Una mierda de norma, hecha con buena intención, y juzgada por un grupo de idiotas

Google no es, y jamás debe ser considerado, como una organización supra nacional que impone su ley, y que tiene capacidad de juzgar actitudes, ya que como toda gran organización lo haría en ocasiones de forma caprichosa y absurda.

6 de noviembre de 2014

Una mierda de norma, hecha con buena intención, y juzgada por un grupo de idiotas
El 'derecho al olvido' desborda a Google.
Las directivas europeas para el derecho al olvido en internet son una mierda de normas, hechas con muy buena intención, y eso no lo exime. Son una vergüenza. El principal problema es que dejan en manos de una empresa privada atribuciones y decisiones que deberían ser judiciales o en su caso de la administración.

Google no es, y jamás debe ser considerado, como una organización supra nacional que impone su ley, y que tiene capacidad de juzgar actitudes, ya que como toda gran organización lo haría en ocasiones de forma caprichosa y absurda.

Era cuestión de tiempo que apareciera el primer imbécil. Era previsible y ha llegado. Una pena que las mismas normas de privacidad que hoy parecen proteger a terroristas, sirvan para proteger a ese "tonto a las tres".

Hace unos días en la redacción del diario Qué! se recibió una notificación de eliminación del índice de búsqueda de Google, que es el equivalente a "eliminar de internet" (Google tiene el 98% de la cuota de búsquedas en España), de 3 direcciones web relativas a informaciones sobre el Comando Vizcaya de ETA, en las que se hablaba de un siniestro personaje, Arkaitz Goikoetxea condenado a 742 años de cárcel por diversos asesinatos entre los que se encuentra el asesinato del agente Juan Manuel Piñuel en mayo de 2008.

Es una vergüenza pero amparándose en el mal uso del derecho al olvido se pretende eliminar de la red información relativa a gravísimos delitos, y por lo tanto eliminar de la hemeroteca del siglo XXI y de nuestra memoria colectiva determinados comportamientos.

No se trata de un error, se trata del uso ventajista de las leyes y de la poca sensibilidad de las personas que han analizado estos casos. Yo, personalmente me niego a que esa información sea eliminada de la red y he pedido al equipo de Qué! que la republique hoy mismo, con nuevas direcciones web, y que lo hagan cuantas veces sea necesario, una y otra vez si esta información vuelve a ser eliminada. Ni Google ni la Comisión Europea, ni la abeja Maya tienen derecho a eliminar acontecimientos de nuestro recuerdo colectivo, muchas de estas actitudes forman parte de nuestra historia y su recuerdo en si mismo constituye un emocionado homenaje a las víctimas de estos mal nacidos, a los que hoy se intenta proteger en su teórica privacidad.

Google reconoce haber recibido en España 35.000 peticiones de eliminación de información. De ellas han atendido 14.700 procediendo a retirar la información, y en otras 21.000 direcciones web se negaron, por lo que no han sido peticiones atendidas y siguen en el buscador. Una pena, que manteniendo el 65% de las peticiones no haya tenido la sensibilidad de negarse, en un tema tan trascendente para muchos de nosotros como crímenes terroristas de la banda ETA.

Esto, a fin de cuentas, no deja de ser un ejemplo más de porque organizaciones privadas no pueden tomar decisiones de calado público, y como las administraciones deben ponerse manos a la obra y no delegar, por cómodo que esto sea, sus responsabilidades.