El arte de atar y ser atado, que ya se practicaba antes de las 50 sombras

El bondage es una de las prácticas que se incluyen en el BDSM (BD-Bondage, DS- dominación-sumisión, SM- sadomasoquismo). El atractivo radica en inmovilizar parcial o totalmente a la pareja, mediante telas o cuerdas y nudos (sin hacernos daño).

8 de enero de 2014

El arte de atar y ser atado, que ya se practicaba antes de las 50 sombras
Portada de "50 sombras de Grey".

Por un lado tenemos la persona que toma el control de la situación, ejerciendo el rol de dominante o activo y, por el otro, la que se deja llevar y hacer, como el sumiso o pasivo. Para algunos puede ser excitante tener el poder sobre el otro, ya que no es solo una cuestión puramente sexual sino erótica, un juego de poder, a dos, que implica más que penetración. Para otros dejarse llevar constituye el placer de la despreocupación y disfrute máximo.

Estos papeles no son estáticos y pueden ser intercambiables entre ambos. Y digo esto porque tal práctica no debe ser tomada como una vejación o forma de violencia. Solo se trata de un juego pactado y está pensado para divertirnos y disfrutar durante un rato.

Los objetos más caseros pueden ser los más útiles para iniciarse. Un simple pañuelo largo o bufanda así como una corbata están a vuestro alcance. No se recomiendan las manillas de policía, ya que os pueden dañar, u otras fácilmente rompibles.

Como todo en esta vida, existen diferentes niveles en esta práctica. No hace falta llegar a extremos sino hasta donde os apetezca. Para ver si os atrae es mejor empezar por lo fácil, atar una mano o un pie a un objeto fijo con un nudo fácil de deshacer. Os tenéis que fiar que no se escapará pero debe tener la posibilidad de hacerlo si la persona se siente incómoda o no le gusta por dónde va la cosa. Nunca oprimáis el cuello, pecho o estómago, no queremos accidentes. Otras reglas que debéis tener en cuenta son: no dejar sola a la persona atada evitando así accidentes, y no hacer nudos resbaladizos ni suspensiones o ataduras complicadas si no se conoce bien la técnica.

La comunicación y la confianza son las claves del éxito. Tanto la persona que ata como la que es atada deben llegar a un acuerdo antes y pactar una palabra poco usual, un gesto o un sonido que indique que no les está gustando y quieren parar.

Dentro del juego del bondage podéis incorporar además los juegos de rol. Aquellas fantasías que se os han pasado por la cabeza alguna vez como las de alumno/a-profesor/a, jefe/a-secretaria/o, o los tan explotados médicos. Cualquier profesión puede servir y existen tantas combinaciones como os permita vuestra imaginación.

Si además queréis potenciar bien los otros cuatro sentidos, muchas veces olvidados, podéis taparle los ojos. Con esto conseguiréis que la persona vaya un poco más perdida pero disfrute de otras maneras que no implican ver lo que está pasando. 

Un poco de teatro no viene mal para avivar aquello que llevamos dentro ¿no?.