El Real Madrid de Laso, Chacho, Rudy y Mirotic, que no reina en Europa, no será eterno

No pudo ser. A  la segunda final consecutiva, tampoco. El Real Madrid pegó otro 'eurogatillazo' y perdió 86-98 contra el Maccabi Tel Aviv, que siempre creyó mucho más en la victoria. Todo era hablar de la 'Novena' Euroliga en Madrid y puede que quizá por eso, y por una menor intensidad, o por la falta de jugadores que no aparecieron como Llull o Carroll todo se cayera como un mal 'soufflé'. Hickman, Rice y Tyus pusieron la guinda con David Blatt de maestro pastelero

19 de mayo de 2014

El Real Madrid de Laso, Chacho, Rudy y Mirotic, que no reina en Europa, no será eterno
Rudy Fernández consiguió 15 puntos y 7 rebotes para el Madrid. Estaba lesionado y junto al Chacho fue el mejor de su equipo./Ep

Soy gafe. Pero no me maten. Otra vez disfruté como un niño. Y maldita sea su estampa... No fue con 'los míos'. Siempre encontré una excusa para ver baloncesto. He visto de todo: universitario, francés, italiano, ruso, argentino... ¡chino! Pero intentaba dar la espalda al Real Madrid. Siempre iba con el rival. Sabía de qué iba esa pretendida grandeza suya, esa orfandad de Copa de Europa. Eso de ser un club de fútbol. Disfrutar enardecido, siempre me pasó con mis equipos, con Estudiantes y su épica de la insolencia, su poder contestatario. O con el Joventut, escuela de vida y basket, factoría de grandísimos bases. Sufrir o reír tiene un encanto especial con estos clubes. Soy así y así crecí, amando el baloncesto de la calle, tan ajeno al poder del dinero. Por eso nunca me gustó el Real Madrid. 

                

Aun sabiendo que el baloncesto español se fraguó en la vieja Ciudad Deportiva tanto como en la 'Nevera', en Badalona o Santa Coloma, mi propia naturaleza y el carácter intimidatorio de su dinero me pusieron siempre enfrente del Real Madrid. La amenaza constante de que cada 'Sergio Rodriguez', cada 'Álex Mumbrú' acabaría en la casa blanca. Saber que muchos de estos jugadores, como Carlos Suárez, acabarían vagando por la ACB sin terminar de brillar... en fin. Pena, lástima. Era casi como un obligación, una marca de clase que me pertenecía. Debía ignorar al Madrid -dentro de los profesionalmente admisible y en secreto- Ahora casi estoy curado. 

Sé que a lo largo de este curso pudo parecer lo contrario. Y podía porque intenté mantenerme en la fría equidistancia. Y en esa puñetera posición, el Real Madrid de Laso no ha podido sino cautivarme. Me jode y me alegra a partes iguales. Por que hoy soy un poco menos sectario gracias al baloncesto.

Pero dejémonos de monsergas seudofreudianas. Ayer iba con el Real Madrid. Sí, mucho. Todo lo que se puede ir, de hecho. Pero no se impuso la lógica del deporte. El mejor equipo de Europa, no el más rico -esta vez no-, no se proclamó campeón de la Euroliga de baloncesto. ¡Manda huevos, como dijo Federico Trillo! Un conjunto que iba para leyenda del baloncesto con Sergio Rodríguez, Rudy Fernández y Nicola Mirotic como líderes, y que parecía liberado de todos los miedos atávicos que han marcado una generación de madridistas volvió a cagarla. Pasó por encima de un auténtico equipazo como el Barcelona pero no pudo con el tremendo empuje y las ganas del Maccabi después, en una final que nuclea la historia del baloncesto europeo, un clásico que cumplió con todas expectativas. Menos con una...

Ahora todo se queda en algo parecido a una licencia de estilo de mis primeros post de mi blog, esto de considerar histórico al equipo de Laso se nos ha ido a la mierda. Conceder esa talla a un grupo de jugadores usualmente debe llevar varios títulos europeos aparejado. Pero si fuera así deberíamos considerar al doble campeón Olympiacos como un grupo que asalta los límites de lo legendario... ¡Y hombre, no... Spanoulis es bueno, pero...! Sin embargo, el Madrid tiene... ¿Tenía?  algo que podía llevar impreso una marca histórica:  La de aquellos equipos que cambian de una manera u otra el devenir de este deporte. Ellos juegan de una manera que no veíamos perdidos en el marasmo táctico de los Messina, Obradovic o Maljkovic. Los verdaderos y los imitadores. Esa marca la tienen equipos como la Jugoplastika, CSKA de los 70, el Varese de antes...

               

Era poco probable que los de Pablo Laso, que tenían en mente este triunfo en Euroliga desde hace un año cuando pagaron su inexperiencia y algo más en la anterior convocatoria, dejaran escapar otra oportunidad. Pero lo hicieron. Pasaron por encima de los de Xavi Pascual 62-100 con un auténtico 'palizón'. Es cierto que durante el primer cuarto de la semifinal con el Barcelona, un Tomic que siempre tuvo ganas de ganar, junto a un Marcelinho que llama a las puertas de la NBA, se empeñaron en desmentir a todos. Pero en sus cálculos no entraba Chacho Rodríguez, que dispuso la sinfonía de la aplastante victoria que vendría después con una sencillez digna de lo que es: un genio del baloncesto. Tardará en olvidar el Barça una de las noches más negras de su historia reciente.

En la otra semifinal la suerte parecía echada porque todo el mundo esperaba junto al Madrid al gigante europeo por presupuesto, el CSKA de Ettore Messina con quien todo el mundo parece tener una deuda que saldar. Pero una canasta 'in extremis' de Rice consumó la remontada israelí clasificando al Maccabi como primer finalista en la Final Four de Milán. Ese final sería premonitorio.

Al CSKA les sucedió algo parecido a lo que vivió en Estambul 2012, cuando perdió la final de esta competición dejándose remontar un partido que tenía ganado ante Olympiacos. Un triple letal de Blu, una pérdida incomprensible de Khyrapa y una penetración de Rice culminaron la remontada del Maccabi. Ahora el CSKA es un equipo que no se cura de sus pesadillas. ¿Cómo el Madrid? Espero que no sea así. Tendría guasa que estos chicos de Laso me hayan curado de mi antimadridismo, hayan provocado mi aplauso público y mi sufrimiento privado y ahora vayan ellos, y jodan su propio futuro... 

Dije que el Madrid debería elegir bien qué partidos perder. La han cagado. Todo dependerá de la tranquilidad a la hora de tomar decisiones y, como no, por supuesto, de cómo acabe la Liga Endesa. El Barcelona y el Valencia Basket son dos rivales de aúpa. Es verdad que Llull no estuvo en la final de Milán, ni Carroll. Es verdad que el propio Laso pudo estar más afinado en algunas decisiones y fases del partido. Pero este equipo tiene derecho a otra oportunidad...

...Espero que no se devoren a sí mismos.