Por Dios, por la patria, y el Rey pudo 'morir'... Pedro Martínez

Me parece que en el Herbalife Gran Canaria se han disparado en el pie. Ellos solos... y queriendo. Es su pie, no el mío. Allá ellos. Hemos descubierto con estupor que para entrenar al Gran Canaria hay que ser buen técnico, gran psicólogo y estratega y, además, ideológicamente apto. O sea, hay que ser Pedro Martínez... pero sin serlo del todo

16 de junio de 2014

Por Dios, por la patria, y el Rey pudo 'morir'... Pedro Martínez
Pedro Martínez es uno de los mejores técnicos españoles, a pesar de su salida del 'Granca'./Archivo

Lo primero que me apetece decir es que unir la política y los políticos, o sea, a las administraciones públicas con los clubes profesionales de baloncesto me parece un despropósito, una ruina y un sinsentido. Porque no está entre los fines de ayuntamientos, comunidades o cabildos ganar títulos, sino apoyar el deporte base. Lo del cuento de la promoción turística, gastronómica o enológica de territorios del país me parece una cosa útil.... que no se hace desde la Liga Endesa y desde la iniciativa pública. No me gustó el proyecto La Magia de Huesca como no me gustó el Fuenlabrada atado a su ayuntamiento, por mucho jabón pardo que le dieran...

Ahora me explico y espero que se me entienda. Puede que solo sea un rumor, una maledicencia. Pero hay quien opina que detrás de la salida por la puerta de atrás del técnico del Herbalife Gran Canaria están sus posicionamientos públicos en torno a la política y a la Corona. Espero que no sea así porque solo de pensarlo me dan escalofríos. Es verdad que el catalán no es un entrenador al uso. Pero es bueno. O muy bueno. No podemos imaginar a Xavi Pascual, otro grande de verdad, cuestionando diversos aspectos de la abdicación del Jefe del Estado, pero a Martínez no necesitamos imaginárnoslo. Él se entiende a sí mismo con todo el 'pack Martínez'. Está por ver si cuando se contrata a un entrenador se contrata solo su imagen y labor profesional como tal. Y si ese trabajo le inhabilita para opinar más allá de su vida profesional. Al parecer algunos 'retuits' realizados por el técnico podrían estar detrás de su anunciada no renovación. O directamente de la patada en el culo después de cinco años.

                                

Escribo este lunes sobre esta ponzoña diciendo alto y claro que uno de los dos o tres mejores equipos de nuestro basket ha sido el Herbalife Gran Canaria. Esta entidad, junto a alguna otra, cada una con sus armas,  son ejemplo de cómo los modestos -o la clase media- pueden llegar a competir con los gigantes. Y es que el 'Granca' lleva ya algunas temporadas consecutivas haciendo mucho con muy poco. Si en la temporada 2012/13 quedó sexto en la fase regular, en la presente, cuyos play off aún no han concluido, fue quinto y planteó una batalla realmente épica en cuartos al Unicaja, y eso que sufría una plaga de lesiones frente a los del gran Joan Plaza.

Y estoy convencido que no es solo gracias a Martínez, aunque también, por supuesto, gracias a él y a Himar Ojeda, por ejemplo. El último ya no está, emigró a Madrid para enrolarse en el Estudiantes y después en una de las agencias de representación de jugadores más grandes extramuros de la NBA.  Pero sería injusto no valorar la tercera pata del banco: una directiva profesional y eficiente, financieramente responsable que aúna objetivos con unos patrocinadores y sponsors entregados a la causa. Por eso no me puedo creer que el motivo de que Martínez salga de las islas sean sus 'retuits' sobre la actualidad social y política del país, su condición de nacionalista, sus posicionamientos legítimos como ciudadano. Sería una gilipollez impropia...

Pedro Martínez es muy buen técnico. De hecho, el catalán ha conseguido -otra vez- clasificar a los amarillos para competición europea. El año pasado a lo hizo, pero la directiva renunció por no poder hacer frente a las exigencias económicas que tendrían que afrontar. Se dijo que resultaba imposible hacer un equipo competitivo, pagar sus nóminas y, a la vez, afrontar ese reto mayúsculo. Yo defendí esa decisión. Y de hecho continúo haciéndolo por motivos obvios. Y de hecho el tiempo ha venido a darles la razón. Con esto quiero decir que no estamos ante una directiva de energúmenos y cavernícolas. Pero entonces, ¿Qué ha pasado? Es obvio que no puede haber motivos económicos para que Martínez no continúe en Canarias. ¿Entonces?  Lo dicho. Hay quien asegura que el poco 'feeling' político con el cabildo ha podido forzar su salida. Ya lo dije más arriba cuando la política entre por la puerta...

El propio club en un comunicado dejó claro que también ellos creen que Pedro Martínez es el "máximo responsable técnico las últimas cinco campañas, consiguiendo históricos resultados como las dos clasificaciones a semifinales de Copa del Rey y 'play-off' en el curso 2012/13, o el récord de victorias en fase regular con 22 esta recién acabada campaña". Y claro todo es un lío de mentidos y desmentidos.

                                 

Así, en las islas cobra fuerza la mala relación que tiene Pedro Martínez con Lucas Bravo de Laguna, responsable de Deportes del Cabildo de Gran Canaria y también con Alberto Miranda, persona de confianza de Bravo de la Laguna y gerente del Granca. De ser verdad sería grave. Y creo y no lo deseo, que conste, que vendrán mal dadas en Las Palmas. No lo merecen los canarios locos por el basket, pero parece obvio que lo que funciona no se toca, aunque no vote como tú. Deben pensar que tener un entrenador republicano -o no- en el Herbalife automáticamente convierte a su directiva en descendientes directos de Robespierre o Macià. ¡Que pena! Puede que aún haya gente que no sabe que en basket no hay votantes, sino seguidores, aficionados.

Por cierto, no quería terminar sin hacer referencia  a mi post de la semana pasada. Dije que pasaría el Barcelona, y lo ha hecho. Pero en el quinto partido y con no poca fortuna, gracias a Marcelinho. Tendremos final que llaman estelar. Lo que esperaban todos. Dije que nos estamos quedando sin competición. Y a pesar de la inolvidable serie entre Valencia Basket y Barcelona, lo sigo pensando. Y perdón.