Velickovic esa 'mierda' de buen jugador con muy mala suerte

Por comprar, esta semana volví a acordarme de Novicka Velickovic, esa 'mierda' de buen jugador. Y es que el bueno (o malo) de Novicka me sirvió como vehículo de hipnosis para una inmersión en el pasado íntimo y psicológico de la afición madridista al basket. El ala-pívot convertido en ying y en yang, lo peor y lo mejor del Real Madrid. ¿Estrella o estrellado? ¿alero o pívot? ¿Descubrimiento o hundimiento de Ettore Messina?

10 de marzo de 2014

Velickovic esa 'mierda' de buen jugador con muy mala suerte
Velickovic en sus tiempos felices en Belgrado. En el Partizán vivieron sus mejores días como jugador./Archivo

Cuando este serbio llegó, los madridistas, tan hechos a la irregularidad, a la arena y a la cal, eran presa fácil del conformismo. Y del ilusionismo. El Barça crecía y crecía, y el Baskonia siempre le disputaba los partidos. En ese nivel estaba. En esas alguien apostó por el fenómeno del momento. La lluvia fina de la fama llegaba como una borrasca de los Balcanes que arrasaba a pesar de reparos y advertencias. Y viajaba llevando el nombre de Novicka Velickovic. Se intentó el despegue con la llegada de un serbio de oro, el MVP de la Liga Adriática en la temporada 2008/09, el premio Estrella emergente de la Euroliga esa misma temporada. Casi nada. Con la joven estrella todo sería posible. Tenía apenas 22 años y parecía tan bueno... Y no digo que no lo fuera. Mala suerte, mala cabeza. ¿Quién sabe? Ettore Messina fue su cara y su cruz. Él lo trajo y puede que él se lo cargara.

Aquello fue un aterrizaje forzoso para la prometedora carrera de un cuatro versátil y talentoso que buscaba tomar vuelo. Su contratación fue la primera y más firme petición del técnico italiano en su llegada al club blanco en 2009. "Es el mejor talento joven de Europa. Es el jugador que necesitamos", dijo el técnico sin pestañear.

                  

La comparación es facilona. Lo sé: dos balcánicos, dos aleros altos, treses o cuatros, con buen posteo. Es decir Velickovic-Mirotic. Rápidos, altos... ¿Qué injusto y que ventajista, verdad? Pero hay que tener memoria. Al primero, Novicka, se le fichó en 2009 para que fuera la estrella del Madrid. Y Niko ya llevaba tres temporadas en las categorías inferiores del club blanco. Haciéndose a fuego lento. Ese año, Mirotic fue cedido por los madrileños al Palencia Baloncesto para disputar la liga LEB Oro. Niko tendría tiempo para progresar, mientras Novicka tenía que rendir desde el primer minuto.

Pero ojo, que calidad sí que había, si es que se le hacía jugar mucho de espaldas al aro, claro: 14,4 puntos y 6,5 rebotes de media en sus tres primeros meses, aunque posteriormente sus estadísticas languidecieron conforme se torcía el paso del equipo. Y en el Mundial de Turquía en 2010, tras alcanzar las semifinales con Serbia, también de cuatro, conseguía unas medias igualmente brillantes 11,3 puntos y 4,7 rebotes. Pero en su segundo año en Madrid, Messina le exilió al perímetro, le sumió en un debate de identidad convirtiéndole en un inopinado alero 'tirador'. Fue un 'ataque de entrenador' que, evidentemente, no salió. Y le convirtió de paso en la diana de los aspavientos y riñas en casi todos sus tiempos muertos. Pasó de 733 minutos a 308, de 10 puntos de media a apenas tres y de 4,8 rebotes a 2,6. "He perdido uno o dos años de baloncesto. No podía jugar de tres, pero prefiero no mirar atrás. Solo quiero volver al nivel de antes, centrarme y jugar con consistencia", reconocía el jugador ante la llegada de Laso.

¿Qué hubiera sido Velickovic si su camino no se cruza con Messina? El técnico italiano no lo explica todo. Él pudo sobreponerse. Se decía que su desesperación por no jugar le llevaba a una ronda a deshora por ciertos bares de copas madrileños. La frustración deportiva, de alguna manera, iluminaba sus noches, decían las malas lenguas. Y yo sigo diciendo que hay jugadores de la ex yugoeslavia que tienen serrín en la sesera y que solo rinden en pistas conocidas. Una vez salen de su pueblo se pierden, de salida en salida, de tasca en tasca y de susto en la báscula a disgusto en la enfermería. 

Con facilidad a coger kilos, una importante lesión de rodilla le tuvo tres años y medio al margen de las pistas. La promesa más firme del baloncesto europeo cayó en un parte médico infinito que le borró del mapa y del que aún no ha escapado. Y nadie apuesta por que lo consiga.

                 

Ya fuera de Madrid, en el Mega Vizura, y tras buenos partidos, volvía a empezar la historia: que si es un genio, que si un monstruo. Tanto, que en el verano de 2013 vuelve a la Euroliga de la mano del Brose Bamberg alemán. Y en octubre ya decían que estaba gordo y que no se cuidaba. A finales de ese mes le apartaron por "baja forma". No jugaría más en Alemania. A día de hoy Novicka está de vuelta en el Mega Vizura. Haciendo buenos partidos, como ala-pívot, claro.

