La Taberna del Alabardero ya es una deliciosa cuarentona

Hay a quien no le sienta muy bien el hecho de cumplir los cuarenta, a veces porque se piensa que ha sido poco aprovechado lo vivido y otras porque se teme no saber aprovechar lo que a uno le queda. No es el caso de la Taberna del Alabardero, que luce sus mejores galas sabiendo que ha llevado su nombre y sus fogones a otros lugares de España y del mundo de la mano de su fundador, el sacerdote y periodista Luis Lezama, con la certeza de que queda mucho por descubrir en ella cuando se cumplen 40 años de su fundación

1 de octubre de 2014

La Taberna del Alabardero ya es una deliciosa cuarentona
Fachada Taberna del Alabardero

1974 fue el año en el que al cura Lezama se le ocurrió abrir esta taberna movido por la inquietud de formar a jóvenes sin recursos y de dar cobijo y techo a otros a los que su futuro no pintaba con mucho color. Asesorado por un grupo de cocineros y amigos como Genaro Pildain, Juan Mari Arzak y Patxi Bericua (primer chef que tuvo la Taberna de Madrid), puso entonces la primera piedra de su escuela sobre la que hoy se sostiene un sólido grupo empresarial, vinculando la inquietud social y formativa a la empresarial.

El Grupo Lezama se compone actualmente de una Fundación, tres escuelas de hostelería, dos hoteles, servicios de catering a nivel nacional y destacados restaurantes como la Taberna del Alabardero de Madrid, Marbella, Washington, Seattle y Sevilla o el emblemático Café de Oriente de Madrid o el del Museo del Traje, entre otros. Un grupo empresarial que factura anualmente unos 25 millones de euros, aunque según las palabras del fundador "Cuando el valor financiero deja de funcionar lo único que puede sacar algo adelante es el valor humano, que es la base del Grupo Lezama".

En todos estos años La Taberna del Alabardero, ha sido el punto de encuentro de políticos, periodistas, toreros, maletillas y tertulianos ilustres, algunos con bufanda al cuello y sin abrigo y otros con chaqueta de pana que dieron mucho que hablar en los tiempos de transición y mucho después también.

Fue también el lugar donde se instituyó el "nuevo premio Nobel de la pacificación nacional: el tonto contemporáneo" del que también se habló mucho en los años 80 y adquirió tal prestigio que se hacían eco los medios de comunicación de la época. El codiciado premio se daba a la persona que más tonteces hubiera dicho o hecho durante el año y los clientes de la taberna podían presentar candidaturas acompañadas de pliego circunstanciado en el que se demostrara fehacientemente los requisitos que tenían que cumplir los candidatos: ser españoles conocidos en el ámbito nacional, tontos y contemporáneos. El galardón consistía en una tiza que lucían en el pecho con buen humor importantes personalidades de la vida nacional.

La primera vez que yo vi al Padre Lezama en persona fue unos 20 años después de la fundación de su Taberna, cuando presentó a los periodistas su libro "Historias y Recetas de mi Taberna", cuyo prólogo firmó el inolvidable Luis Carandell en el que apuntaba que este local "pertenece al censo de aquellos lugares acerca de los que hay que hablar un poco, o un mucho, antes de entrar en ellos" y la dedicatoria con la que comenzaba el libro el cura tabernero era tan deliciosa como la propia taberna, entonces mucho más joven: "A mis muchachos, que son miles y eres tú". Hoy le sigo viendo con el mismo ímpetu y la misma ilusión por hacer bien las cosas, y algo muy importante: con la clara idea de no olvidarse de los costosos principios a pesar de lo conseguido.

Padre Lezama.

Para celebrar este Aniversario que supone otros veinte años más de historia, se han organizado una serie de actos que tendrán lugar durante los próximos meses.

El 25 de octubre, el Teatro Real recibirá a la Orquesta Clásica Santa Cecilia, que bajo la batuta del prestigioso director y compositor Miguel Ángel Gómez Martínez, interpretará la zarzuela El Caserío. Les acompañarán las voces de Ismael Lozano, Marta de Castro y Javier Moreno, entre otros, jóvenes músicos cuya carrera ha sido apoyada por el Grupo Lezama.

Pongo esto en primer lugar, porque la recaudación íntegra de este concierto irá a beneficio de la Parroquia Santa María la Blanca para sufragar los gastos de unas obras de restauración. Los precios de las entradas oscilarán entre los 20 y los 120 euros y podrán adquirirse próximamente a través de internet y en las taquillas del teatro.

Unos días antes, el 21 de octubre saldrá a la venta su nuevo libro: "La cocina del Alabardero. 50 años, 50 recetas", en el que narra anécdotas de estos 40 años de la Taberna, sumándole los diez anteriores en los que ya había empezado a desarrollar su trabajo. El día del concierto, podrá adquirirse también en las inmediaciones del Teatro. No sé si disfrutaremos con él tanto como con el que publicó hace 20 años, pero si es así, prometo guardarle un sitio especial en mi biblioteca gastronómica, no solo por las recetas históricas recopiladas de los cuadernos de cocina de sus jefes: Juan Marcos, Roberto Hierro, Josu Zubikarai o Manolo Capitán entre otros, sino por leer algo o mucho más de una aventurada vida llena de anécdotas entre misa y mesa.

Portada del libro.

Por cierto, ya se puede degustar en la Taberna del Alabardero un menú especial con platos que han marcado historia en el Grupo, a un precio de 30 euros. Yo no me lo perdería porque en ese comedor de casa particular, seguro que entre plato y plato podemos vislumbrar historias y leyendas de esta taberna a la que no me atrevo a llamar vieja, porque sigue con la misma ilusión de sus primeros años, tan joven y lozana como la más guapa de las cuarentonas.