Colorín, colorado: Xavi Pascual, el entrenador 'malo' y un título que llegó por decantación

Y ahora, ¿qué decimos? Se nos ha quedado un rictus de estupidez sin parangón desde que Argentina batió en una final de una gran competición a EE.UU. Ríos de tinta, incluida la mía, han venido a derramar la supuesta verdad suprema del baloncesto: El Real Madrid juega bien, bonito y además es un equipo ganador, mientras que el Barcelona es un equipo tosco, físico y táctico, que es capaz de ganar pero no de dar espectáculo. Bueno pues todo ese maravilloso material ya nos lo podemos ir metiendo donde tengamos hueco

30 de junio de 2014

Colorín, colorado:  Xavi Pascual, el entrenador 'malo' y un título que llegó por decantación
El Barcelona ganó merecidamente en la final al Real Madrid. Jugó mejor y más duro que su rival./Archivo

Xavi Pascual y su cuadrilla de gladiadores nos han querido llevar la contraria y lo han conseguido a fuerza de correr, rebotear y, en suma, jugar al baloncesto maravillosamente. Son campeones con toda justicia, porque en los momentos en los que se ha decidido el título de Liga Endesa han sido mejores. Y no hay más.

En la derrota y en la victoria hay nombres propios en los que merece la pena detenerse. Primero, los entrenadores: Pablo Laso y Xavi Pascual. El culé esperaba su victoria con la escopeta cargada, y no me extraña. Lleva años soportando el sambenito de ser un entrenador demasiado tacticista, poco amigo el espectáculo y pegado a milimetrar el juego práctico y ramplón de su equipo: "Llegamos a semifinales de la Euroliga y tuvimos una muy mala noche. Pero esto de enterrar a un equipo que ha sido el dominador del campeonato en los últimos cuatro años me parece un atrevimiento demasiado grande", dijo el técnico culé tras la victoria (83-81) en el cuarto partido de la final de la Liga. Y tiene razón. En ese atrevimiento yo fui el primero en caer. La cagué.

                               

"Han dicho que nuestra trayectoria ha sido irregular y a mí no me lo parece tanto. La noche de Milán -Final Four- fue desastrosa, pero el resto de temporada creo que hemos jugado a un magnífico nivel. Muchas veces me he preguntado por qué estoy explicando las cosas aquí -en la sala de prensa-. Hemos jugado a un altísimo nivel en estos siete meses de competición". Y en esto ya no estoy de acuerdo. Su equipo sí ha sido irregular y tuvo un comienzo de competición española ciertamente calamitoso. Con problemas muy serios en las rotaciones y un hándicap indiscutible: el estado físico de Navarro. Es más, aunque Pascual no lo diga, si no llega a ser por Marcelinho y Tomic, las cosas le hubieran ido mucho peor al comienzo, con jugadores de los que se esperaba mucho y que nadaban entre el noveno y décimo hombre de la rotación. No jugaban fluido, tenían problemas para anotar y llegaron a enero sin encontrar un nivel óptimo para su defensa. Al final tenían que encontrarse a sí mismos. 

En el otro lado, Pablo Laso ha hecho con su equipo el camino inverso. Un comienzo fulgurante, grandioso y un baloncesto que enamoraba a todo el mundo. El nivel defensivo de su equipo era tremendo y la velocidad a la que jugaban, endiablada. ¿Rudy, Mirotic, 'Chacho'? Simple. Los mejores del continente en sus posiciones. Bajo el paradigma de que menos es más, defensa, rebote y contraataque volvieron a figurar en la santísima trinidad de la fe en la canasta. Y las coincidencias en señalar a Laso como artífice del éxito al haber sido el creador de un equipo mágico que recuperaba las esencias del mejor baloncesto eran merecidas

                             

La primera derrota del año llegó en Euroliga al filo de la Navidad. Y no hubo dudas. Pero llegaron los 'idus de marzo'. Y abril. Aplastaron al propio Barcelona en las 'semis' de la Final Four. La sublimación de su estilo. Pero la final con Maccabi, el encontronazo con David Blatt, Tyus y Rice, que destaparon sus carencias, fueron punto y aparte en su trayectoria. A partir de ahí, ya pudimos hablar del malísimo -no nos engañemos- año de Jaycee Carroll, los problemas para cambiar las inercias y el rumbo de los partidos de Pablo Laso, las 'huidas' de Nico Mirotic cuando llegan las cuestas arriba, los problemas que causaba no haber incorporado realmente a la rotación a hombres como Mejri, Dani Díez o Draper -demasiado lujo tener este norteamericano en la plantilla- , y la endeblez mental de otro maravilloso jugador como Sergio Llull. ¿Quién aguantaba la presión hasta el final de todas las competiciones? Rudy, Reyes y, en menor medida, Sergio Rodríguez. El triunvirato nacional de oro del Real Madrid

Y en la final llegarían los temores y la impotencia al Real Madrid cuando se llegó al punto de inflexión en que las trayectorias de culés y madridistas se cruzaron definitivamente. Hablo de las rajadas de Laso sobre los árbitros, la mención a extraños contubernios arbitrales. Y su lesión, una mala pata, que -hay que decirlo- no ha jugado en favor de los blancos y que es la mejor plasmación de cómo ha terminado la temporada el Real Madrid. En el caso del Barcelona, hubo jugadores que crecieron y que años antes no valieron para el propio Real Madrid, como Oleson -cómo defiende, qué feo juega y la cantidad de cosas buenas que aporta- ponen en entredicho algunos manuales de la casa blanca

Ya dije hace muchos meses que nuestros 'entendidos' en basket estaban siendo muy injustos con Pascual. Eso sí puedo decirlo alto. La serie final de la Liga Endesa ha sido una de las menos tácticas de los últimos años, si eso se puede decir en nuestro deporte. Justo lo contrario de lo que podíamos esperar descontando la victoria del Barcelona. Espero que la leyenda negra del técnico culé quede enterrada.  

                              

Y como el futuro es mañana, ya sabemos que los culés ya tienen dos nombres propios para mejorar su plantilla: Jusin Doellman y Tomas Satorasky. Habrá que saber qué hacen con algunos jugadores como Lorbek -carísima ficha y bajo rendimiento este año- o Lampe, una vez que Pullen se irá. Lo demás no se toca ya que Sada, por ejemplo está renovado automáticamente aunque acababa contrato. Saben ya dónde están las debilidades de su equipo y actúan fichando cerca y conocido. Pascual acierta... a priori.

Y el Real Madrid podría repensar la continuidad de Pablo Laso. Su cese me parecería una barbaridad... propia de la sección de baloncesto de la casa blanca que parecía haber encontrado un rumbo a su enorme caja de caudales. Se marcharán Dontaye Draper, que finaliza contrato; Dani Díez, cedido para encontrar minutos la próxima temporada y Nikola Mirotic, que se va a Chicago tras mostrar la cara oculta de la luna. Entre paréntesis queda la continuidad de Darden, que seguirá si Pablo Laso continúa. A partir tendrá que fichar un tercer base que aporte cosas, un alero y un '4'.
... Alea jacta est.