La red social

Hace 14 años, me encontraba tomando una pinta de cerveza en un pub de Birmingham, cerca del despacho donde trabajaba en NewHall Street.

Por Ignacio G. Gugel

13 de mayo de 2014

La red social
Panorámica de Birmingham.

Mi compañero de entonces, Graham, me contaba entusiasmado que en California, el índice de autoempleo era altísimo, como una de las fortalezas de aquella región.

Yo imaginaba aquellos californianos tostados al sol, montando sus propios negocios y conduciendo sus Mustang o Corvette por las carreteras de Malibú.

Recordaba entonces, aquella expresión que se decía en España de que "aquí no hay mentalidad empresarial" o "todo el mundo espera que se lo den hecho". "No hay tejido empresarial ni valentía para montar negocios..."

De hecho, cuando regresé de Gran Bretaña, lo primero que intenté fue montar uno. Con mediano éxito, mucho trabajo y mucha fortuna.

EL pasado 17 de abril, The Economist publicó un artículo alertando del cambio de tendencia en todo el mundo occidental hacia la creación de autoempleo, y ponía sobre la mesa una duda. ¿Espíritu emprendedor o desesperación?

Volviendo a Las Islas británicas, el artículo recogía un dato "en el cuarto trimestre del 2013, el 90% de los nuevos empleos creados en Reino Unido fue clasificado como autoempleo."

Mi querido amigo Graham estará contento, el Reino Unido se acerca a California (al menos en el empleo, ya que la luz solar seguirá siendo imposible de imitar; por ahora).

Sin embargo, el artículo arroja otros datos, que es posible extrapolar a España y a la actual situación de su mercado laboral:

Los últimos datos de creación de empresas, indican un ligero repunte, pero la gran mayoría son Unipersonales.

El perfil del autoempleado es un hombre, que trabaja más horas que en un empleo por cuenta ajena y que percibe menos ingresos.

Indica el artículo que el sueldo medio de un autoempleado ha descendido entre el 2007 y el 2012, en mayor medida que el de los empleados por cuenta ajena.

Todo esto podría explicar el aumento de los ratios de productividad del Reino Unido. ¿Cómo no iba a ser así, si además de la bajada de salarios, los propios autoempleados corren con la carga administrativa de gestionar sus contabilidades, impuestos,... con el consiguiente ahorro para las empresas?

Hace meses, con la aprobación de la Ley de Emprendedores, criticaba que el Gobierno echara a los leones a sus ciudadanos, empujando a éstos a invertir

su tiempo y su dinero en crear negocios, como si la creación de autoempleo fuera la solución. Sin embargo los datos que presenta The Economist, demuestran que no es solución sino consecuencia de la situación desesperada de profesionales que ven en su propia iniciativa la salida a su particular crisis.

Alguien dirá; pues no es tan malo, podrían estar esperando con las manos cruzadas. Y no les faltaría razón. Navegando por la red, accedo a la página http://www.sba.gov/ para volver a confirmar, que hay países que van por delante en todo esto. Los Estados Unidos, ayudan y forman a su pequeño empresariado, facilitándoles la información necesaria para que éstos puedan desarrollar su actividad como autoempleado.

Información esa es la clave, conocimientos, formación y evaluación de la inversión y del riesgo, conceptos a los que una gran masa de desempleados en España con un perfil formativo bajo no puede acceder, pero a quienes se les "invita" a lanzarse a la aventura. Historia que suele acabar con el paro capitalizado y agotado, cuando no con un préstamo más pendiente de pago.

Hace varios años que no veo a Graham, pero tal vez le diría como en la película de la red social, "A menos que sea una coincidencia, creería que fuimos nosotros." Y él me respondería: "No es una coincidencia.".