Como el de Velickovic hay algunos casos curiosos de jugadores balcánicos de enorme talento sobre el papel, que hicieron una carrera por debajo de sus posibilidades. Chavales que teniéndolo todo para triunfar a lo grande, demostraron una falta de actitud pasmosa:

                    

1.- STOJAN VRANKOVIC (1982-2001). Con sus 2.17 de estatura y su extraordinaria envergadura, Stojan Vrankovic (1964) fue  el mayor intimidador europeo en la historia del basket europeo. Causaba el pánico en la zona con sus tapones, además de sumar un buen número de rebotes. Por equipos europeos de primer nivel como el Aris, Panathinaikos o la Fortitudo de Bologna -además del Zadar, su club de toda la vida-. En todos ellos cumplió con su labor, incluso se alzó con la Euroliga con los atenienses en 1996. Además, cuenta en su expediente con pasos por la NBA defendiendo los colores de Celtics, Wolves y Clippers, aunque siempre con un papel marginal. Y su historial de 12 medallas medallas sumadas con las selecciones yugoslava y croata es tremenda, pero... siempre dio la sensación de poder ofrecer más. ¿Por què? posiblemente cuestión de mentalidad. Stojan era un jugador frío, distante, que aparentaba una desesperante indolencia en la cancha

2.- ARIJAN KOMAZEC (1989-2004). Arijan Komazec (1970) Parecía el legítimo sucesor de Drazen Petrovic viendo sus marcas, récords y hazañas en su época de formación, en la que rompió todo tipo de marcas. Y ese cartel fue una auténtica losa pesada para un jugador cuya carrera acabó dejando mucho que desear.  Se le colocó muy temprano la etiqueta de heredero de Drazen. Talento tenía de sobra para alcanzar no tal vez el nivel de Drazen, pero si cotas de calidad similares. Pero ni tenía su actitud e instinto ganador, ni tampoco tuvo suerte con las lesiones. 

Komazec tuvo buenas temporadas en el Panathinaikos, Virtus Bologna o Zadar, obteniendo buenos números, incluso fue el máximo anotador de la Lega en 1994-95 con el Varese con nada menos que 33.7 puntos por encuentro. Pero nunca explotó del todo. Ni su cabeza estaba centrada en ser el mejor jugador del continente y pura carne de NBA, ni las lesiones le respetaron. Cumplida la treintena, intentó la aventura NBA con los Vancouver Grizzlies, pero ni siquiera llegó a debutar.

Fue otro buen jugador del panorama europeo, lejos del nivel de compatriotas como Toni Kukoc o Dino Radja.  Un jugador llamado a comerse el mundo ... que se quedó muy lejos de lo esperado.

3.- JOSIP SESAR (1995-2008). El bautizado como el 'Jordan de Mostar', Josip Sesar (1978) era otro jugador balcánico que estaba llamado a situar su nombre entre los mejores jugadores europeos de la historia. Un exterior muy atlético, con buena mano, enorme anotador y con todo para triunfar. Su mala cabeza, inestabilidad y capacidad para descentrarse dentro y fuera de la cancha. 

Tras despuntar en el KK Zagreb y en la Cibona, llegó a ser drafteado en 2000 -Nº47 por los Sonics y posteriormente enviado a los Celtics-, aunque nunca llegó a jugar en la NBA. Su carrera fue languideciendo poco a poco, el brillo de su talento fue apagándose. Poco tiempo después de cumplir la treintena Sesar colgaría las botas, dejando atrás una carrera que distó mucho de ser lo que se esperaba de su talento.

               

4.- MILAN GUROVIC (1993-2009). Milan Gurovic ha sido uno de los personajes más controvertidos del basket europeo de las últimas décadas. Siempre rodeado de polémica y en el ojo del huracán, Gurovic fue tan buen jugador como errático en su comportamiento. Gurovic era un alero de 2.08 dotado de una gran muñeca que ofreció un bueno, pero intermitente, rendimiento en clubes como Unicaja o Barcelona Regal. Memorable fue su exhibición en los cuartos de final del Mundobasket celebrada en Indianapolis en 2002, donde su equipo venció a la selección de EE.UU. gracias a una remontada en la que Gurovic fue máximo protagonista. 

Acumula muchos momentos para olvidar en una carrera que se quedó a medio camino. Un gran jugador con una auténtica bomba de relojería en su cabeza. Pendenciero y con tendencia a perder los papeles.

5.- DAMIR MARKOTA (2001-...). La gran esperanza del basket croata de comienzos del siglo XXI, Damir Markota (1985) no ha logrado alcanzar el nivel de juego que se esperaba de él. Markota es un superdotado para la práctica del basket: un ala-pívot de 2.09, con un gran timming de salto y una gran muñeca. Un jugador que probó fortuna en la NBA tal vez demasiado joven. Pasó por los Bucks en la campaña 2006-07 para regresar un año más tarde a Europa, donde se ha labrado una carrera no excesivamente brillante.  

Pasó por Bilbao entre 2009 y 2010, donde dejó destellos de su calidad, pero también desquició con su pasividad y facilidad para desaparecer en los partidos. Criticado desde muy joven por cierta falta de ética de trabajo, fuerza mental y concentración, sigue siendo un jugador muy aprovechable. Fijo en las convocatorias de la selección croata y enrolado en el Besiktas turco, ya nadie ve en él una estrella...

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