Leguineche...que te espero en el maldito Bar Soria

No hay mayor orgullo para mí, que un tipo como Manu Leguineche le dedicase uno de sus artículos a algo tan aparentemente vulgar y descafeinado como es la Plaza Mayor de Guadalajara. Pero así era Leguineche. No le gustaban las cosas aparentemente "preciosas", sino que hacía "preciosas" las cosas poco aparentes.

22 de enero de 2014

Leguineche...que te espero en el maldito Bar Soria
Manu Leguineche. Foto: RTVE.

Hay pocas personas que aprecien los olores, el ambiente... el paisaje. Quizá el mejor ejemplo es que...Manu prefería mil veces antes comer en una tasca de pueblo...de esas de botijo y 'raja de chorizo', que hacerlo en el restaurante más elegante y con más estrellas 'Michelín'. Lo mismo ocurría con el periodismo.

Pasaba del ostentoso artículo recargado de palabros, de fotos increíbles y de llamativos titulares. Él se quedaba en la historia, se quedaba en el tipo que te la contaba, en dónde te la contaba y en cómo lo hacía.

Sinceramente, un hombre capaz de destacar el encanto del Bar Soria - que era el bareto de enfrente de mi casa - merece descansar en el mejor de los rincones alcarreños para siempre...que quizá para él sea ese tugurio, de parroquianos grises y tratantes de ganado y cereal.

Qué pena que no nacieras allí, Manu (en mi tierra), aunque en medio de tanto lío de patrias... demostrases que uno es de dónde quiera ser. Tu elegiste la Alcarria, Brihuega...¿o ella te eligió a ti?.

¿Premios? Todos los del mundo, ¿y qué?...que esperáis de un hombre que se ha pateado medio mundo mientras las balas silbaban.

El anónimo era su protagonista, porque las noticias surgen de gente anónima. Hablar, y pasar tiempo charlando con alguien, ¿cuánto? El tiempo que sea... ¿con quién? Con cualquiera que tenga algo que contar. (Buena lección que repetir en las facultades, en lugar de tanta mierda).

Quizá esa escuela...la buena...la vieja...sea lo que más nos acercaba a la igualdad entre todos. Para él valía lo mismo la palabra de un ministro que la del dueño del Bar Soria.

Que pena...Eso ya no está de moda...así al menos lo dice el negocio frío del nuevo periodismo, ojala la moda se pase de moda, caiga un meteorito sobre lo que hacemos y empecemos todos desde cero a contar historias, historias que son noticias.

Yo también quiero que me las cuenten en el maldito Bar Soria.