De Ralph Sampson a Lamar Odom. ¿Preludio de una mentira?

Yo no me lo creo. No tanto que Lamar Odom no vaya a rendir, que me cuesta dado que lleva sin competir desde mayo de 2013, sino que ese sea el plan por el que Baskonia vaya a recuperar su camino entre los mejores. Si no es actuar a la desesperada, se parece mucho. 

24 de febrero de 2014

De Ralph Sampson a Lamar Odom. ¿Preludio de una mentira?
Lamar Odom el día de su presentación como jugador de Baskonia./Ep

No es que el club vitoriano haya sido nunca un club de cantera. No, no lo ha sido. Pero sí que consiguió estar siempre entre los llamados para la gloria fichando promesas jóvenes que despuntaban en ligas menores para que explotaran en un par de años en nuestro país. Eso, junto a jugadores de experiencia y calidad contrastada que mezclaban bien con un par de extranjeros llamados a liderar al equipo. Eso y un entrenador con las cosas claras, por supuesto.

Este año el plan no ha funcionado. Y respecto al entrenador, casualidad o no, ha coincidido la cuesta abajo con el regreso a vitoria de Sergio Scariolo, que ya le diera en el pasado una Copa del rey a los alaveses. ¿Dónde miran en el club? ¿A qué palo salvador esperan agarrarse?

               

Digo todo esto, porque independientemente de lo que ocurra con Odom, su llegada no será causa de nada, sino consecuencia de algunas cosas. La primera la crisis económica por la que pasa el club, que impidió completar un equipo que hoy por hoy puede competir con el Barcelona, el Madrid, Valencia y sin me apuras Unicaja y Herbalife. Tiene buenos mimbres, pero ha cundido el nerviosismo. Las llegadas de Poeta o Walter Hodge, que no saben ni a pescado ni a carne son el mejor ejemplo. En el último caso, el norteamericano ya ha salido de estampida, cedido a Puerto Rico porque no se aclimata. 

No salen las cosas y el ambiente está enrarecido, y a esto hay que sumar las lesiones que han castigado a los vitorianos y los fichajes de Nocioni, Hamilton y Pleiss que, buenísimos como son los tres, están costándole a Josean Querejeta una costilla y pico.

Pues bien ese es el panorama para matar al que ha llegado Lamar Odom, que seamos sinceros, siendo un jugadorazo viene con sus propios y graves problemas a una casa en llamas. ¿No estarán intentando apagar el fuego con disolvente? Desde el presidente hasta el entrenador aseguran que no, que el fichaje del neoyorquino está muy, pero que muy meditado y no se hace a tontas y a locas, sino porque tiene en su juego los ingredientes que necesita en el ala pívot el Baskonia. A saber: defensa, buena mano y capacidad de ayudar a la circulación de balón. Tanto es así, que el máximo ejecutivo asegura que es la primera piedra para una pretendida especie de refundación. Más términos milenaristas que suenan a desesperado. ¿Por qué suena todo a desesperado? Espero equivocarme. 

               

Lamar Odom ha firmado un contrato de dos meses, aunque el propio jugador, queriendo engañar no sé a quién, ha dicho ya que igual se queda para siempre. Si la operación es un éxito va a tardar en volver a la NBA lo que tarda en volver un vuelo de American Airlines. Y si no lo es, el propio Querejeta se encargará de pagarle el pasaje y darle una palmadita en la espalda. O una patada allí. Aunque algunos puñales, qué coincidencia, estén esperando ya, afilados, para acabar en su espalda presidencial. 

Cuando la mayoría de la gente piensa en este jugador, piensa en su período en los Lakers de Los Ángeles. Pero el comportamiento del jugador es totalmente impredecible. 

Recordemos su historia: Después de ir a tres institutos diferentes, Odom eligió la Universidad de Nevada-Las Vegas, una potentísima universidad que luchaba por recuperar su sitio una vez que pasaron los mejores días de Larry Johnson y Stacey Augmon. Antes de jugar llegó el primer patinazo: se dio por sentado que la puntuación de su examen de ingreso había sido falseada y fue citado por haber solicitado una prostituta. Nunca jugó en la UNVL sino que, por el contrario, fue traspasado a la Universidad de Long Island, donde permaneció un año antes de declararse candidato al draft de la NBA.

Es verdad que Odom es -¿era?- un buenísimo jugador. Muy completo. Repartió su buen hacer entre los Clippers de Los Ángeles; luego, los Heat de Miami; luego, los Lakers; luego, los Mavericks de Dallas; luego, otra vez los Clippers. En ese camino, un jugador con mimbres de All Star se quedó en semiestrella inestable, lo bastante buena como para ser el mejor sexto hombre de la NBA, pero nunca lo bastante fiable para ser la segunda opción de tiro de un equipo llamado a conquistar un anillo. Ese es el tío que viene ahora a 'salvar' al Baskonia y, no nos confundamos, a intentar añadir dos o tres años más a su carrera deportiva. Y con ello, siete o u ocho millones de dólares más al centenar largo que ya se ha embolsado en su vida deportiva. 

