¿Sexo naranja? El mito de la media naranja: el enemigo número uno del amor y el sexo

Cuántas películas y canciones, que se suponen de amor verdadero, nos habremos tragado a lo largo de los años. Historias pastelosas donde nos hacen creer que uno no solo puede sino debe encontrar el "amor de su vida".

16 de enero de 2014

¿Sexo naranja? El mito de la media naranja: el enemigo número uno del amor y el sexo
El mito de la media naranja.

El concepto de la media naranja o del amor de tu vida se sustentan bajo creencias irracionales que parece que flotan en el aire cuales gases tóxicos. ¿Será por eso que dicen que hay amores que matan? El Psicólogo Albert Ellis advertía sobre el amor y sus problemas. Mitos románticos como sólo poder amar a una persona a la vez o que el amor verdadero debe durar para siempre, tiñen nuestras relaciones convirtiéndolas en cárceles del "debo" o "tengo que". Deudas con el otro que nos creamos en nuestra mente.

Nos han hecho creer que sólo somos una mitad esperando la otra. Seres incompletos en el amor que un día ha de llegar para colmar todos nuestros deseos y necesidades, y que si no llega es algo terrible en nuestra vida desgraciada. ¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo en esos fantasmas? Además añaden la puntilla cuando dan por hecho que una vez encontrado el supuesto amor de verdad ya no es necesario hacer nada más. Como si las relaciones funcionaran por si solas y todo fueran flores y pajaritos.

Sea como fuere las falsas creencias de la media naranja no sólo son una cuestión de amor sino que se retroalimentan con la llegada del sexo. Pasamos de querer que el otro demuestre constantemente que nos quiere a exigir que nos satisfaga dentro de la cama. Exigimos tener un adivino, un genio de la lámpara al que dejar en sus manos nuestros placeres más ocultos. Evidentemente la decepción suele llegar pronto. Leer la mente de los demás no es una habilidad frecuente, y sería muy fastidioso, como relatan algunas películas.

La pasividad sexual reina en muchas habitaciones junto con las quejas de insatisfacción emocional, impotencia, anorgasmia o falta de deseo y excitación entre otras. Igual es el momento de decir adiós a Disney y tomar la iniciativa. Hacer y decir lo que realmente pensamos y sentimos sin pelos en la lengua. El amor no es solo uno y eterno sino de muchos tipos y muchos tiempos. Tu decides qué quieres y cómo aceptar aquello que viene.

Y en cuanto al placer, lo mejor que puedes hacer es descubrirlo por ti mismo. Primero, hazte dueño de tu cuerpo y explora qué te gusta y cómo. Luego puedes descubrir sus puntos débiles, ya sea preguntando directamente o tanteando el terreno. Atrévete a ir más allá de lo que ven tus ojos o lo que oyen tus oídos.

Mucho se habla de la etapa de madurez en los humanos. Probablemente, en temas afectivo-sexuales, esta llega cuando somos capaces de amar sin retener, de querer sin imponer y de poder disfrutar sin miedo a perder.

Así que ya sabes, coge la naranja entera y exprímela al máximo!