CEIM debe ser presidida por alguien ejemplar: Arturo Fernandez no lo es

Dos empresarios se disputarán por primera vez en sus 36 años de historia la presidencia de la patronal madrileña (CEIM), un puesto para el que, desde su creación en 1978 siempre había terminado en una candidatura única de consenso. La fecha de esta cita es el 24 de Marzo.

13 de marzo de 2014

CEIM debe ser presidida por alguien ejemplar: Arturo Fernandez no lo es
Arturo Fernández (izq) junto a Hilario Alfaro.

Dos contendientes, el empresario hostelero Arturo Fernandez, actual presidente de la CEIM, e Hilario Alfaro, actual Presidente de la Confederación de Comercio de Madrid (COCEM).

Me resulta simpática la situación y por ello quiero significarme claramente. Apoyo rotundamente a Hilario Alfaro. Es fácil, de entrada no es un candidato bajo la sombra de la sospecha. Lo apoyo y no gano con esto, de hecho me parece un dilema muy sencillo.

Entre una persona imputada, con su reputación en entredicho día sí y día también, en los medios de comunicación, y varios casos abiertos "sorprendentes" en sus espaldas, y otra que llega sin ninguno de estos estigmas, creo que es la segunda quien debe representar al empresariado madrileño sin lugar a dudas. Por ello es especialmente importante que la candidatura que consiga la victoria tenga como principal deber, poner la figura del empresario en el lugar que la corresponde.

Somos los empresarios los principales culpables de que nuestra imagen no esté en el lugar que le corresponda en nuestra sociedad. De entrada porque nuestros dirigentes deben ser referentes éticos y profesionales, y eso, con casos como el de Gerardo Diaz Ferrán (cuñado del propio Arturo...) no ha sucedido.

El empresario crea valor, y eso debe ser puesto siempre en valor. A los empresarios que ansían dirigir la CEIM y por extensión al que dirige la CEOE un único mensaje: "Aporta o aparta". Aporta a poner al empresario como figura de valor, imprescindible para crear riqueza y empleo en este país, lejos de eufemismos. O aparta y sal de primera línea si tus circunstancias personales ni siquiera debieran soportar el honor de representar a los empresarios.

La figura de Arturo, imputado por el caso Bankia, habiendo tenido que regularizar pagos a sus empleados "en B" ante hacienda por valor de 671.000 Euros y con el escándalo detrás del nombramiento como número dos con sueldo de ciencia ficción de la recientemente dimitida Lourdes Cavero, esposa del Presidente de la Comunidad de Madrid Ignacio Gonzalez, con un sueldo de más de 100.000 euros al año no garantiza una idoneidad ética para guiar a los empresarios madrileños.

La penúltima del asunto, ha sido la detención hace un par de días de su hombre de confianza Alfonso de Tezanos por el escándalo de los cursos de formación, y la lamentable reacción del presidente de la CEIM, indicando que "casi ni conoce a Tezanos".

Mi postura es clara, ningún empresario imputado y bajo sospecha, por higiene y por el bien de los empresarios debiera ser candidato. Máxime si durante su mandado pudiera ser condenado, ya que eso dañaría la imagen del empresariado irremediablemente, y eso es intolerable. ¡Eso debe ser sagrado!. De hecho debería estar contemplado en los estatutos de la patronal madrileña.

Hilario Alfaro, por el contrario vive alejado de escándalos, y aspira a renovar la CEIM con el espíritu de sus mejores épocas, cuando Fernando Fernández-Tapias, fue el patrón de los empresarios madrileños entre 1985 y 2002.

Me dicen que el lobby de Arturo Fernandez controla muchas grandes compañías, que son las que más votos tienen en las elecciones, ¡algunas hasta 45 votos!. Me dicen que durante estos años muchas millonarias cacerías, muchas comidas y cenas y en especial la proximidad de Arturo Fernandez al poder político (y hablo de poder político con mayúsculas, más concretamente político hereditario...) le garantizan muchos votos. Las pequeñas asociaciones, y la mayoría de estas votará en conciencia, y estoy seguro que no querrán un perfil directivo como el antes mencionado tienen tan sólo 1 o 2 votos a lo sumo. 

Pese a todas las dificultades, en mi opinión es hora de abrir las ventanas, ventilar y respirar aire puro. Y ese aire puro hoy se llama Hilario Alfaro. Y luego, en el futuro, si se comportara como ha hecho Arturo estos años, y su figura estuviera en entredicho -y no creo que esto suceda-, echémosle como hoy deberíamos echar a Arturo Fernandez.