Es posible que el neoyorquino haya dedicado los últimos meses a quedar desenganchado de las drogas. Veremos cómo llega físicamente. Porque a lo peor, cuando está en condiciones de competir en la segunda mejor liga del mundo, tenga que volver a EE.UU. Dicen de Odom que es altamente inestable, muy vulnerable. Si funciona será porque Laboral Kutxa lo ha cogido por el lado bueno. 

En su puesta de largo fue muy teatral, muy norteamericano todo. Demasiado apegado al espíritu de Hollywood. Y yo que soy gallego soy muy ajeno a todo ello. Odom: "La percepción de que había perdido el amor por el juego es lo que me trajo aquí". En fin...

Quizá sea bueno repasar otros nombres de grandes jugadores NBA que llegaron a España poco menos que a poner su pica en Flandes y no concluyeron el tercio de banderillas. Hubo muchos presuntos grandes NBA que llegaron a nuestro país, pero solo estos, están al nivel de Lamar Odom:

                          

A) Ralph Sampson (Caja de Ronda 1991/92): Ala pívot de 224 centímetros, que fue elegido número uno del draft de la NBA en 1983. Posiblemente el jugador más dominante de la NCAA en sus años en Virginia e integrante de las famosas 'Torres Gemelas' de Houston junto a Akeen Olajuwon, Sampson no paró de dar tumbos desde que los Rockets lo traspasaran a Golden State Warriors junto al base Steve Harris a cambio de Joe Barry Carroll y 'Sleepy' Floyd en 1988. Sacramento Kings y Washington Bullets fueron sus últimos destinos en la mejor liga del mundo, siempre lastrado por las lesiones. El Caja de Ronda (ya patrocinado por Unicaja, aunque aún sin fusionar con el Mayoral Maristas) le ofreció un contrato excepcional (200.000 dólares) en 1992. El equipo malagueño se tragó uno de los mayores 'bluffs' de la historia de nuestra liga, cortando al jugador después de únicamente 8 partidos con unos promedios de 7 puntos, 6.8 rebotes y casi un tapón, para una valoración de 4 en 28 minutos en pista.

                      

B) Rony Seikaly (FC Barcelona 2000/01): El ex pívot de los Miami Heat -miembro del equipo ganador del Mundobasket 86- recaló en el Barça de Aíto García Reneses en el año 2000. Había que fichar una estrella para borrar lo antes posible el gesto de Djordjevic en el quinto partido en el Palau. Amigo personal del cantante Bertín Osborne, y reconocido como un playboy en sus años en Miami, el ex internacional norteamericano quería jugar en España antes de retirarse y lo logró, fichando por el club culé con 35 años. Iba a ser una de las estrellas de la recién creada Euroliga y fue precisamente en un partido ante London Towers cuando una indisciplina suya, enfadado por no tener minutos en pista cuando habían ido a verle varios familiares y amigos, le costó abandonar el conjunto culé por la puerta de atrás. A pesar de jugar únicamente 3 partidos de liga, Seikaly dejó unos buenos números: 15.3 puntos, 8 rebotes (con un 35% en tiros libres) en 28 minutos en pista. En Europa, jugó 4 partidos más, promediando 13 puntos, 5.3 rebotes y un tapón en menos de 25 minutos en pista.

                        

C) George Gervin (Manresa 89/90): Fue seleccionado por los Suns con el número 40 del Draft de 1974, jugando 14 temporadas entre la ABA y la NBA. 'El Hombre de Hielo' se retiró de la NBA con unos promedios de 26,2 puntos por partido tras haber defendido las camisetas de Virginia Squires (ABA), Spurs (ABA-NBA) y Bulls. Su número 44 está retirado por los Spurs, forma parte del 'Hall of Fame' y ha sido designado uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA. Jugó 9 All Star de la NBA y 3 de la ABA y fue cuatro veces máximo anotador de la NBA. En la temporada 89-90, con 38 años, aterrizó en la Liga ACB para jugar en Manresa, logrando promedios de 25,5 puntos, 54% en tiros de dos, 5 rebotes y 1,3 asistencias en 33,4 minutos en los 17 partidos que disputó, salvando al entonces TDK dirigido por Ricard Casas del descenso.

Yo confío poco en Lamar. Los precedentes no son demasiado halagüeños. Pero repito, el bueno de Lamar es un síntoma, no un remedio. ¿Cuál es la enfermedad?