30 hectáreas con el coupage de sus pertenencias (75% tempranillo, 10% de viura y el 5% garnacha, graciano y otras). La viura fija el color y aporta la acidez que todavía se encuentra en este vino.

Reserva Especial 1964 de Bodegas Martinez Lacuesta. En 1902 esta bodega ya fundó una delegación en La Habana para vender su vino en América. Tempranillo con algo de mazuelo que le aportan acidez, frescura y longitud.

Honorable Gran Reserva 1964 (Bodegas y Viñedos Gómez Cruzado). Un vino elaborado con 70-80% tempranillo y garnachas viejas de suelos muy fértiles que le hacen potente y estructurado.

Viña Turzaballa Gran Reserva 1964 (Bodegas Ramón Bilbao). Este vino hacía honor a dos viñas: la bodega de los turcos y las de los zaballas. Elaboraba vinos de maceración carbónica. Un tempranillo con aporte de garnacha, todavía fresco, que sigue demostrando ser un gran vino de Rioja.

Reserva Especial 1964 de CVNE. Tempranillo con garnacha para hacer un vino con una línea muy regular. La bodega que más refleja quizás, el estilo borgoñés y sobre todo la capacidad de envejecer.

Cosecha 1964 (Bodegas de los Herederos del Marqués de Riscal). En este año la bodega elaboraba dos vinos diferentes. Este es un 75% tempranillo y 25% Cabernet Sauvignon extremadamente maduro, lo que le hace prolongarse en el tiempo después de 48 meses de crianza en barrica.

Conde de los Andes Cosecha 1964 (Federico Paternina). El único vino de la cata 100% tempranillo. Con 36 meses de crianza en barrica, refleja la esencia de los vinos de Rioja, con muchos matices, elegancia, sutileza y una capacidad enorme de envejecer.

Pedro Ballesteros recalcó que "Grandes conocedores del vino en Hong-Kong, China, EEUU o Reino Unido adoran este tipo de vinos, que son imposibles de imitar. Es un objeto de culto, un capricho, incluso una avaricia y es una pena que esto en España no se sepa".

Cierto es también que en muy pocas regiones vinícolas del mundo podría hacerse algo parecido. Estoy segura de que pronto llegará una cata similar con los blancos de Rioja, esos vinos con referencias históricas de bodegas legendarias, que se codean con los grandes blancos del mundo y que, por supuesto, merecen un capítulo aparte.