El último tiro de los genios

Es terrible, pero es muy cierto. A veces la genialidad y la droga están separadas por una línea demasiado fina. Un hilo por el que muchos han caminado...un precipicio por el que algunos han caído. La última parada de la sobredosis romántica y fatal para un tipo atormentado: la habitación del hotel del último tiro de su vida.

4 de febrero de 2014

El último tiro de los genios
This photo taken Jan. 19, 2014, shows Phillip Seymour Hoffman. Foto: Gtres.
Supongo que un largo silencio interrumpido por algún que otro espasmo. Solo y patético, un macabro final que no se merecían muchos talentos que acabaron en una habitación desconocida sus vidas. Un triste final para una historia de genio que nos recuerda la cara oculta, la cara fea de Philip Seymour Hoffman. Él fue el último en aparcar sus días en un tugurio, en el suelo de su apartamento.

Muchos me matarán por decir que Edgar Allan Poe inauguró la lista, pero lo hizo. No murió en un hotel, sino que lo hizo en un hospital, un 7 de octubre cualquiera. Horas antes le encontraron en las calles de Baltimore en estado de delirio, sin un centavo en el bolsillo. Demasiado genio, demasiado talento para el mundo que le rodeaba, demasiado estúpido como para darse al alcohol que le llevó al hoyo.

Desde entonces, varios han sufrido ese mal viaje, el último mal viaje al que nos estamos acostumbrando. Quizá uno de los finales más tristes fue el de David Carradine (Hollywood, 1936 - Bangkok, 2009). 

72 años de ACTOR muerto por pasarse con su "juego". No fue la droga, fue su adicción a llegar al límite lo que le llevó a la tumba. Hay muchas versiones, la más repetida es que el cuerpo de Carradine apareció sin vida presa de una asfixia autoerótica llevada al extremo. Así acabó Kwai Chang Caine de Kung fu, así acabó un tipo que comenzó su carrera en "The Alfred Hitchcock Hour", así acabó el Bill de Tarantino.


Talento tenía Heath Ledger (Perth 1979 - Nueva York, 2008). Un tipo que demostró lo que es un ACTOR. Capaz de protagonizar comedias románticas, bodrios (Destino de Caballero), y a la vez brillar en Brokeback Mountain y hacer enorme al Jocker de Batman...su Jocker, imposible de alcanzar. Todos aplauden especialmente ese papel...el que dicen que le tumbó boca abajo para siempre, después de pegarse su último tiro, esta vez, una sobredosis de antidepresivos recetados en su casa de la 'Gran Manzana'.

El año pasado, el padre de Ledger habló de su hijo y de su triste final. Su preparación para interpretar al villano del Batman de Christopher Nolan fue extrema. Se aisló en una habitación de un hotel de Londres durante semanas, descuidó su imagen, descuidó su vida, el Jocker se apoderó de él. Dicen que ni siquiera actuó.


Y si es verdad que Seymour Hoffman (Nueva York 1969 - Nueva York 2014) era un drogadicto reconocido que entraba y salía de las clínicas de desintoxicación tanto como entraba la droga (cualquiera) en sus venas.

"Me metía todo lo que me daban", fueron sus palabras. También dijo que lo dejó con 22 años porque le daba pánico, y predijo su muerte hace siete años: "Si cuándo me drogaba hubiera tenido mucho dinero...estaría muerto".

Al final, ese niño de 22 años que vivía al límite llamó a la puerta de su apartamento, le clavó una jeringuilla en el brazo y le dejó morir. 

Un genio. Un Capote muy real...un Gust Avrakotos de "Charlie Wilson" increíble.