Jaime Urrutia: la fuerza de la costumbre

Por fin está a la venta el documental que profundiza en la personalidad y en la obra musical de uno de los artistas más carismáticos del rock español: Jaime Urrutia.

21 de marzo de 2014

Jaime Urrutia: la fuerza de la costumbre
Jaime Urrutia.

Más de dos horas de duración para abordar una trayectoria musical que comenzó en los albores de la democracia y que llega hasta nuestros días.
El director colombiano Carlos Duarte Quin trabajó largo tiempo en este proyecto que ha tardado igualmente demasiado en ser publicado en DVD (Cameo).

A la cuestión de si tan largo espacio de tiempo ha merecido la pena en el resultado final, sólo puede responder el espectador. Seguramente suscitará opiniones encontradas y es que no es para nada un producto de consumo al uso, lo que ya de por sí, puede generar enfrentamiento de criterios.

La cinta es una mezcla entre la biografía y el homenaje, contado en primera persona a través de la voz en off del propio Jaime Urrutia. Su voz resuena hoy grave y profunda. Parece la de un crooner, muy distante en el tiempo a la de aquel joven que hizo del arte torero y de la España cañí un género en sí mismo, que la crítica bautizó en su día como rock torero -curiosamente sólo dedicaron uno de sus temas al matador Belmonte,-Sangre Española- pero fue suficiente como para acuñar un estilo y su término-.

Esa voz va hilando a lo largo de todo el documental la historia de su vida, abriendo de par en par las puertas de su intimidad al espectador, y permitiéndonos bucear entre sus recuerdos de infancia, conocer la figura de sus padres o rememorar el momento en que entabla amistad con los que luego serían durante más de 20 años sus compañeros en Gabinete Caligari, Edi Clavo y Ferni Presas.

Jaime no se deja nada en el tintero y habla abiertamente y sin pelos en la lengua de asuntos muy personales y en algunos casos dolorosos, como la perdida prematura de buenos amigos, como Ulises Montero o Eduardo Benavente, de su relación con las drogas o de la ruptura de Gabinete.

Jaime habla de sus influencias musicales, de su reacción cuando escuchó por primera vez Satisfaction de los Rolling Stones, de la irrupción del punk de los Clash y Ramones, de la new wave y del rock siniestro. Se presenta como un compositor de canciones. Dice textualmente, "perseguir una fantástica melodía, y ajustarle una buena letra, ese es mi gran motivo de vivir". Y así lo corroboran la larga lista de ilustres invitados que florean la figura del artista: Alaska, Loquillo, Bumbury, Eva Amaral, Ana Belén, Aute, Carlos Segarra, García Alíx, Calamaro....

Todos ellos construyen con sus declaraciones la figura de un artista, que de no haber nacido en un país como España-donde el rock no está asociado a nuestra tradición cultural- sería venerado, imitado y ensalzado. 

Lamentablemente y pese a haber dejado un cancionero envidiable, en muchos casos más próximo a la literatura (Camino Soria sin ir más lejos) con Gabinete y haber arrancado una carrera en solitario con un álbum que tapó la boca a muchos -Patente de Corso- Jaime no llena cada año la Plaza de Toros de las Ventas, que es lo que le correspondería por chulería, oficio y porque él lo vale.

Sin embargo y pese a las dificultades, nunca ha dejado de crear y nos ha ido regalando a cuentagotas durante los últimos años, sus trabajos discográficos, sus intervenciones durante varias temporadas en el programa "La Ventana" de la Cadena Ser y algunas actuaciones, como las que realiza últimamente en formato de trio acústico.

Anda el Maestro ahora metido de lleno en el que será su cuarto álbum de estudio en solitario y en su primera incursión en el mundo editorial, pues va a publicar un libro, en el que repasará y comentará, algunos de los discos y canciones que más le han influenciado a lo largo de su vida.

Serán el disco y el libro el complemento perfecto al documental la Fuerza de la Costumbre. Quizás 2014 sea un gran año para Jaime Urrutia. ¡Que Dios reparta suerte!